¿Cómo hacer para que el dolor fortalezca?

¿Cómo hacer para que el dolor fortalezca?

El psicólogo Bernardo Stamateas habla en su nuevo libro sobre cómo usarlo a nuestro favor.

Enfermedades vasculares cerebrales

El dolor no debe definir a una persona, pues no es eterno, es momentaneo, afirma el experto.

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iStock

Por: Simón Granja Matias
24 de mayo 2020 , 07:48 a.m.

Hablar del dolor de una forma positiva parece incoherente; sin embargo, el psicólogo Bernardo Stamateas se refiere a este como un sentimiento normal, pero que debemos saber manejar: “Uno no puede ir por la vida sin dolor. Lo que podemos hacer es elegir el dolor que la vida nos presenta”.

Stamateas es psicólogo, conferencista y escritor de varios libros que han sido best sellers en su país, Argentina. Ahora llega con Dolor que fortalece, un texto que hace un recorrido por el dolor y que, como el mismo título lo dice, puede llevar a hacernos más fuertes. EL TIEMPO habló con él.

¿Cómo define usted el dolor?

El dolor puede ser físico o puede ser psíquico. Su función es la de ‘alarma’ para hacernos reaccionar o despertar. En el fondo es algo positivo porque, cuando lo experimentamos, somos capaces de reconocer algo que no anda bien. Se trata de un mensaje a nivel corporal. La anodinia lleva a la persona que la experimenta a no sentir dolor, incluso en el caso de que la lastimaran. Sin duda es una condición seria porque, cuando no existe dolor, no podemos registrar nuestros problemas físicos. Ciertas enfermedades, incluso, no presentan ningún síntoma pero acaban siendo graves. El dolor de nuestra psiquis hace el mismo recorrido neurológico que el físico. De modo que sufrir un golpe duele tanto como que se quiebre una relación afectiva de años. Así sucede fisiológicamente, pero, dependiendo de la forma de ser de cada uno, la persona sentirá dolor emocional (sufrimiento) o no.

¿Se puede decir que hay dolores emocionales que son más fuertes que otros?

El dolor siempre es personal. Depende del vínculo que hay: si fallece alguien con quien no tenía intimidad afectiva, o una gran dosis de amor, el dolor será leve. El desamor también produce dolor de acuerdo al amor. Cada vez que nos relacionamos con los demás, se nos entrega una tarjeta: de un lado dice: ‘Te amo y quiero que estés conmigo’; y del otro: ‘Sufriré cuando no estés’. Es decir que el dolor es la expresión del amor. Ahora bien, supongamos que nos dicen: ‘Te entrego otra tarjeta’. En el frente dice: ‘Nunca más vas a sufrir’, pero en el reverso: ‘Pero jamás serás capaz de amar a nadie’. Todos elegiríamos la primera.

El dolor puede ser físico o puede
ser psíquico. Su función es la de ‘alarma’, para hacernos reaccionar o despertar. En el fondo es algo
positivo

¿Cómo saber cuándo parar el dolor?

El dolor no es una enfermedad que hay que curar ni un problema que hay que resolver. Es parte de nuestra historia. Cuando sufrimos, siempre es saludable construir válvulas saludables de escape, es decir, espacios donde podamos conectar con el placer: ya sea encontrarse con los amigos, practicar algún deporte, tener sueños... De esa manera evitaremos que el dolor se vuelva crónico.

¿Cuándo es peligroso?

El dolor puede resultar peligroso si idolatramos nuestro sufrimiento. Muchos escogen colocarse en el lugar de la ‘víctima’ para enfrentar lo que les sucedió y se comportan de determinada manera (en el fondo, no desean cambiar). Si no gestionamos nuestras emociones negativas, con el tiempo nuestro mundo emocional llega a estar tan sobrecargado que podemos terminar enfermándonos a nivel físico. Esto significa que sentimos un malestar intenso, y como consecuencia aparecen ciertos síntomas.

(Le puede interesar: ¿Cómo controlar mis emociones?)

¿El dolor y el sufrimiento pueden ser una forma de vida?

Es perfectamente normal el ‘¿por qué a mí?’ cuando sufrimos. Sin embargo, si no logramos aceptar lo vivido, el dolor empeorará. Esto sucede porque este no es otra cosa que un “interrogante que no tiene respuesta”. Incluso cuando podamos explicar lo sucedido desde la razón, no evitamos sentir lo que sentimos. Nunca las preguntas sin fin nos pueden conducir a encontrar una solución. Solo nos mantienen anclados en el ayer y sus formas que ya no existen. Por eso, darnos permiso para sentir dolor hasta que este se agote es la mejor opción que nos abre una ventana al mañana.

¿Para qué sirve el dolor?

Muchas veces, cuando nos dedicamos a ayudar a los demás, somos capaces de transformar nuestra propia historia de dolor y encontramos una razón que nos impulsa a levantarnos cada mañana dispuestos a no bajar los brazos. El servicio y la solidaridad son dos formas de sobreponernos a las dificultades sobre el maravilloso fundamento del amor.

¿Cuál es la relación entre depresión y dolor?

La depresión es una enfermedad que podemos definir de manera sencilla: el descenso del estado de ánimo que afecta a todas las áreas del individuo. La persona siente un dolor tan profundo que está metida en un pozo del cual cree que nunca va a salir. Con desesperanza hacia el futuro, por no ver nada, y desesperanza hacia el presente donde todo es vacío y carece de significado. Además, el depresivo lee las situaciones del pasado con profunda tristeza y un sentimiento de pérdida, razón por la cual sufre enormemente.

(Lea también: Meditar, una forma para sobrellevar el aislamiento)

¿La frustración es dolor?

La frustración aparece cuando queremos alcanzar algo y no lo logramos. Esto genera dolor, un malestar cuya intensidad dependerá del valor que le atribuya la persona. Alguien puede querer algo, no alcanzarlo y expresar: ‘Será la próxima’, mientras que otra persona no lo alcanza y cae en una tristeza profunda. Todos necesitamos desarrollar tolerancia a la frustración, es decir, haber recibido un no a aquello que queríamos. Esto nos permite saber que en la vida hay cosas que son un sí y otras, un no.

Cinco consejos básicos para superar una situación dolorosa

Es preciso recordar que lo que hoy estamos atravesando ‘alguna vez pasará’ y no nos define de ningún modo. Jamás pienses que es eterno, porque en verdad no lo es. Por ese motivo es fundamental:

  • Reconocer qué situación o persona te colocó un límite. Atrévete a creer que no se trata de un fracaso, sino de una demora. Y sigue tu camino hacia la meta.
  • Utilizar tu creatividad. Un problema es una fuente de creatividad porque nos obliga a pensar una solución y a hacer algo novedoso. Casi siempre, frente a la adversidad, reaccionamos con llanto, gritos, ira hacia otros. Pero dicha actitud no cambia nada. Una crisis se supera solo con acción. Si estás en medio de una dificultad, debes saber que dentro de ti hay herramientas creativas que solo esperan ver la luz.
  • Responsabilizándote sin culpar a otros. Es decir, volando más alto que aquello negativo que te sucede.
  • Recibiendo ayuda de un profesional. Podemos recurrir a nuestros seres queridos y también a especialistas que nos traten el dolor del cuerpo o del corazón, lo cual nos ayudará a dejar atrás el momento duro.
  • Aprendiendo del dolor. Si lo mantenemos en el tiempo y no lo resolvemos, terminará siendo crónico; si escuchamos lo que viene a decirnos, transformaremos lo negativo en una fuerza.

SIMÓN GRANJA MATIAS
Redacción Domingo

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