‘Las Farc nunca estuvieron derrotadas militarmente’: Ariel Ávila

‘Las Farc nunca estuvieron derrotadas militarmente’: Ariel Ávila

En su nuevo libro, el investigador derrumba afirmaciones que, dice, son erróneas sobre la violencia.

Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación

Ariel Ávila es subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, sociólogo y politólogo.

Foto:

Claudia Rubio / EL TIEMPO

Por: Javier Forero
21 de abril 2019 , 10:49 p.m.

Que las Farc ya estaban derrotadas antes de los diálogos de La Habana, que el proceso de paz del Caguán sirvió solo para que este grupo guerrillero se fortaleciera o que en Colombia se vivió solo un tipo de guerra. Esos son algunos de los mitos sobre el conflicto armado que busca derrumbar el libro 'Detrás de la guerra en Colombia', del investigador Ariel Ávila, quien ha estudiado en profundidad lo ocurrido en Colombia con los fenómenos de violencia armada.

Ávila, quien lanzará su libro el próximo 4 de mayo, en el marco de la Feria del Libro de Bogotá, fue contundente en afirmar que si bien la violencia asociada al conflicto armado ha disminuido, “hoy, el presidente Iván Duque tiene que tomar una decisión: le echa gasolina y vuelve a prender el incendio o le echa agua y lo apaga”.

Quiero ahondar en varias afirmaciones que usted hace en el libro, una de ellas es que por cada intento de paz se abre la puerta para una nueva ola de violencia ¿Por qué?

Luego de cualquier proceso de paz que se ha hecho en el país bajan los niveles de violencia un tiempo y luego comienza otra vez la matazón. Por ejemplo, se firmó la paz con el M-19, con parte del Epl, con la Corriente de Renovación Socialista, con parte de los paramilitares; hubo un proceso de pacificación que fue entre 1992 y 1994, y, a finales de 1995, arrancó otra vez la matazón. Después, con los paramilitares. La desmovilización paramilitar bajó drásticamente los niveles de violencia, y luego se fue para arriba otra vez en varias regiones.

¿Eso fue lo que pasó con el proceso con las Farc?

En términos estrictos, el proceso de paz con las Farc disminuyó la violencia asociada al conflicto en muchas regiones del país. Pero, desafortunadamente, no hubo una estrategia del Estado para hacer un copamiento territorial de zonas donde estaban las Farc y, entonces, en varias regiones, entre 80 y 100 municipios de los 242 municipios donde operaban las Farc, la violencia volvió a incrementarse y es porque el Estado no aprovechó la ventana de oportunidad.

En Putumayo, por ejemplo, cuando fue la dejación de armas de las Farc, el precio de la base de coca cayó porque no había quién comprara. Los narcos quedaron quietos, pensando que todo era mentira y muchos campesinos decían: ‘aquí no hay quién nos compre la coca, estamos aguantando hambre’, y eso pasó como por 18 meses. En esos 18 meses no llegó el Estado y, ahora, volvieron a meterse los narcos y las disidencias de las Farc. Hay unos 100 municipios incendiados.

¿Las Farc llegaron derrotadas, como se ha dicho, a los diálogos con el Gobierno en La Habana?

Por un lado, la política de seguridad democrática se dedicó a garantizar la seguridad en los centros de producción y comercialización legales del país. Esa fue la razón de ser de la política de seguridad democrática, sacar a la guerrilla del centro del país, de la costa atlántica, de la altillanura, de Cundinamarca y desde ahí montar una estrategia de contención. No dejarlos volver a entrar.

Entonces, vemos que no era una política para derrotar a las Farc, era una política para sacarlos del centro y contenerlos en las fronteras.

Hay que reconocer que la política de seguridad democrática le causó una gran derrota estratégica a las Farc. Los sacó de Cundinamarca, de los sitios donde rodeaban Bogotá y ahí, en el libro, se narra bien que fue una derrota estratégica, pero militarmente no los derrotaron. Ese grupo logró aguantar el ritmo.

No hubo una estrategia del Estado para hacer un copamiento territorial de zonas donde estaban las Farc y, entonces, en varias regiones la violencia volvió a incrementarse

Al final, la estrategia del Estado fue golpear las cabezas de las Farc y causar grandes golpes de opinión, aquella teoría que en su momento la dijo el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, y la repitió después de presidente: “Si cortamos la cabeza de la culebra, matamos la culebra”, haciendo una analogía con las Farc, pero no fue así.

Entonces, esa cosa de la contención, haberlos sacado de Cundinamarca y esos grandes golpes a su cabeza crearon el relato de que las Farc estaban derrotadas, pero nunca lo estuvieron; al final se ve que desde el 2008 empiezan a cambiar la tendencia, y cuando el gobierno de Álvaro Uribe salía, las Farc tenían ya una ofensiva militar.

Usted dice que en Colombia no existió un solo tipo de guerra sino múltiples guerras, explíquenos ese concepto...

Cuando uno comienza a analizar el conflicto armado colombiano es muy difícil caracterizarlo. Por ejemplo, en los llanos orientales durante mucho tiempo las Farc tenían una guerra de líneas estables de defensa, pero en el norte del país nunca pasaron de la guerra de guerrillas.

Lo que la investigación determina es que en Colombia se dieron una multiplicidad de pequeñas guerras dentro de un gran conflicto armado, donde había unas lógicas territoriales, los ‘paras’ tenían una estrategia, el Eln otra, y el escenario de confrontación del norte era muy diferente al del sur, era muy diferente al del centro, era muy diferente al del oriente. Y aquí es algo muy importante, sobre todo es un hallazgo teórico para la ciencia política, y es que en Colombia no hubo una guerra de fronteras.

Esta fue una guerra muy porosa, con diferentes dinámicas territoriales, y por eso se llama guerra múltiple, porque es muy difícil caracterizarla en un mismo tipo y periodo de tiempo.

¿El proceso del Caguán fue una cortina de humo para el crecimiento de las Farc?

Quiero dejar estas afirmaciones muy claras. Primero, entre el periodo de 1998 al 2002 los que más se fortalecieron en el país fueron los grupos paramilitares. Lo del Caguán fue una cortina de humo que tapó las más de 300 masacres, los descuartizamientos y el copamiento territorial paramilitar.

Ahora, que las Farc también se fortalecieron en el Caguán, claro. Pero el fortalecimiento paramilitar fue impresionante.

Y lo segundo que descubre la investigación es que la fuerza militar del Estado no combatía grupos paramilitares. Entonces, el Caguán fortaleció a las Farc, sí. Pero también ocultó mucho de una violencia subterránea que fue toda la primera expansión paramilitar. Cobijó 13 departamentos del país y se expandió por 700 municipios.

Hoy hay un fuerte conflicto con bandas criminales en la frontera con Ecuador y el Eln se sitúa en la frontera con Venezuela ¿Podremos hablar de un conflicto transfronterizo?

Cuando la política de seguridad democrática copa los centros de producción y comercialización, que saca a las guerrillas del centro del país, el conflicto armado se traslada a las zonas de frontera y eso produce un fenómeno que se llama internacionalización del conflicto. Por eso, muchos jefes de las Bacrim y el Eln cruzan con facilidad las fronteras. Eso lleva a que el conflicto doméstico termine internacionalizándose. Hoy hablamos de efectos en los países vecinos.

¿Eso implica replantear la política de seguridad colombiana?

En lo fundamental, la única forma de resolver esto es con la cooperación de los vecinos. Ya Colombia no tiene la solución sola. Eso lo que significa es que si tienes malas relaciones con Venezuela, con Ecuador o con Brasil, no puede haber cooperación. La única forma de resolver el crimen en la frontera con Venezuela es con colaboración, pero si los Estados no confían entre sí, se vuelve una frontera de nadie.

¿La situación actual de seguridad está tan mal como nos la pintan?

La violencia asociada al conflicto ha disminuido. Sin embargo, tenemos casi 100 municipios incendiados. Todo mundo sabía que una vez las Farc se fueran del territorio, en las zonas de economías ilegales se iba a vivir una verdadera guerra; no hubo estrategia del Estado para coparlo y hoy en varias regiones del país nos toca esperar varios años para resolver la violencia. Es falso que hoy estemos peor que antes, pero tenemos muchos retos en materia de seguridad.

Hoy, el presidente Iván Duque tiene que tomar una decisión: le echa gasolina y vuelve a prender el incendio o le echa agua y lo apaga. Por ejemplo, en cuanto al sometimiento del ‘clan del Golfo’ el gobierno Santos dejó eso muy avanzado, pero este gobierno no lo quiso continuar. Con el Eln, ese mismo grupo guerrillero le echó gasolina al conflicto.

¿Qué viene?

Debe analizarse un sometimiento a la justicia de las organizaciones criminales, un proceso de paz con el Eln y una estrategia de sustitución integral de todas las economías ilegales en los territorios. Esas son oportunidades, pero la que tuvimos ya se nos escapó.

Es falso que hoy estemos peor que antes, pero tenemos muchos retos en materia de seguridad

Conversatorio de lanzamiento

El libro ‘Detrás de la guerra en Colombia’, según reveló Ariel Ávila, llevó una investigación de seis años.

“En total, fueron 108 entrevistas que terminé haciendo a personas que estaban en las Farc, a personas que habían pertenecido a los paramilitares y a miembros de las Fuerzas Militares. Se revisaron más de 40 informes oficiales, revisé 10.000 notas de prensa y los datos estadísticos suman 14 millones de datos”.

El lanzamiento de este completo estudio se realizará el próximo 4 de mayo, a las 5 de la tarde, en la Feria del Libro de Bogotá.

La presentación contará con un conversatorio entre la candidata a la Alcaldía de Bogotá, Claudia López, quien es estudiosa de los fenómenos de violencia en Colombia, y el exnegociador del Gobierno en La Habana, Humberto de la Calle.

El evento contará con la moderación del director de Red+ Noticias, Juan Lozano.

JAVIER FORERO
gerfor@eltiempo.com

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá

Empodera tu conocimiento

Sal de la rutina

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.