Salida de Tanja Nijmeijer, ¿nueva señal de la división en la Farc?

Salida de Tanja Nijmeijer, ¿nueva señal de la división en la Farc?

La exguerrillera dijo a sus excompañeros que 'el partido ha mutado' y no encaja con ella.

Tanja Anne Marie Nijmeijer

Tanja Anne Marie Nijmeijer, conocida en la guerrilla como Alexandra Nariño, renunció al partido y dijo que no se sentía cómoda con lo que estaba pasando.

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EFE

Por: Mateo García
22 de enero 2020 , 05:30 p.m.

“Para mí, el partido ha mutado en algo que no puedo asimilar todavía, quizás comprender nunca. Pero de lo que sí estoy segura es que ya no encaja conmigo”. Con estas palabras, la holandesa Tanja Anne Marie Nijmeijer, conocida en la guerrilla como Alexandra Nariño, les informó a sus camaradas que se iba del partido.

Pero este hecho va más allá de la renuncia de una militante. Si bien la holandesa no tenía mayor peso político en la extinta guerrilla y era una figura más simbólica, su salida deja en evidencia, una vez más, que el partido que nació tras la firma del acuerdo de paz está dividido.

Pero la división no es nueva, ya que siempre han existido varias Farc dentro de la misma guerrilla, solo que estas fracciones, que vienen desde los tiempos de guerra, se hacen más evidentes en tiempos de paz.

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Antes, a pesar de las luchas internas por el poder, por llegar a ser el número uno de la guerrilla que fundó 'Manuel Marulanda' en Marquetalia, una pequeña vereda del sur del Tolima, debían permanecer unidos para ser más fuertes militarmente. Sin embargo, con el paso a la legalidad esto ya no importó.

El investigador Andrés Aponte, del Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep), hizo un recuento para Razón Pública sobre las luchas internas de las Farc, que estaban desde los días de 'Manuel Marulanda', ‘Tirofijo’, y ‘Jacobo Arenas’, quienes sentaron las bases del grupo guerrillero.

Tanja Mijnaguer

Tanja Nijmeijer durante la X Conferencia Nacional Guerrillera.

Foto:

Carlos Ortega. EL TIEMPO

“Se comenta, al igual que en el sistema político colombiano, que los lazos adscriptivos y clientelistas definieron las jerarquías y ascensos dentro de las Farc. Por ejemplo, son un secreto a voces la acentuada preferencia de ‘Jacobo’ por ‘Alfonso Cano’, los fuertes lazos entre ‘Reyes’ y ‘Jojoy’ con ‘Marulanda’, la rivalidad de ‘Reyes’ y el ‘Mono Jojoy’ con ‘Cano’, y los fuertes lazos entre ‘Cano’, ‘Iván Ríos’ y Pablo Catatumbo”.

Y cuando se inició el proceso de paz, la división se hizo más evidente, tanto así que algunos sectores, como el de alias Gentil Duarte, nunca estuvieron de acuerdo con los diálogos y decidieron continuar con la guerra.

En el caso de ‘Gentil Duarte’, quien tiene un fortín del narcotráfico en el Guaviare, según información de inteligencia, nunca quiso ingresar al proceso para no dejar a un lado sus actividades de narcotráfico. Lo mismo sucede con las disidencias que operan en el Cauca.

Si bien algunos comandantes solo se metieron de lleno a las negociaciones con el gobierno de Juan Manuel Santos al final, la mayoría de la cúpula estuvo de acuerdo con dejar las armas.

Así, a pesar de las divisiones internas, la firma del acuerdo de paz contó con la cúpula: Rodrigo Londoño, Carlos Antonio Lozada, Pastor Alape, Pablo Catatumbo, Rodrigo Granda, Andrés París, Fabián Ramírez, Joaquín Gómez, ‘Romaña’, ‘Jesús Santrich’, ‘Iván Márquez’ y el ‘Paisa’, entre otros.

Cúpula de las Farc

Rodrigo Londoño, Carlos Antonio Lozada, 'Iván Márquez' y otros exjefes de las Farc en la X Conferencia de esa guerrilla, en los llanos del Yarí, cuando se tomó la decisión de dejar las armas.

Foto:

Carlos Ortega. EL TIEMPO

Pero ya en la legalidad no todo fue color de rosas. Las divisiones no se hicieron esperar. Uno de los primeros episodios fue la captura de ‘Santrich’ por delitos de narcotráfico. Esa fue la primera crisis del partido, pues ‘Iván Márquez’ desapareció y rechazó su curul en el Senado como protesta por la captura de su camarada.

Precisamente, este episodio generó una de las fracturas más fuertes del partido y uno de los golpes más duros al proceso de paz. En agosto del año pasado, ‘Márquez’, ‘Santrich’, el ‘Paisa’ y ‘Romaña’ anunciaron al país, a través de un video, que regresaban a las armas argumentando una traición por parte del Estado.

“Fue un golpe simbólico al proceso de paz muy duro y a las propias Farc, que se habían desmovilizado y desarmado. Y más porque lo encabezó el jefe negociador, que además era el jefe político de ese grupo. Aparte de lo simbólico, también es acabar de dividir y fragmentar este partido”, aseguró el analista político y director de la Fundación Paz y Reconciliación, León Valencia.

Este anuncio tomó una repercusión mayor hace unas semanas, cuando se conoció de un frustrado atentado contra Rodrigo Londoño en Quindío mientras se encontraba de descanso en una finca.

Pretender que una guerrilla que era más o menos homogénea para efectos de guerra conserve esa homogeneidad es muy difícil

De acuerdo con el director de la Policía, el general Óscar Atehortúa, ‘Iván Márquez’ y el ‘Paisa’ habrían mandado a matar a Timochenko desde Venezuela. Entre los indicios para esta afirmación está que los sicarios pertenecieron a la temida columna 'Teófilo Forero', que estuvo bajo el mando del ‘Paisa’.

De comprobarse que ellos estarían detrás del atentado, este sería un golpe aún más duro para el proceso de paz, pues sería una guerra abierta de Farc contra Farc.

Londoño ha dicho en varias entrevistas que de ser así, eso sería lamentable porque ellos —‘Márquez’ y el ‘Paisa’— fueron personas con las que compartió muchos momentos. Además, en una entrevista con El País, aseguró que no le gusta el término de “disidencias”, pues prefiere llamaros desertores.

“La mayoría de ellos aprobó los acuerdos. Los que están liderando la tal segunda Marquetalia son desertores, ellos tuvieron la oportunidad de disentir en muchos momentos. Hay que recordar que antes defendían el proceso, y cuando hay dificultades qué explicación hay, ¿desertar? ¿Por qué lo hicieron? no es tiempo de hablar de eso. Pero eso no tiene futuro. Es lastimoso porque eso solo trae muerte”, dijo el último comandante de la extinta guerrilla al periódico español.

Esta disidencia no son los únicos que están contra Timochenko, Carlos Antonio Lozada, Pastor Alape, Rodrigo Granda, Pablo Catatumbo y los demás dirigentes del partido.

Andrés París

Andrés París fue uno de los comandantes de las Farc que participaron en los diálogos de La Habana.

Foto:

Eliana Aponte. Archivo EL TIEMPO

Hace unos meses se conoció que un sector de unos 2.000 exguerrilleros, comandados por Andrés París, uno de los comandantes de las Farc que participaron en los diálogos de La Habana, tomaron distancia de Londoño.

Jesús Emilio Carvajalino, conocido como Andrés París, dijo en octubre del 2019 que no solo el Gobierno no estaba metido de lleno con la reincorporación, sino que había “indiferencia” e “ineficacia” de la dirección de Farc.

“Nosotros, evidentemente, no queremos transitar por el camino del rearme, pero tampoco queremos ser indiferentes, silenciosos, ante la incapacidad de la dirección, guiada por Timochenko en todo este proceso de reincorporación”, aseveró en representación de los desmovilizados que, en su mayoría, están en los antiguos Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR). Con París también están Fabián Ramírez y Sonia, quien hace unos meses regresó al país después de pagar una condena en Estados Unidos.

(Le sugerimos leer: ''Márquez' acabó de dividir y fragmentar el partido Farc': León Valencia)

En palabras de Angelika Rettberg, profesora del Departamento de Ciencia Política y directora de la maestría en Construcción de Paz de la Universidad de los Andes, que haya facciones dentro de la misma Farc es normal, ya que esto se ha presentado en diferentes procesos de paz en el mundo.

“Ninguna guerrilla es un actor completamente homogéneo, y muchas de las divisiones que había dentro de la guerra, y que se dieron durante las negociaciones, porque había quienes estaban a favor más de negociar y otros quienes estaban en contra, eso se vuelve cada vez más visible y cada vez más complejo cuando ya se implemente y se asume las dificultades de pasar de guerrilla a partido político”, explicó la docente.

Agregó que es normal que consideren a algunos sectores traidores a la causa revolucionaria por la que lucharon durante tantos años.

Los que están liderando la tal segunda Marquetalia son desertores, ellos tuvieron la oportunidad de disentir en muchos momentos

“Pretender que una guerrilla que era más o menos homogénea para efectos de guerra conserve esa homogeneidad, enfrentada a la disputa por los cargos y por las cargas burocráticas, lo que hace es exponer divisiones que siempre estuvieron ahí y que se manifiestan más claramente ahora. No nos debería sorprender, lo grave es que haya expresiones violentas que busquen interrumpir, de forma agresiva, el proceso normal de transformación de guerrilla y su adaptación a un escenario complejo. Es muy distinto hacer la guerra a hacer política en situaciones de democracia", comentó la docente de los Andes.

Sin duda, proteger a los exguerrilleros de las Farc es un gran reto para el Estado, tal como lo hicieron con Rodrigo Londoño, pero la exguerrilla también tiene una tarea, y es evitar que haya más divisiones en el partido y adaptarse cada vez más a la vida democrática.

La salida de Tanja

Este miércoles sorprendió la renuncia de la holandesa al partido, quien a través de un mensaje a sus excompañeros de armas dijo que "cuando se lleva años en un espacio sin sentirse sintonizada con lo que se decide, discute o planifica, es hora de partir antes de convertirse en obstáculo".

En su carta de renuncia al partido, la mujer dijo que ya no cumplirá sus tareas partidarias, aunque seguirá disponible "para cualquier cosa que puedan necesitar en lo personal". "Parto con un sincero aprecio para muchos y muchas de ustedes", puntualizó.

Fuentes del partido Farc, en diálogo con EL TIEMPO, lamentaron su decisión, y dijeron que era integrante de la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo de Paz (CSIVI).

Además, hacía parte del comité que maneja las relaciones de la colectividad con entidades que hacen seguimiento al proceso, como el Instituto kroc, la ONU y los expresidentes de Uruguay, Pepe Mujica, y de España, Felipe González, quienes supervisan el cumplimiento de lo pactado.

Tanja, quien también hacía traducciones de documentos, pues habla varios idiomas, no tendrá que abandonar el país, pues su salida del partido no significa que salga del proceso de paz. Ella, al igual que otros 60 extranjeros, cuentan con la visa Residente Especial de Paz (RES), que le permite estar en Colombia de manera legal .

MATEO GARCÍA
Redacción Política
matgar@eltiempo.com

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