El alquimista del bienestar

El alquimista del bienestar

Buscar el origen de las disfunciones del cuerpos humano es una de sus propuestas.

Carlos Jaramillo médico

Carlos Jaramillo es médico de la U. de La Sabana, certificado en Medicina Funcional por el Institute of Functional Medicine de Estados Unidos.

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Cortesía Carlos Jaramillo

Por: Pilar Bolívar
19 de julio 2020 , 01:37 a.m.

Un cambio en los hábitos, desde el ejercicio, el sueño, la meditación y la alimentación, es la propuesta de la medicina con-ciencia que el doctor Carlos Jaramillo ha usado como crisol para que las disfunciones funcionen.

Si bien los dos títulos de sus dos 'best sellers´ lo postulan como un ‘todopoderoso’, Carlos Jaramillo le atribuye sus ‘milagros’ a la máquina más perfecta de la naturaleza, el cuerpo humano, que para él ha sido su atanor, esa especie de horno en el que él acrisola las disfunciones corpóreas como un moderno alquimista de bienestar.

Ni alternativo, sobrenatural, chamánico o esotérico. ¿Un tanto hippie? Quizás, pero para este doctor de la Universidad de La Sabana, certificado en Medicina Funcional por el Institute of Functional Medicine de Estados Unidos, con estudios en Medicina Biológica, 'fellow' en medicina antienvejecimiento y hasta especialista en Cirugía y Nutrición Clínica y en Bioquímica y Fisiología Clínica de Yale y Harvard, respectivamente, lo que le interesa es educar a sus pacientes con-ciencia, haciendo de la búsqueda de un estilo de vida realmente saludable y con aval científico la piedra filosofal del enfoque funcional de su profesión.

Sale un montón de médicos
a decir que hacen medicina funcional porque formulan suplementos, y lo que hacen
es alopatía. Eso es un error

“Nos matriculamos para aprender ingeniería, arquitectura, comunicación social, hacer un máster, un Ph. D. y acumular títulos; pero para recordar de lo que se trata ser humano, nunca”, dice el autor de 'El milagro metabólico', que, por su reveladora teoría del control del peso aprendiendo a manejar el metabolismo con la medicina funcional, se acerca a su décima edición y conquista lectores en México y Chile.

Aprender a tener buenas relaciones conmigo y con mi entorno, entender cómo y para qué me alimento, hago ejercicio, duermo o medito, es para 'hippies' que quién sabe qué es lo que están viviendo, porque al fin y al cabo la medicina es formular y operar”, agrega Jaramillo, quien por estos días estrena su segundo libro, 'El milagro antiestrés', en el que demuestra que la mejor medicina es la que no se necesita y que la enfermedad no figura en su vademécum.

¿Por qué, para usted, no existe la enfermedad?

Las enfermedades son invento del hombre; lo que existen son las disfunciones. Si hay una pérdida del sistema inmunológico, reconocer que una célula que decidió no morir, sino que se multiplicó hasta alcanzar un crecimiento exponencial, eso es una disfunción. El problema de la diabetes es la resistencia a la insulina; pero el término ‘diabetes’ nos lo inventamos, y determinar desde cuándo es diabetes, también. Fuimos nosotros quienes dijimos ‘diabetes es encima de tanto’ (ese ‘tanto’ ha cambiado; cuando entré a estudiar medicina, se consideraba diabetes cuando la glicemia estaba sobre 140; hoy es encima de 125). Pero el problema de la diabetes es la resistencia a la insulina, y el problema de esta es la hiperinsulinemia causada por los malos hábitos. Decir que diabetes traduce niveles de azúcar encima de tanto es una consecuencia. Y en la medicina funcional no tratamos consecuencias, sino disfunciones.

(Lea también: Cómo combatir el insomnio para tener un cuerpo sano)

¿Por qué es funcional?

Al buscar el origen de la enfermedad, trabajamos sobre la individualidad bioquímica, entendiendo que puede que haya dos pacientes con el mismo diagnóstico (supuestamente), pero lo que lo causa en cada uno es diferente; vamos encontrando el porqué de todo yéndonos hacia atrás. Es funcional porque hacemos que las disfunciones funcionen.

¿Para buscar las bases de la enfermedad se remonta hasta el nacimiento?

Si es necesario, sí; necesito saber cómo nació la persona, cómo fue el parto, si le dieron antibióticos, etc. Hay pediatras funcionales; en Colombia solo hay uno certificado.

¿La medicina funcional tiene que ver con lo que decía Hipócrates: “Que la comida sea tu alimento y el alimento, tu medicina”?

Claro, porque los hábitos son un pilar de la salud. Debemos entender que el alimento es la información, la materia prima que necesito a nivel celular para que mi cuerpo funcione. Llevamos muchos años en una pobreza dentro del mundo de la nutrición, pensando que la comida son simplemente calorías. Y la mala alimentación puede disparar afecciones. Con una buena alimentación modificamos genes, apagamos enfermedades y traemos bienestar.

¿Cómo sanar a través de la alimentación, aun disfunciones crónicas o autoinmunes?

Hay muchos ejemplos, pero uno muy recurrente es la gente que tiene alergias crónicas como conjuntivitis, rinitis, asma o problemas de la piel. Si les quitamos el azúcar (miel, panela, jarabes, todos los calóricos), el gluten y los lácteos, las alergias no se curan completamente, pero tienen una gran mejoría porque el azúcar es altamente inflamatorio y cualquier alergia es una condición de inflamación crónica donde tengo mi sistema inmunológico rendido. El azúcar trae más agua y sodio; el gluten daña el intestino (un tejido que se regenera cada tres días) al causar permeabilidad, permitiendo que ingresen sustancias innecesarias al cuerpo. Y los lácteos tienen una proteína muy inflamatoria que también daña el intestino, la caseína.

¿Este enfoque implica restricciones alimentarias?

Si son grupos alimenticios perpetuadores o disparadores de su disfunción, sí. En mi forma de hacer medicina funcional, identifico y suprimo los alimentos que no le hacen bien a la persona; y a todos los que sí comerá, les meto toda la ciencia nutricional en pro de la sanación.

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¿Por eso han encasillado la medicina funcional como alternativa para adelgazar?

En el habla hispana he hablado de la medicina funcional desde mi enfoque, en el cual la nutrición es la base –pero no es la única forma de hacer medicina funcional–, ya que he investigado mucho en nutrición por gusto personal, desde antes de ejercer esta medicina. Si bien el fundamento es trabajar sobre el origen de la enfermedad, para mí, esta deriva de los malos hábitos, y en los hábitos está la alimentación.

¿Qué otros enfoques, además del alimenticio, existen?

Muchos. Pero una cosa es ser médico funcional y otra, ser entusiasta. Hay gente que hace un curso de tres meses y ya son ‘colegas’. Yo soy un entusiasta de la enología, pero no soy enólogo; llevo años estudiando el bonsái, soy entusiasta, pero para ser bonsaista debo estudiar cinco años en Japón, y estoy lejos de irme cinco años a Japón a dedicarme exclusivamente al bonsái. La gente cree que aplicar la medicina funcional es simplemente cambiar los medicamentos por los suplementos –especialmente en Colombia, eso lo ha hecho creer un laboratorio–. El grueso de los médicos funcionales (los que sí son colegas) hacen tratamientos complejos con diez o 12 suplementos. Yo me enfoco en la alimentación, en el ejercicio, la meditación y el sueño, y los complemento con dos o tres suplementos naturales (si no los necesita el paciente, no formulo nada). Inclusive soy dueño de una marca de suplementos y alimentos, pero eso no quiere decir que yo solo formulo mis productos a todos mis pacientes.

¿Es imprescindible el tratamiento con suplementos en la medicina funcional?

No; puedo hacer medicina funcional con o sin suplementos, o únicamente con alimentación; o puedo usar suplementos y no hacer medicina funcional. Puedo bajar el colesterol con un suplemento y no con un medicamento, pero si no investigo por qué se le subió el colesterol, no estoy haciendo medicina funcional, sino alopatía con un suplemento, dos cosas diferentes.

¿Cómo ve, desde su enfoque nutricional de la medicina funcional, las dietas de moda, como la keto, la paleo o el 'boom' del veganismo?

Todas son posibilidades. ¿Puedo poner a alguien en cetosis, en alimentación paleo o a ayunar? Si hay algún beneficio particular, sí; pero sí sé de nutrición. Algunas personas creen que la única forma de seguir una alimentación balanceada es volviéndose vegetariano. Hay un boom por esta dieta debido a tantos documentales que han salido y que son una patraña. A todos los que dicen que desde que comen arroz, quinua, tomate y lechuga se sanaron, les digo que la solución no es eliminar las fuentes animales, sino incluir los vegetales en la alimentación (y eso no es ser vegetariano ni vegano); es una estrategia muy buena y eficiente.

(Lea también: Guía práctica para desinfectar los alimentos)

¿Cómo es el manejo del estrés?

El estrés transversal a todas las enfermedades. Todos lo sentimos, pero nadie lo entiende. La única forma como lo entendemos los médicos es cuando describimos sus mecanismos de compensación, y usualmente lo hacemos para el trauma, en cuidados intensivos. Pero del estrés del día a día y que nos enferma tanto, no tenemos idea; vamos acumulando estrés emocional y físico, y después de un tiempo aparecen dolores que son manifestaciones de este que terminan en cánceres, enfermedades autoinmunes, trastornos neurodegenerativos, fibromialgias, etc.; pero, como la medicina está hecha para tratar síntomas o enfermedades, nadie revisa si una persona viene acumulando estrés y perdiendo funciones por este, hasta que el diagnóstico es un tumor. ‘Bueno, se lo quitamos y... ¡tarán!’. De eso no se trata.

Usted no reconoció su sobrecarga de estrés hasta sufrir una meningitis. ¿Por qué?

Ser su propio médico es muy difícil. No vi cómo el estrés se me montó; mis decisiones, principalmente emocionales, no eran las mejores, y eso me llevó a que mi cuerpo perdiera la capacidad de responder y cuando me di cuenta, estaba hospitalizado con meningitis. Es muy fácil hacer y leer un libro donde digo cómo corregir el metabolismo; pero leer un libro donde yo tengo que aceptar que el estrés me está consumiendo y jodiendo la vida, eso requiere humildad y valentía porque eso es aceptar que no me estoy cuidando lo suficiente.

¿Qué lugar tiene la somatización en la medicina funcional?

Si uno entiende de dónde vienen los problemas, cómo desde un pensamiento fabricamos proteínas y que estas son capaces de alterar y activar múltiples respuestas inmunológicas y endocrinas, descubrimos que la mente es capaz de desdoblar nuestra biología. Y eso no es estar loco ni es algo alternativo. Es absoluta bioquímica.

(También le puede interesar: Método Sakuma, el fenómeno ‘fitness’ de los cuatro minutos)

PILAR BOLÍVAR
Para EL TIEMPO
En Twitter: @Lavidaentenis

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