‘Duque es mucho más moderado que la línea radical del uribismo'

‘Duque es mucho más moderado que la línea radical del uribismo'

Rodrigo Rivera dice que equipo de empalme del presidente electo entiende el impacto de los acuerdos.

Rodrigo Rivera, comisionado de paz

Rivera dice que el próximo gobierno está al tanto de todo sobre la paz con las Farc.

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Carlos Ortega / EL TIEMPO

Por: Marisol Gómez Giraldo
14 de julio 2018 , 08:00 p.m.

A tres semanas de dejar el cargo, el comisionado Rodrigo Rivera habla sobre lo que ha visto en las reuniones de empalme con el equipo del presidente electo, Iván Duque, en el tema de la paz, el más polémico de los últimos años en el país y el que marcará la agenda política en el arranque del próximo gobierno.

¿Qué le queda a Colombia del proceso de paz con las Farc?

Este gobierno y esta generación de colombianos resolvieron el problema de las Farc, que nos había perseguido despiadadamente durante más de 50 años. Esa fue la prioridad en seguridad nacional de los gobiernos durante varias décadas. A pesar de que este país ha enfrentado los peores carteles de la droga del mundo, grupos guerrilleros y paramilitares, la amenaza de orden público y de seguridad más grande, de lejos, eran las Farc. Decir que este Gobierno en materia de seguridad y paz le deja al país resuelto el problema de las Farc, ya por sí solo justifica la presidencia del presidente Santos.

Eso se valora mucho en el exterior, pero aparentemente aquí no tanto. ¿O cómo ve la elección de un presidente que tuvo como una de sus banderas modificar los acuerdos de paz?

La palabra que usted usa es precisa, aparentemente aquí no se valora tanto. El país estuvo dividido en el plebiscito, la mitad del país lo apoyó. Luego el acuerdo se ajustó. Se acogieron más del noventa por ciento de las observaciones del No y hubo temas que no se pudieron modificar porque sin ellos no habría acuerdo con las Farc: participación política y justicia transicional. Muy seguramente entre el primero y el segundo acuerdo se ganó a un porcentaje mayor de apoyo de la ciudadanía. Pero para ganar elecciones es más fácil mantener abiertas las heridas, echarles sal, recordar el dolor que millones de víctimas padecieron por las Farc.

¿Qué le diría al uribismo que insiste en que el No del plebiscito fue burlado?

Que el acuerdo de paz resolvió el problema de las Farc, que no habíamos podido resolver del todo por la vía militar. Más de 13.000 hombres y mujeres de las Farc están certificados y comprometidos con cumplir la Constitución y la ley y el acuerdo que firmó Rodrigo Londoño (Timochenko).

Para ganar elecciones es más fácil mantener abiertas las heridas, echarles sal, recordar el dolor que millones de víctimas padecieron por las Farc.

Mientras usted dice eso, el uribismo se dispone a recoger 1’785.000 firmas que le pidió la Registraduría para hacer viable un referendo revocatorio de la Jurisdicción Especial para la Paz y de las curules de las Farc, la esencia del acuerdo de paz.

No es lo que ha dicho el presidente electo. Él ha dicho que quiere introducir modificaciones que mejoren la implementación del acuerdo. Yo veo que él ha adoptado una actitud bastante más moderada que las líneas más radicales de su séquito político.

¿Usted ha hablado personalmente con el presidente electo?

No. Lo percibo en sus declaraciones públicas. Él tendrá la responsabilidad de la seguridad, del orden público, y es obvio que los costos políticos y de polarización extrema serían graves si da marcha atrás a los temas esenciales del acuerdo de paz. Cualquier asesor sensato del nuevo presidente entiende que el camino es mejorar lo que se puede mejorar de la implementación y apoyar a la JEP, a la que este viernes comparecieron los líderes más importantes de Farc para poner la cara por primera vez por los secuestros. Hay que apoyar la JEP para que aparezca la verdad. Y, si no aparece, que pueda investigar y acusar y dar hasta 20 años de cárcel a los responsables.

¿Qué opina de la idea del presidente electo de que el congresista de la Farc que sea condenado en la JEP esté obligado a entregar su curul?

La ley dio facultades a los magistrados de la JEP para que, al momento de producir las sentencias, determinen cómo se hacen compatibles con el ejercicio político. No veo que las posiciones recientes del presidente electo, en las que ya ha explicado lo que ha propuesto, disten mucho de lo que se había aprobado en el Congreso.

Y frente a otras objeciones, ¿qué opina?

Otro tema es si el delito de narcotráfico puede ser considerado conexo o no con el delito político. Esto fue muy discutido en el gobierno de Uribe, cuando los jefes de las Autodefensas fueron interlocutores válidos del gobierno, y todos eran narcotraficantes. Por cierto, muchos de ellos bastante más narcotraficantes que los de las Farc. Aprendimos de esas lecciones y creamos un comité interinstitucional de verificaciones de listados en el que se atajaron todos esos intentos de colarse. Suponga usted que en el Congreso se tome una decisión que diga que el delito de narcotráfico jamás podrá ser conexo al político, pero eso se aplicaría hacia el futuro y lo que puede es afectar la negociación con el Eln, no a las Farc.

¿Usted ve un presidente electo más moderado en los temas de paz que algunos miembros de su partido?

Quien fue elegido presidente fue Iván Duque y no la parte radical del Centro Democrático, y eso quedó claro desde la campaña de la consulta interna de ese partido. Ganó la línea más moderada y no la línea más radical. Los radicales perdieron en el juego interno. Eso lo vimos en las declaraciones del presidente la misma noche de su victoria electoral y lo hemos visto en el empalme.

Cualquier asesor sensato del nuevo presidente entiende que el camino es mejorar lo que se puede mejorar de la implementación y apoyar a la JEP

¿Qué ha visto en el empalme?

Capté la seria preocupación de un gobierno que sabe que va a tomar las riendas en pocas semanas y que sabe que cualquier decisión tiene un costo en materia de vidas, seguridad y orden público.

Frente al proceso en marcha con las Farc, ¿cuál fue la actitud del equipo de empalme?

Más allá de lo que dijeron es lo que preguntaron.

¿Qué preguntaron?

No quiero violar la confidencialidad de esa conversación. Lo que le puedo decir es que los temas esenciales de los acuerdos de paz se hablaron, así como de la importancia de considerar el acuerdo de paz como un todo y no de separar a la base de excombatientes, a la cual se le apoya, y a los líderes del nuevo partido, con los cuales hay dudas o reservas en materia de participación política o de su comparecencia ante la JEP. La conversación demostró que nuestros interlocutores en el empalme son gente experimentada que ha manejado estos temas en el pasado.

¿El grupo de empalme del presidente electo entiende el acuerdo como un todo?

Nosotros les dijimos que creemos que el acuerdo en su implementación es perfeccionable y que incluso algunos temas del acuerdo se pueden modificar, pero que ética, política y estratégicamente no se pueden modificar contra las Farc. Se pueden modificar con las Farc. Pretender modificarlo sin la Farc o contra la Farc sería altamente inconveniente para la consolidación de la paz y la seguridad de país.

¿Y qué preocupaciones le ha manifestado la Farc?

La Farc ha hecho pública su disposición de reunirse con el presidente electo y con sus delegados y esa posibilidad se planteó en el empalme, pero la decisión le corresponde al nuevo Gobierno. En el acuerdo de paz se establecen unas instancias institucionales para dialogar sobre las dificultades de la implementación y eso debe mantenerse.

¿Cómo ve el intento del uribismo de crear una sala con magistrados distintos para los militares?

Me parece un gran perjuicio para los militares. En los acuerdos con el M-19 y con las Auc se desconoció que agentes del Estado habían incurrido en excesos y crímenes y terminamos viendo a los líderes de esos grupos libres o pagando apenas ocho años de cárcel, y a muchos militares sentenciados a penas de hasta 35 años, como fue el caso del general Arias Cabrales. Eso es inmoral e injusto. En el acuerdo con las Farc, las concesiones fueron extendidas a todos los demás actores del conflicto, incluidos civiles y miembros de las Fuerzas Militares.

De hecho, al menos 2.150 militares se han sometido voluntariamente a la JEP.

Sí, pero hay militares que oyen cantos de sirena. Lo que están abriendo con propuestas como la de crear una nueva sala, con magistrados distintos, es abrir la puerta a la Corte Penal Internacional, y no queremos ver a líderes de las Farc en el Congreso y a los militares que los enfrentaron pagando penas de décadas en la cárcel.

¿Qué posibilidades le ve al proceso de paz con el Eln en el nuevo gobierno?

El nuevo gobierno ha sido informado de cómo vamos en ese proceso. Nosotros trataremos de avanzar lo máximo posible y de entregar la mejor herencia posible, pero no todo depende de la voluntad del gobierno; para ese baile se necesitan 2, y el Eln tiene que demostrar, más allá de toda duda, que tiene voluntad de paz.

Ahora que está por concluir su gestión, ¿qué es lo que menos tranquilo lo deja?

El tema de la reconciliación. Si no nos reconciliamos, el riesgo de regresar a la violencia está a la vuelta de la esquina.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
En Twitter: @Marisolgmezg

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