Cibersexo puro y duro / Sexo con Esther

Cibersexo puro y duro / Sexo con Esther

La gente busca en internet cómo solucionar problemas que por vergüenza no puede comentar en público.

Cuando la trata llega a internet

Tensiones entre la necesidad, la voluntad y el engaño. La situación de algunas mujeres migrantes que ofrecen actividades sexuales pagas en internet.

Foto:

iStock

Por: Esther Balac
26 de enero 2019 , 11:30 p.m.

‘Sexo’ es la palabra más tecleada en los buscadores de la red. Nada sorprendente si se tiene en cuenta que la mojigatería, los tabúes y los mitos –sumados a la represión social y la vergüenza– son componentes que rondan la sexualidad humana en todas las latitudes.

La cohibición frente al tema es una constante en todas las culturas, al punto de que se censura cualquier manifestación, inquietud o necesidad, por considerarse que ventilar este asunto en público raya con la indecencia, la falta de decoro y la vulgaridad. Hablar de sexo es políticamente incorrecto.

De ahí la tendencia a tocar todo lo relacionado con el catre y sus aledaños en ámbitos casi secretos y en una intimidad muchas veces marcada por la desinformación o el interés de muchos avivatos que echan mano de estas condiciones para lucrarse a través de los espacios digitales de múltiples formas. Pornografía en toda su extensión, productos que ofrecen resultados milagrosos, aditamentos y servicios sexuales –entre muchas otras opciones– se encuentran en internet en un vasto mercado que se mezcla con una que otra página que resiste los raseros del rigor y la seriedad. Todo, a un clic y sin restricción.

Sin embargo, valdría la pena ponerles atención a aquellos estudios que han cualificado y cuantificado las búsquedas para determinar los mayores temas de interés y, por esa vía, conocer un poco más de las verdaderas inquietudes de la gente.

Porque causa curiosidad encontrar, por ejemplo, que lo más buscado se relacione con la apatía sobre la cama, principalmente en el matrimonio, seguida de las preocupaciones por el tamaño del pene y la salud de la vagina.

Los anteriores resultados son parte de un estudio recientemente publicado por ‘The New York Times’ que deja entrever que antes que acción y manuales para modernizar el Kamasutra, la gente busca solucionar problemas que por la mojigatería no puede comentar en público. Por ejemplo: cómo decirle a la pareja que tiene mal olor en su departamento inferior sin maltratar sentimientos, o cómo decirles a los señores que el tamaño de sus astas está bien, pero que no las usan bien. Estas son dos búsquedas del 'top' 10 del citado estudio. Hasta Luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO

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