Así se vivió la gripa española en Colombia

Así se vivió la gripa española en Colombia

La cifra de muertos de la pandemia de hace 100 años obligó a que presos sirvieran como sepultureros.

gripaespañola

Conocida también como ‘la madre de todas las pandemias’, la gripa española se extendió hasta 1920 y causó la muerte de millones de personas en todo el mundo.

Foto:

Cortesía Cromos

Por: Mario Alberto Cajas Sarria
28 de mayo 2020 , 10:20 p.m.

Representantes a la Cámara hacen colectas para donar parte de sus dietas, médicos se desplazan a atender pacientes en poblaciones afectadas por el virus, y autoridades ordenan la desinfección de una plaza de mercado.

Nada de esto tiene que ver con el covid-19, son algunas de las noticias que publicó EL TIEMPO en sus ediciones de noviembre de 1918, cuando la pandemia global de la gripa española pasaba por el país.

La gripa española se registró entre 1918 y 1920, y es considerada la pandemia más mortífera de la historia moderna. Según cifras de distintas fuentes, les habría causado la muerte a cerca de 50 millones de personas en el mundo, y aunque en Colombia no existen datos confiables, las víctimas se contaron por miles.

(Le puede interesar: Bogotá seguirá en cuarentena hasta el 15 de junio)

También se la conoció como la ‘dama española’, y en nuestro país la llegaron a nombrar como el ‘abrazo de Suárez’, en alusión a la tardía reacción del gobierno del presidente conservador Marco Fidel Suárez (1916-1921) para enfrentarla.

El propio presidente Suárez vivió en familia la tragedia: su hijo Gabriel murió en Estados Unidos, víctima de la pandemia en octubre de 1918. Nunca lo volvió a ver vivo desde que lo despidió un año atrás para que viajara a realizar sus estudios universitarios, y tuvo que esperar un año para la repatriación del cuerpo.

Es probable que el encierro en el Palacio, al que dicen se sometió el presidente, haya estado más asociado a semejante duelo –el cual quedó registrado en varias cartas– y menos al temor del contagio. Pero, bueno, así era y es la política.

(Lea también: Van 822 muertes por covid-19 en Colombia; contagios ya son 25.366)

Similitudes y lecciones

Con la aparición del covid-19, las miradas han vuelto hacia la gripa española. La prensa internacional y nacional ha publicado columnas y notas: algunas plantean similitudes y diferencias entre las dos pandemias globales ‘recientes’ y también han recordado los efectos de la ‘dama española’ en Bogotá; como es el caso de la carta de Laureano Gómez, en octubre de 1918, difundida ampliamente por estos días.

Otras han preferido referirse a las lecciones de aquella pandemia para tratar de entender la que ahora nos tiene en cuarentena.

(Además: Estas son reglas de la nueva flexibilización de la cuarentena)

Las noticias, las columnas y los avisos de prensa son una rica fuente de información que nos permite acercarnos a las percepciones, los temores, las acciones y omisiones durante la gripa española.

Así, por ejemplo, EL TIEMPO, pocos días después de su tragedia, registró el mensaje del presidente Suárez al Congreso de la República sobre la crisis fiscal. Suárez inicia con el reconocimiento a los miembros del Congreso por su “abnegada conducta”, por haber “permanecido en vuestros puestos y labores a pesar del peligro que la actual epidemia ha creado contra los habitantes de esta ciudad”.

(Le puede interesar: Respuestas a 10 preguntas sobre la nueva etapa de la cuarentena)

En el mismo mensaje a las Cámaras, que por cierto solo dejaron de funcionar unos pocos días, Suárez expresa sus condolencias por la muerte de dos senadores a causa de la gripa, a quienes destaca por su “inteligencia, ilustración y servicio”.

Se trata de Antonio Blanco y Manuel Soto, cuyos fallecimientos, junto con los de otros de las élites de la época, causaron conmoción en momentos en que se creía que el virus afectaba principalmente a los más pobres. La memoria de ambos senadores fue honrada poco después en sendas leyes.

El mensaje presidencial se enfoca en la crisis fiscal, que atribuye a la baja de los ingresos por las salinas y los efectos económicos de la Primera Guerra Mundial sobre la renta de aduanas, pero curiosamente no menciona la necesidad de recursos para enfrentar la pandemia.

La memoria de ambos senadores fue honrada poco después en sendas leyes.

La adición presupuestal para ese propósito llegaría con la Ley 35 de 1918, que autorizó 40.000 pesos, incluyendo la “protección de los enfermos pobres”, y cuyo ingreso al presupuesto apenas ocurriría el 4 de diciembre de ese año: tal vez esto haya sido un síntoma de la criticada reacción tardía de la administración de Suárez.

El Congreso parecía más conectado con la realidad, pues tramitó de su propia iniciativa y con rapidez el proyecto de ley que dictaba medidas sobre salubridad y proveía “a la existencia de habitaciones para la clase proletaria”, cuyo fin era atacar una de las causas de la epidemia: las deficientes condiciones de higiene de los barrios más pobres.

Ese fue el origen de la Ley 46 de noviembre de 1918, pionera en higiene y urbanismo, que, además, promovería los barrios obreros.

presidenciagripaespañola

El presidente Suárez perdió a su hijo Gabriel, que murió en Estados Unidos víctima de la pandemia, en 1918

Foto:

Cortesía Cromos

Las preguntas que dejaba

El periódico también relata las dudas de los médicos sobre el virus. El exdirector del Hospital San Juan de Dios se preguntaba si la explosión de la epidemia se debía a la “exaltación de la virulencia de nuestros bacilos de Pfeiffer, bajo la influencia de condiciones no solo nuestras, sino universales”, y ponía en duda la ‘fantástica’ hipótesis de que el contagio había tenido origen en un buque español.

Otras fuentes narran que el director de la Oficina de Higiene de la capital le atribuía la pandemia al cambio de los sifones de las alcantarillas, y que el presidente de la Junta Central de Higiene solo pedía calma ante la grave situación.

Tampoco faltaban quienes anunciaban productos para evitar la gripa, como la solución Woolf de Foción Soto & Co., que decía ser el “antiséptico germicida y desinfectante más poderoso que se conoce, según declaración del Instituto Rockefeller de Nueva York y el Instituto Lister de París”.

Por su parte, Fortirol prometía aumentar los glóbulos rojos, de modo que fortalecía el organismo y así evitaba que penetraran los “microbios de la gripa”.

Le puede interesar (Pandemias y epidemias más graves en el mundo en las últimas décadas)

Otros parecían aún más poderosos, como Tonikel, tónico y reconstituyente que decía servir para la anemia y la tuberculosis, como también para la convalecencia de la gripa, la pulmonía y la fiebre tifoidea. Por último, El Caribe, “de venta en droguerías”, era audaz, pues decía que curaba y prevenía la gripa.

También hubo noticias de los abusos en los precios hasta en los productos menos pensados: los ataúdes.

Así, el incremento de los fallecimientos no solo hizo necesario que los presos de las cárceles sirvieran como sepultureros, que cualquier carretilla se usara para transportar los cadáveres a los cementerios, sino también que la alcaldía tuviera que mandar a fabricar ataúdes para “darlos a precios de costo a las clases proletarias” ante los abusos de las agencias funerarias.

Se reportaban numerosos casos de trabajadores que caían enfermos en Bogotá, incluyendo a médicos, enfermeras y empleados del tranvía. Un aviso llamativo es el de las gaseosas Posada y Tobón, que comunicaba la suspensión de la venta de agua en botella a domicilio “por motivo de la enfermedad de todos nuestros repartidores”, y a la vez ofrecía el líquido gratis hasta donde les alcanzara y “a los que quieran enviar por ella a la fábrica”.

(Le sugerimos leer: Bogotá estaría a dos semanas de quedar en alerta naranja)

Hubo empresas que aprovecharon la coyuntura para anunciar sus servicios o tal vez para mostrar su gran preocupación por las “viudas desamparadas”.

Ese fue el caso del aviso que publicó a manera de ‘noticia’ una compañía de seguros: “Lo que más conmueve actualmente a la sociedad bogotana son las lágrimas de las innumerables viudas, que en plena epidemia han quedado en la más lastimosa miseria. Qué triste es ver a una madre seguida de sus hijos pequeños implorar los auxilios de la Junta de Socorros”.

Para la aseguradora, esto se debía a “la imprevisión de los padres de familia, quienes con una economía de diez centavos diarios habrían podido sostener una póliza”. Les pedía reflexionar “dos minutos sobre el porvenir de su familia”, cuando “la gripa está matando 150 personas por día”, y hacía un llamado a prevenir y amparar a la familia “antes de que la epidemia lo ataque”.

La solidaridad y preocupación de la compañía por las familias no paraban ahí: ofrecía enviar gratis y a domicilio a un empleado para explicar los pormenores de la póliza.

El lector juzgará si todo esto es cuestión de un archivo que se visita con nostalgia o sin más propósito que la recordación. Por lo pronto, ojalá que la pandemia actual deje mejores noticias, avisos y soluciones que aquellas que nos registra la prensa de 1918. El espejo retrovisor sirve, a veces.

MARIO ALBERTO CAJAS SARRIA 
Para EL TIEMPO

Descarga la app El Tiempo

Noticias de Colombia y el mundo al instante: Personaliza, descubre e infórmate.

CONOCE MÁS
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.