¿Cómo controlar mis emociones?

¿Cómo controlar mis emociones?

Ponga atención a lo que su cuerpo intenta decirle y que quizás ha estado ignorando. 

Poder mental

Las consecuencias de no controlar sus emociones pueden ser: estrés crónico, trastorno de ansiedad, lesiones musculares, depresión, crear una adicción, entre otros.

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Por: Sharon Durán
21 de enero 2020 , 10:27 p.m.

Sentir es parte de la vida humana. La mayoría de situaciones crean un recuerdo que está permeado por experiencias sensoriales. Es así como el cerebro y el sistema nervioso responden a las situaciones diarias sin que el ser humano sea plenamente consciente de cómo sucede.

Para lograr atender cada situación, el cerebro da la orden a otros sistemas del cuerpo que le permiten reaccionar, pero ¿cómo saber qué hacer según cada situación?

“El cerebro y el sistema nervioso son una adaptación evolutiva que se ha venido desarrollando con las condiciones del entorno para responder a los estímulos de interés y aquellos que se deben evitar”, asegura Marisol Lamprea, biopsicóloga coordinadora del laboratorio de neurociencia de psicología de la Universidad Nacional.

Neurociencia

Problemas en el sistema nervioso y endocrino también pueden ser consecuencias de no manejar las emociones.

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EL TIEMPO

Esto significa que el cuerpo responderá a cada caso según ha aprendido a hacerlo. De esta forma, las emociones le permiten al ser humano identificar qué sucede en el entorno y detectar posibles amenazas cotidianas.

Según la investigadora, “las emociones son parte del repertorio fisiológico que tiene el sistema nervioso para responder de manera suficientemente rápida a los estímulos relevantes”. Es decir que además de responder, el ser humano debe actuar rápido. Por ejemplo, cuando la persona siente dolor su reacción es llorar o quejarse.

Si usted camina por la calle, habrá zonas de la ciudad que considera peligrosas. Pero para identificarlas debe tener información previa de esos lugares. Lo que significa que saber si hay peligro o no en un territorio desconocido será mucho más difícil, a menos que coincida con algunas características de oscuridad y soledad que el cerebro también considera riesgo.

Ahora bien, si su cerebro ya identificó los riesgos que puede tener caminar por algún lugar inseguro, su sistema nervioso empezará a reaccionar caminando más rápido, estando alerta a ruidos, sombras o personas que puedan aparecer en ese espacio.

Lo mismo sucede con cada una de las actividades que realizamos a diario, pues “todo aprendizaje tiene involucrado un factor emocional positivo o negativo. Así, el cerebro realiza asociaciones. Es muy poco probable que una persona camine por la misma calle si tuvo una experiencia negativa antes. Esto responde a la necesidad de supervivencia que el cerebro envía permanentemente”, sostiene Lamprea.

En respuesta inmediata a un estímulo, los seres humanos piensan en la acción después de que fue ejecutada. Por ejemplo, si encuentra una culebra mientras camina, probablemente su reacción inmediata sea correr, y mientras lo hace cambiará su presión sanguínea, cardíaca y experimentará varios cambios biológicos.

Sin embargo, tras encontrar refugio o sentirse seguro, su cerebro empezará a procesar todo el suceso de manera detallada. ¿Era una culebra o una serpiente? ¿A qué especie pertenecería? ¿Lo atacó o solo estaba ahí? Y así se normalizarán todas esas reacciones biológicas que lo hicieron huir en un primer lugar.

Para la biopsicóloga, “esos microsegundos de diferencia que hay entre la reacción y el pensamiento se deben a que la amígdala cerebral, parte central del sistema límbico (que se conecta con diferentes estructuras dentro del cerebro y el sistema nervioso), recibe la información sensorial antes que la corteza cerebral, que es la que permite procesar la información”.

Después de dicho procesamiento, del que usted no se da cuenta, el sistema es capaz de crear un recuerdo y, a su vez, un aprendizaje que utilizará la persona para reaccionar en futuras experiencias.

Cuando se desbordan las emociones

Debido a que la amígdala cerebral y el sistema límbico guardan las emociones del ser humano, también intentan regular las sensaciones y buscan alternativas para protegerse ante los eventos de riesgo. Pero a veces eso no sucede.

En la mayoría de situaciones, el ser humano no sabe cómo va a responder ante un estímulo. Al respecto, Lamprea señala: “La emoción es capaz de bloquear cierta información en el momento en el que necesita recordarla, pero siempre recordará la circunstancia en la que olvidó”.

Esto sucede cuando una persona debe sustentar su trabajo de grado, pero por los nervios o la ansiedad se olvida de los datos que debe presentar ante sus jurados. Sin embargo, una vez pase el evento no solo estará en la capacidad de recordar lo que omitió, sino que jamás olvidará las circunstancias bajo las cuales sustentó cómo debía hacerlo.

Para el doctor Diego Fonseca, médico psiquiatra de la Clínica Shaio, “las emociones son una respuesta natural del individuo, pero siempre pueden regularse para evitar situaciones de bloqueo, en las que la ansiedad, por ejemplo, es capaz de bloquear la respuesta motora del cuerpo”.

En este sentido, es indispensable aprender a controlar las emociones. “Una forma adecuada es con entrenamiento conductual o cognitivo conductual, que le permite a la persona replantearse el significado de ciertas experiencias para enfrentarlas mejor. Pero este tratamiento suele funcionar únicamente con quienes recuerdan por qué existe rechazo a ciertas actividades”, asegura Fonseca.

En cambio, cuando la persona olvida de dónde provienen sus miedos e inseguridades se debe actuar diferente. Fonseca explica que “en ocasiones, los eventos emocionalmente perturbadores o traumáticos en la vida del ser humano son suprimidos por el cerebro. Lejos de ser una solución, este fenómeno puede generar síntomas de ansiedad y depresión en la persona, que pueden afectar otros entornos de su vida. En este caso suelen usarse tratamientos de psicoterapia psicodinámica, una derivación del psicoanálisis que permite identificar dicho evento para tratarlo”.

Por supuesto, no todos los sistemas requieren el mismo tratamiento. Para evitar que la emoción desborde su vida es necesario identificar qué eventos lo alteran y cuáles lo relajan, para crear un equilibrio entre ambos. Sin embargo, los expertos indican que si la persona empieza a sentir síntomas de ansiedad, depresión, fobia o la creación de una posible adicción que empiezan a alterar su entorno, es necesario buscar un acompañamiento profesional.

Alternativas para manejar sus emociones

1. Conózcase e identifique qué lo altera para evitarlo.
2. Enseñe a los niños a reconocer sus emociones.
3. Sienta libremente lo que su cuerpo transmite para que le pueda prestar atención.
4. Identifique las situaciones que lo relajan, como leer, meditar, un deporte, las relaciones sociales. Y, sobre todo, saque el tiempo y hágalo.
Inteligencia emocional.
5. Si ninguna de las acciones que toma funciona, no dude en buscar ayuda profesional.

SHARON DURAN
PROYECTOS ESPECIALES@Sharon_Durane

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