Siete consejos para que aprenda a manejar correctamente el fracaso

Siete consejos para que aprenda a manejar correctamente el fracaso

Estos fallos no son el fin del mundo, hay que verlos como una oportunidad para aprender y mejorar.

Motivación

En vez de echarse a la pena y derrumbarse por completo, lo que hay que hacer es levantarse, analizar las causas de lo sucedido con tranquilidad y hacer los replanteamientos necesarios.

Foto:

iStock

Por: Europa Press
04 de enero 2020 , 09:55 p.m.

Fracasar, no alcanzar una meta u objetivo es algo absolutamente normal y cotidiano, algo que todo el mundo va a experimentar a lo largo de su vida no una, sino muchas veces.

No es, por definición, un hecho agradable. A nadie le gusta fracasar, no lograr algo que se propuso. El punto es que no todo el mundo se lo toma de la misma forma y hay personas que pueden llevar el miedo al fracaso a extremos paralizantes.

“Hay personas que desarrollan unos miedos al fracaso muy grandes, es decir que presentan reacciones emocionales intensas cuando no alcanzan sus objetivos y para las cuales fracasar es imperdonable e irreparable”, explican en una entrevista con Europa Press las integrantes de la Sociedad Española para el Avance de la Psicología Clínica y de la Salud (SEPCyS), la investigadora de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Rocío Fausor y la profesora, también de la UCM, Noelia Morán.

De hecho, “para algunas personas, la posibilidad de fracasar es tan negativa e inaceptable que ni siquiera intentan alcanzar sus objetivos: lo prefieren a tener que enfrentar la posibilidad de no conseguir lo que desean”, puntualizan las expertas, que añaden que estas personas “suelen interpretar que esos objetivos o bien son inalcanzables, o bien el hecho de intentar conseguirlos supone un riesgo importante para ellas” en términos de su estabilidad emocional.

Las personas que temen al fracaso, añaden Fausor y Morán, comparten “un conjunto de factores” y características en su personalidad, como “la presencia de un excesivo perfeccionismo, una valoración propia muy centrada en el resultado, una baja autoestima, una tendencia elevada a criticarse demasiado ante los fracasos, un gran nivel de temor frente a lo que pensarán los demás si no consiguen ser exitosos y una baja capacidad de regular las emociones negativas”.

No obstante, el fracaso puede enseñar lecciones valiosas a las personas. “Ver el fracaso como algo reparable, no catastrófico, y como una oportunidad para detectar aquello que no sabemos o no hemos podido hacer del todo bien nos ayuda a mejorar, a fijarnos metas realizables y a tolerar mejor el fracaso”, aseguran las expertas de SEPCyS.

(Lea también: Conozca las cinco claves del poder mental)

En este contexto, aprender a gestionarlo se vuelve fundamental. Fausor y Morán insisten en que “es importante remarcar que gestionar el fracaso de una forma sana implica aprender a convivir con la idea de que no siempre podemos alcanzar nuestros objetivos, que no siempre se puede ganar, incluso si hemos perseverado mucho en ello; hay que asumir que puede suceder y que ello no nos define como personas”.

Por el contrario, advierten, “no realizar una gestión eficaz del fracaso conduce a que nos sintamos frustrados, agobiados, tristes o inútiles ante lo que es relativamente frecuente, o que tratemos de adoptar todo tipo de estrategias de evasión, como por ejemplo la procrastinación. Si no nos enfrentamos a una tarea o reto, la posibilidad de fracasar evidentemente desaparecerá. Pero a la larga, eso perpetúa nuestra sensación de malestar”, anotan Fausor y Morán.

Las dos especialistas proponen siete consejos para enfrentar el fracaso. “Es importante que nos entrenemos emocionalmente para hacer frente al momento en el que las cosas no nos salgan como queremos que salgan. Para ello, es importante fomentar un diálogo interno y propio” que cumpla las siguientes reglas:

1. No dramatice

Hay que entender que “el fracaso, habitualmente, no es una catástrofe”, es solo una etapa en un camino que nos exige más dedicación, revisar la estrategia para mejorarla o simplemente replantearnos la meta, porque quizá no era alcanzable. Relativizar la importancia que tiene el que algo haya salido mal es clave. “Es importante que regulemos las emociones desdramatizando el fracaso y normalizándolo como algo que a todos nos pasa y que, por el contrario, puede ayudarnos a cambiar el enfoque con el que nos enfrentamos a un problema”, dicen las expertas.

Gestionar el fracaso de forma sana implica aprender a convivir con la idea de que no siempre podemos alcanzar nuestros objetivos, incluso si hemos perseverado

2. Metas realistas

Hay que basarse en metas realistas. “Cada día nos mandamos miles de mensajes a nosotros mismos en relación con las cosas que tenemos que hacer para que no se nos olviden, pero también generamos expectativas a veces sobredimensionadas sobre hasta dónde queremos llegar y en qué límite de tiempo. Es importante que estas metas se adecúen a las herramientas y capacidades de las que disponemos en cada momento -no todos los días estamos con la fuerza para correr una media maratón- y que nos pongamos objetivos realistas”.

3. Vaya por etapas

Los objetivos o metas por etapas son importantes porque no todas las cosas se resuelven de un solo golpe, y las metas intermedias ayudan a hacernos sentir que sí estamos avanzando, lo cual redunda en confianza y le baja la presión al proceso, afirman las expertas de SEPCyS.

4. Ojo con la autoexigencia desmedida

Si bien es bueno exigirse, hay que evitar que se nos vaya la mano. Conviene no ser demasiado autocrítico, promover una actitud que acepte las imperfecciones como parte normal de un proceso de crecimiento y ver el fracaso como un paso más en el camino.

5. No piense en los demás

Paralelamente, hay que estar centrado en lo que uno realiza y no en lo que piensan o podrían llegar a pensar los demás sobre lo que uno hace, cómo lo hace y para qué lo hace. “Es importante que busquemos argumentos en lo que nosotros ya hemos podido hacer en otras ocasiones y darnos valor por nosotros mismos”, señalan Fausor y Morán.

6. Lo intentó y eso vale mucho

No pierda de vista el enorme valor que tiene el haberlo intentado. Eso siempre será mejor que la procrastinación. Y el fracaso siempre le dejará alguna lección, alguna ganancia. “¿Qué pasaría si lo focalizáramos como una experiencia que simplemente no salió como lo esperábamos, pero con lo aprendido, la próxima vez seguramente nos saldrá mejor?”, se preguntan las dos expertas. “El fracaso nos dice que necesitamos de otra manera de gestionar el problema si queremos conseguirlo, pero no es un juicio sobre nosotros como personas, ni de nuestras capacidades ni de nuestra valía”.

7. Vuélvalo algo positivo

“Tal y como propone el escritor John C. Maxwell en ‘El lado positivo del fracaso’, cuando una persona consigue cambiar su punto de vista sobre el fracaso y deja de verlo como una derrota que lo define como persona, deja de sufrir por ello y pasa a verlo como una oportunidad de mejorar, en realidad consigue mejorar”, rematan Fausor y Morán.

EUROPA PRESS
Madrid

Descarga la app El Tiempo

Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias.

Conócela acá
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.