‘Puedo asegurar que la paz en Colombia no se logra en dos años’

‘Puedo asegurar que la paz en Colombia no se logra en dos años’

Laura Taylor, experta en posconflicto, habla sobre la implementación de los acuerdos en Colombia.

Firma del acuerdo de paz

Firma del acuerdo de paz entre la guerrilla de las Farc y el Gobierno colombiano. Quien firma es Rodrigo Londoño, jefe máximo del grupo desmovilizado.

Foto:

Carlos Ortega / Archivo EL TIEMPO

Por: Sara Valentina Quevedo
07 de agosto 2019 , 08:53 p.m.

La sicología es clave para fortalecer el proceso de paz. Así quedó en evidencia después del ‘Simposio internacional de la contribución de la sicología para la paz’, que organizó la Universidad Javeriana la semana pasada.

Esta ciencia es importante en la asimilación del posconflicto entre los actores, víctimas y la sociedad. Wilson López, docente de la Javeriana y coordinador del simposio, aseguró que el propósito del evento fue “articular las experiencias de investigadores y expertos del tema alrededor del mundo para evaluar y alimentar el proceso de implementación en Colombia”.

Precisamente, EL TIEMPO habló con Laura Taylor, sicóloga, docente investigadora de la Universidad College Dublin de Irlanda y especialista en el posconflicto intergeneracional, quien asistió al encuentro.

Taylor contó su experiencia en la implementación de los acuerdos en Colombia y habló de su percepción frente al estado de este en comparación con otros países en los cuales ha trabajado.

La docente investigadora resaltó que en el proceso de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc se incluyó a las víctimas en las negociaciones, “algo que nunca antes había pasado”, y que la planeación de la ley víctimas a 10 años “es un gran acierto que jamás había visto en otro país”.

Agregó que la implementación de los acuerdos no es un proceso de dos años.

¿Cuál es la función de la sicología para la paz?

Es ayudar al individuo y a la comunidad a que se fortalezcan y resistan procesos de violencia estructural.

Yo trabajo en otros países que tienen conflictos. Por ejemplo, en Irlanda del Norte hay dos grupos en conflicto todavía, que, aunque llegaron a un acuerdo de paz como en Colombia, siguen en un periodo débil de transición, porque aunque se llegue a un acuerdo, como sicólogos entendemos que el conflicto continúa y necesitamos intervenir desde diferentes niveles para transformar el conflicto por canales no violentos.

Primero se realiza una investigación para entender lo que existe en las realidades en las que vamos a trabajar; segundo, se identifican los pasos o niveles por tratar, puede ser una conversación entre grupos para entender la memoria histórica de ambas partes del conflicto. Por último, se organizan a las comunidades en acción colectiva para permitirles interactuar con el Gobierno.

Hay una teoría que se puede aplicar a diferentes conflictos, y dice que necesitamos por lo menos la mitad del tiempo del conflicto para sanarnos

Cada caso es diferente, pero ¿puede aproximar cuánto dura el proceso de transición?

Hay una teoría que se puede aplicar a diferentes conflictos, y dice que necesitamos por lo menos la mitad del tiempo del conflicto para sanarnos.

Aunque en Irlanda del Norte había una guerra de 30 años y ya llevamos 20 de paz, la violencia continúa en diferentes niveles, en este caso, los mismos actores armados revindicados continúan delinquiendo bajo otro nombre. Eso pasó en Guatemala, donde trabajé, pasó en El Salvador, pasó en Nepal, entonces las mismas estructuras de la violencia política se convierten, pero continúan.

En Colombia no puedo predecir que después de 50 años en 25 ya se logre la paz, pero puedo asegurar que no se logra en dos años. Una cosa que me llama mucho la atención de aquí, y que no lo había visto en otros países, es que la ley de víctimas tiene vigencia de 10 años. Eso no es común, pero sí es un gran acierto. Por ejemplo, en Chile, la ley de víctimas tenía tres años; en Guatemala, la Comisión de la Verdad tenía vigencia de dos años, y eso no fue suficiente para tener un proceso profundo para conectar con la gente, escucharlos y ver los factores de violencia directa e indirecta.

Yo por eso veo que Colombia sí ha aprendido del pasado de otros países y ya está pensando en el medio y largo plazo.

La asimilación del posconflicto en Colombia atraviesa serias dificultades por las rencillas ideológicas de los grupos armados. Han asesinado a excombatientes de las Farc, y el homicidio de líderes sociales sigue en aumento. ¿Esto es repetitivo en otros procesos de paz?

En mi experiencia estudiando la implementación de acuerdos de paz, en un periodo de cinco años posacuerdo, el 50 por ciento reincide en el conflicto armado. Es algo muy común. Pero hay unos análisis del porqué hay una mitad que no recae en periodos de violencia, y una de las cosas importantes es el compromiso del Gobierno para mantener un sistema no violento y respetar un proceso democrático. Lo que ha pasado en otros países es que cuando el Gobierno no respeta el espacio político de los grupos involucrados en el conflicto, deben recurrir de nuevo a las armas para hacer valer su postura.

La gente a veces lo ve con un poco de desconfianza. Por ejemplo, trabajé en Nepal y allí, cuando el grupo armado maoísta entraba al Parlamento, había mucha desconfianza en la población de que no fueran a participar de una forma democrática. Pero después de un tiempo, la gente vio que sí estaban comprometidos y, aunque no estén de acuerdo con su ideología, les permiten continuar en su rol político para que no se vuelvan a armar. Esto tiene mucho paralelo con lo que sucede actualmente en Colombia.

Desde su función, ¿ve bien estructurado el acuerdo de paz y su implementación?

Colombia ha aprendido mucho de los procesos de paz de otros países, sus logros y fracasos. Por ejemplo, la inclusión de las víctimas de una manera formal en las negociaciones y el acuerdo es algo que no había pasado. Había víctimas en mesas paralelas, pero nunca sentadas en la misma mesa de los diálogos de paz.

Esto es una ganancia del proceso, pero ahora debemos ver los resultados de esa ganancia, como, por ejemplo, que las diversas víctimas del conflicto, incluso las que tienen un rol dual de víctima-victimario, como los niños reclutados, sean incluidas en la implementación y el Gobierno se mantenga en lo acordado.

Otra cosa que hizo Colombia y otros países no fue el plebiscito. El acuerdo estaba muy polarizado, y el Gobierno debía tomar en cuenta a la otra mitad que no está de acuerdo e incluirla.

Esto es una ventaja en el posacuerdo para que la polarización ideológica no se transforme nuevamente en conflicto armado.

Colombia ha aprendido mucho de los procesos de paz de otros países, sus logros y fracasos. La inclusión formal de las víctimas en las negociaciones es algo que no había pasado

Con respecto a otros países, ¿cómo ha sido su experiencia trabajando en el posconflicto en Colombia?

Llevo 10 años trabajando en Colombia como académica en estudios sicológicos para entender cómo la gente percibe un futuro sin conflicto. Y durante este tiempo he visto un país con una capacidad humana tan profunda que no he visto en otros países en conflicto. Ustedes tienen varias universidades y muchas personas comprometidas con la preparación y los recursos humanos necesarios para hacer la transición. Desde afuera yo lo veo con mucha esperanza porque sí existe la voluntad entre la gente, pero se necesita voluntad política también para implementar los acuerdos tal como se pactaron.

¿Qué recomendación le daría al país?

Yo trabajo en la implementación de los acuerdos intergeneracionales. Es decir, con las generaciones posacuerdo, pero con el entendimiento infundado de sus padres sobre lo que ellos vivieron. Es un momento en que la violencia baja, pero también surgen otras formas de conflicto.

Una cosa muy importante aquí en Colombia es, ya que se acaba de firmar la paz, pensar no solo en la generación víctima, sino también en la nueva generación que va a crecer en un periodo de transición donde la estructura de violencia se mantiene.

Pensar en esas dos generaciones a la misma vez es un poco complicado, pero es sumamente importante para equilibrar lo que se sufrió con una mirada hacia el futuro en paz.

SARA VALENTINA QUEVEDO
Redacción Política

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