La noche en que Belén resistió a las Farc con villancicos

La noche en que Belén resistió a las Farc con villancicos

El 31 de diciembre de 2001 más de 100 personas de esta población salieron, agitando telas blancas

Belén de los Andaquíes

De los 12.000 habitantes que tiene Belén de los Andaquíes, 8.000 están identificados como víctimas, bien sea de los paramilitares o de las guerrillas.

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Alcaldía Belén de los Andaquíes

Por: Política
25 de diciembre 2018 , 08:00 p.m.

El 31 de diciembre de 2001 los habitantes de Belén de los Andaquíes (Caquetá) le ‘mamaron gallo’ a las Farc. Ese día, el frente 49 del grupo guerrillero intentó tomarse el pueblo a sangre y fuego, ante la presencia de los ‘paras’ en la zona.

Pero los gritos amenazantes de los guerrilleros, que ordenaban a los pobladores encerrarse en sus hogares y el sonido de las ráfagas de fusil, se perdieron en medio un hecho casi insólito: la comunidad se tomó su propio pueblo a ritmo de villancicos.

 Así lo recuerda Alirio González, entonces director de la emisora Radio Andaquí y uno de los protagonistas de este particular hecho.

“Ese día a las tres de la tarde, un sargento de la policía advirtió que por seguridad la caravana que se hacía todos los años con bicicletas no pasara esa noche por la estación de policía. Le dije que nosotros en las noches no estábamos violando nada y que las calles se habían hecho para disfrutarlas.

Lo único que atiné fue a pedirle a la gente prudencia: ‘hay combates en la calle, encerrémonos en las casas y tengamos prudencia'

“La caravana significaba la metamorfosis de Belén de los Andaquíes, a medida que pasaban las noches de Navidad, las calles se iban decorando con trineos, campanas, pesebres; se armaban los comités de fiesta.

Esa tarde hicimos el concurso de la bicicleta más ‘engallada’, dimos una vuelta por las calles con las bicicletas y salimos hacia la emisora para alistarnos a lo que sería el desfile de años viejos. A las siete de la noche empecé a poner música en la emisora, pero simultáneamente comenzaron a sonar las ráfagas de fusil. Sonó el teléfono, saqué la llamada al aire y un oyente decía ‘apaguen, apaguen, la guerrilla está en el pueblo’.

“Los disparos nos sorprendieron en cabina con Milcíades Renza y Óscar Culma –dos colaboradores de la emisora– y otras personas que a esa hora preparaban la música para la fiesta de esa noche. Lo único que atiné fue a pedirle a la gente prudencia: ‘hay combates en la calle, encerrémonos en las casas y tengamos prudencia’”.

Villancicos

“La emisora se estremecía toda y como ya habíamos tenido la experiencia del 28 de julio –cuando la guerrilla atacó la estación de policía– buscábamos estar sentados debajo de algo que nos protegiera por si una de las paredes se caía.

La gente empezó a llamar y preguntar por soluciones, en medio del miedo se nos ocurrió encender la consola y poner un CD de villancicos. Entonces a los que llamaban les decíamos que sintonizaran la radio y amplificaran los villancicos.

“Nos comunicamos con el padre Ignacio Trujillo y surgió la idea de amplificar los villancicos por el altoparlante de la iglesia y tocar la campana invitando a la misa de año nuevo.

“Decidimos abrir la puerta y asomarnos a la calle, en el parque se escuchaban gritos; entonces tomé la radiocicleta –una bicicleta adaptada con parlantes – y salí para enterarme de lo que estaba pasando.

Con sábanas, camisetas y cualquier clase de tela blanca agitadas como banderas, unas cien personas pedían paz; nadie lideraba esa manifestación

“Con sábanas, camisetas y cualquier clase de tela blanca agitadas como banderas, unas cien personas pedían paz; nadie lideraba esa manifestación.

“Procedentes de Florencia, personas que llegaron al pueblo en medio del combate, en el puente de la entrada, al sentir los disparos, también se quitaron las camisas y empezaron a correr en dirección al centro gritando ‘somos civiles’ ‘¡por favor no disparen!’

A medida que iban subiendo hacia el parque, la gente empezó a salir de las casas sumándose al clamor del ‘no disparen’. Así, en medio del miedo, surgió esta manifestación por la paz.

“Solo había un clamor: ‘queremos paz’, ‘pedimos paz’. Con la radiocicleta nos unimos a la gente que estaba en el parque y empezamos a transmitir sus consignas, ‘queremos paz, pedimos paz’. Los disparos se escuchaban cada vez más lejos.

“El sacerdote estaba en el parque con el equipo de sonido para las procesiones, cantando villancicos con la gente. Acordamos dar una vuelta con la radiocicleta por el pueblo con la gente que estaba en las calles, más gente se fue uniendo y los equipos de sonido amplificaban las voces de esa marcha.

Esa noche la discoteca prestó su amplificador para que la misa se hiciera en el parque. El año terminó en medio de la fiesta”.

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