Siete situaciones que matan la pasión durante el sexo

Siete situaciones que matan la pasión durante el sexo

Le contamos cómo lidiar con este tipo de situaciones que dañan el momento.

Disfunción sexual femenina

El uso del celular antes o durante un encuentro sexual denota falta de interés en el momento y en la otra persona.

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iStock

Por: Gabriela Palleros (*) - La Nación / GDA
03 de noviembre 2019 , 02:05 a.m.

No hace falta decir que el sexo es una parte fundamental en una relación de pareja y que es un espacio único dentro de su dinámica, pero ¿qué sucede cuando estamos bombardeados por circunstancias que interrumpen ese momento? ¿Cómo hacer para que el deseo sobreviva ante un ataque de ‘misiles matapasiones’? Acá va una lista de situaciones que suelen acabar con todo tipo de inspiración y cómo lidiar con ellas.
Él/ella no para de hablar cuando tenemos relaciones

Por supuesto que hay personas a las cuales la estimulación auditiva les funciona a la perfección, pero si usted no se encuentra en ese grupo que disfruta que el otro hable hasta por los codos en ese momento, la cantidad de charla será inversamente proporcional al aumento de su libido, y mucho más, si cuando se lo comenta puede herir su susceptibilidad.

Sin duda, la clave está en cómo hacerle llegar el mensaje, en lograr diferenciar que no es algo que no nos gusta de la otra persona, sino que es el algo que corresponde al dominio de nuestros gustos, en simples palabras, no destacarlo como un defecto del otro, sino explicarlo como una de las cosas que no nos suman en la cama.

Estamos tan estresados que preferimos Netflix

Muchas veces, después de un día terriblemente agitado, llegar a la cama se convierte en esa meta tan anhelada durante toda la jornada, y el cansancio, como ya lo sabemos, es letal para el deseo. Vamos a comenzar por aclarar que ver una serie y tener sexo no son situaciones excluyentes, al contrario, son más que complementarias, y es trabajo de toda pareja lograr que el sexo sea un momento liberador de estrés y no lo opuesto. Pero si la cama nos da sueño, volvámonos creativos a la hora de buscar lugares, eso no solo estimula la imaginación, sino que además despierta la excitación.

No nos ponemos de acuerdo en la cama

Está de más aclarar que la premisa fundamental en la actividad sexual de una pareja es que ambos la pasen ‘bomba’ y que el placer sea sumamente compartido por los dos. Pero si llegar a este punto genera una guerra entre nosotros, es un problema que va más allá de la cama e involucra la comunicación que estamos llevando. Hay que tratar de encontrar el equilibrio. Se trata de consensuar juntos lo que a los dos nos realiza, sin que eso se lleve por delante la espontaneidad propia del momento. La herramienta fundamental es no hablar en el contexto de la situación, sino lograr tener una charla previa, para que, llegada la hora, no salten las discusiones que terminan cortando todo tipo de encuentro.

No suelta el celular

“Ay disculpa, me llegó un mensaje”. No hay frase más matapasiones que esa. No hay nada que acabe con el deseo que ese sonidito del celular en el momento de tener sexo. Todo bien con que somos la generación de la comunicación, con que somos ‘el sujeto on line’, pero la intimidad sigue siendo nuestra intimidad, y nuestra conexión poco tiene que ver con que haya o no wifi. Esto es algo que ambos debemos comprender, porque si prevalece el querer revisar el teléfono sobre las ganas de estar con el otro, tarde o temprano, no solo en el sexo, sino en toda la relación en sí, se va a sentir la falta de interés. La pauta es que los dos cuidemos esos momentos sagrados de la pareja y estemos de acuerdo en la importancia que implican.

Tenemos hijos chiquitos

Nadie va a discutir que es difícil esa etapa en que los niños se pasan a la cama, o no duermen de corrido, o estamos mil horas intentando que se duerman. Esto no solo conlleva un agotamiento físico, sino que además vuelve complicado separar lo que somos como pareja de nuestro rol parental. Lleva tiempo acomodarse a todos los cambios que implica la vida con hijos, pero lo fundamental es que la nueva rutina que alcancemos como familia no opaque el vínculo que veníamos construyendo los dos a la hora de elegirnos.

Pautas para tener en cuenta: si los momentos que teníamos antes ya no los encontramos, es tiempo de readaptarnos a la situación. Cuando hablamos de readaptarse, hablamos de lograr transformar una circunstancia a fin de hacerla funcional para nosotros. Probemos buscar momentos de intimidad nuevos en tiempo y lugar. Eso le puede poner sal a la relación. Y no está mal dejar de vez en cuando a los chicos con los abuelos o con alguien de confianza para que se nos haga fácil estar juntos.

No funciona el juego previo en la cama

Tan simple de decir y tan problemático, porque va más allá de lo que nos gusta o no. Es la diferente estimulación corporal que cada uno necesita. No se trata de que dilatemos tanto el momento que se termine apagando el deseo del otro, ni de ir tan rápido que alguno de los dos se quede a mitad del camino. Nadie puede decirnos cómo hacer para que esta situación no se convierta en un problema, pero lo que sí sabemos es que la manera de trabajarla es explorar distintas formas de llegar al placer juntos para que ambos logremos estar en la misma sintonía sin perder la inspiración en el proceso. Acompañarse en esta búsqueda es uno de los aspectos más interesantes en la vida sexual de una pareja.

Le pongo creatividad, pero me corta las alas

Se supone que de la mezcla de alguien innovador y de una persona clásica deberían salir solo cosas positivas, pero en el sexo no siempre es así. Porque, si cada vez que vamos con algo nuevo, el otro nos pone un pero o, lo que es peor, lo boicotea, no va a ser muy difícil que el enojo se haga notar. No le estamos pidiendo al otro ser ‘el Andy Warhol del sexo’ ni que sea una fuga de ideas, simplemente que no nos corte la más mínima propuesta que se aleja de lo que hacemos habitualmente. Pocas cosas alimentan tanto la relación como las ideas que nos sacan de la rutina. Así que a ponernos las pilas y a valorar las iniciativas creativas, porque pueden transformarse en bocanadas de oxígeno para la pareja.

Las situaciones matapasiones solo son realmente negativas si nos quedamos atados a ellas, sin poder aportar soluciones. No alcanza con darle un espacio a la vida sexual en una pareja, sino que también es necesario defender ese terreno para que no caiga ni en la rutina ni tampoco quede sumergido en la marea del estrés diario. Juntos debemos cuidar el deseo, porque elegirse también es parte de saber cómo lograr sentirnos plenos en este aspecto, creando de a dos la manera de no perder el interés en nuestro encuentro.(*) La autora es psicóloga, experta en relaciones de pareja.
GABRIELA PALLEROS
LA NACIÓN / GDA

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