La magia del sexo suave y tranquilo

La magia del sexo suave y tranquilo

Claves para recuperar la dimensión más profunda de las relaciones íntimas en la pareja.

Vida sexual

El ‘sexo cool’ puede llegar a ser mucho más placentero que el desenfrenado.

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iStock

Por: Rocío Gaia
28 de diciembre 2019 , 10:06 p.m.

Muchas de las imágenes y mensajes que vemos a diaro muestran un tipo de sexualidad en la que abundan los cuerpos medio desnudos y las posturas incitantes y seductoras. “Esta ‘sexualidad caliente’ es la que la mayoría de las personas han experimentado. Pone el acento en la lujuria y consiste en ir generando, mediante la estimulación, la excitación y el deseo, en una especie de tensión en ascenso que, al final, deseamos liberar a través del orgasmo”, dicen las terapeutas sexuales Diana Richardson y Wendy Doeleman.

Richardson (www.loveforcouples.com) es considerada una de las mayores especialistas en sexualidad del mundo, mientras que Doeleman (https://blissyourbody.nl) es formadora de sexo tántrico.

Ambas señalan que este ‘sexo caliente’, a pesar de ser el pasatiempo favorito de muchas personas, tiene sus desventajas: como la ausencia de orgasmo o la dificultad para alcanzarlo, la eyaculación precoz, el dolor durante la relación sexual, la pérdida del interés por la otra persona tras el coito o la necesidad de más estímulos y cada vez más fuertes para excitarse y/o disfrutar.

Los movimientos deben ser conscientes y más lentos, suaves, y hay que concentrarse
en '¿qué estoy sintiendo en
este momento?'

Pero, según Richardson y Doeleman, existe otra forma de “hacer el amor”, más tranquila, relajada y suave, y al mismo tiempo más plena y placentera. “Una sexualidad centrada en lo que se siente en cada momento y en la conexión que se establece con la pareja, en lugar de enfocarse en lograr el orgasmo”, dicen.

“En esta sexualidad es primordial estar relajados, conscientes y conectados. Los movimientos deben ser conscientes y más lentos y suaves, y concentrarnos más en “¿qué estoy sintiendo en este momento”, en vez de “¿cómo puedo hacer que esto vaya a más?”, aseguran.

Lo denominan ‘sexo cool’ y lo describen en el libro que lleva el mismo título, más el subtítulo Manual de sexualidad amorosa para jóvenes, aunque aclaran que también está dirigida a cualquier persona interesada en explorar la dimensión profunda del sexo. Porque “cuando las caricias, la consciencia y las sensaciones sutiles sustituyen a las técnicas y las posturas, la sexualidad se torna más sencilla y placentera”, explican.

El ‘sexo cool’ de Richardson y Doeleman (R&D) tiene sus raíces en el tantra, una técnica que se originó en la India hace al menos mil quinientos años, que contempla la sexualidad como una parte de la espiritualidad y enseña a poner atención y conciencia a nuestros pensamientos, sentimientos y actos. Y las especialistas proponen algunas de las prácticas para aumentar la sensación de energía y conexión en pareja.

Abrazo y fusión

Cuando uno está enamorado, el reencuentro con la pareja –después de haber estado separados por un tiempo– puede ser bonito, y sugieren usar un tipo de saludo diferente del habitual beso con lengua, que enseguida despierta el ‘deseo caliente’.
Por ejemplo, recomiendan probar el “abrazo de la fusión”, que es una forma de abrazarse unificándose con la otra persona. “Consiste en envolverse mutuamente con los brazos, ambos enamorados, con los pies firmemente apoyados en el suelo, y con los cuerpos en contacto total, incluidas las pelvis, sin sacar la cola hacia afuera”, indican.

“Si uno de los dos es mucho más alto que el otro, esa persona puede agacharse un poco flexionando las rodillas. O la persona más baja también puede ponerse de pie encima de algo”.

La idea –según Richardson y Doeleman– es que los miembros de la pareja sientan que se están fusionando el uno con el otro. “Cuando sientan que ya es suficiente, pueden separarse en silencio y quedarse unos momentos mirándose”.

Un simple beso

“Juntar los labios para conseguir un contacto suave y jugoso, sin usar la lengua, es una muy buena alternativa”, añaden.

“Al besar solo con los labios, descubrirán que, al estar conectados relajadamente, se crea un sentimiento real y se podrán besar durante más tiempo, porque el beso intenso con lengua no solo suele aumentar rápidamente la excitación y conducir fácilmente al sexo caliente, sino que además cansa un poco al cabo de un rato”, advierten.

Aunque muchas personas piensan que el coito es la meta final del sexo, las especialistas señalan que la sexualidad nos ofrece muchas otras formas de estar juntos, por ejemplo: besar, acariciar, lamer, abrazar o dar masajes. “Pero –advierten– si quieren hacerlo de ‘una manera cool’ tienen que dejar de lado la idea de que es necesario excitarse mutuamente, o de que la clave es llegar al clímax, o hacer que llegue a él nuestra pareja”.

“En el sexo caliente se genera tensión, mientras que en el ‘sexo cool’ el principal objetivo es ser conscientes y relajarse. Esto, lejos de ser aburrido como puede creerse, permite vivir experiencia múltiples y variadas e incluso se pueden tener orgasmos más intensos y prolongados”.

Buscar la conexión

Mirarse mutuamente con frecuencia e intentar estar realmente conectados puede ayudar, según las autoras, que recomiendan a los miembros de la pareja “ser conscientes de lo que están haciendo y sintiendo, y compartirlo de vez en cuando”.
También aconsejan experimentar estando tumbados juntos (aunque sea vestidos) y respirando profundamente. “Se puede probar a inspirar y expirar a la vez, o también hacer lo contrario, cuando uno inspira, el otro espira, respirando así durante un rato. Los enamorados también pueden darse masajes mutuamente y probar diferentes formas de tocarse”, según R&D.

Haciendo sin hacer

Cuando llegue un momento en que la pareja sienta un fuerte propósito o se excite, estas terapeutas sugieren observar qué pasa cuando no se hace nada.
“Si están entrelazados en un abrazo de costado y usted siente que el deseo y la excitación fluyen por sus venas, compruebe, en pareja, qué sienten ambos no haciendo nada. Respiren profundamente, concentrándose en las sensaciones de sus cuerpos, siéntalas… déjense sorprender y estén abiertos a lo que pueda suceder a continuación”.

Caricias: menos es más

“Las caricias no tienen que ser fuertes o firmes. De hecho, cuando son más suaves, conscientes y delicadas, producen un impacto mayor”, explican las autoras.
En ese sentido, Richarson y Doeleman recomiendan observar qué sentimos y qué siente la otra persona si solo tocamos o rozamos las zonas sensibles de su cuerpo muy suavemente, con el dedo índice o la palma de la mano, y enfatizan que en lo que respecta a la intensidad de las caricias “¡menos suele ser más!”.

ROCÍO GAIA
EFE Reportajes
Madrid

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