‘Acuerdos de paz no se están cumpliendo’: Boaventura de Sousa Santos

‘Acuerdos de paz no se están cumpliendo’: Boaventura de Sousa Santos

El gran exponente de las epistemologías del sur asegura que en el país se educa para subdesarrollo.

santos

De Souza dice que se incumplen los acuerdos del teatro Colón porque la sociedad no acepta instrumentos que fueron pensados como la posibilidad de integrar en el parlamento a exguerrilleros.

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EL TIEMPO

Por: Néstor Alonso López López 
22 de agosto 2019 , 08:11 p.m.

“La educación es la otra alternativa a la guerra; en ella está la esperanza”, asegura Boaventura de Sousa Santos, uno de los exponentes más destacados de la llamada epistemología del sur, crítica del capitalismo. Lo dice de una manera generalizante, pero, sin lugar a dudas, con el ojo puesto en Colombia.

De Sousa Santos es doctor en Sociología del Derecho de la Universidad de Yale y se desempeñó como catedrático de la Universidad de Coimbra durante muchos años. Hoy día dirige el Centro de Estudios Sociales y el Centro de Documentación 25 de Abril de esa misma entidad y enseña en la Universidad de Wisconsin-Madison (EE. UU.).

Hace varias décadas tiene un fuerte lazo con América Latina, es uno de los precursores del Foro Social Mundial y figura como asesor de la Comisión de la Verdad en nuestro país.

En julio estuvo en el IV Congreso Internacional de Política Educativa en América Latina, que realizó la Alcaldía de Sabaneta (sur del valle de Aburrá). Allí lanzó una edición especial de su libro Educación para otro mundo posible y tuvo una participación provocadora frente a unos 2.000 docentes del país. Además, luego de su exposición le concedió una entrevista a EL TIEMPO.

El título de su libro, ¿se refiere a un único mundo posible o habla de varios?

La idea de otro mundo posible fue el lema del Foro Social Mundial, pero siempre fue un mundo donde quepan muchos mundos, no es un modelo único de mundo posible, porque hay varias posibilidades, y es una idea plural.

¿Y cuáles serían esos mundos posibles por construir?

Son las visiones que vamos cogiendo de los grupos sociales que han luchado contra las grandes formas de poder que hay en nuestra sociedad, que son el capitalismo, el colonialismo y el heteropatriarcado. Esas formas crean mucha discriminación, crean trabajo sin derechos, análogo al trabajo esclavo; crean racismo, sexismo, y muchas formas de exclusión.

Y el otro mundo posible es un mundo donde, de muchas maneras distintas, no haya este tipo de discriminación contra los seres humanos porque son trabajadores, o mujeres, o porque son negros, o porque son indígenas; o sea, un mundo donde quepa la diversidad intelectual, racial, etnocultural, religiosa; es un mundo radicalmente democrático.

Una vez me pidieron decir cuál era mi definición de socialismo y yo respondí: es democracia sin fin; es democratizar las cosas: la economía, nuestras relaciones familiares, nuestras escuelas, nuestras calles, nuestras iglesias, o sea, democratizar es un principio de soberanía con base en la participación.

Hoy tenemos jóvenes doctorados que están ganando un salario precario, mínimo. Se trata de la explotación más violenta del trabajo y educación neoliberal

Porque la idea de la democracia muchas veces se reduce a la posibilidad de tener elecciones y votar...

Es por eso que muchos jóvenes y mucha gente no vota, porque ve dos cosas: primero, que el voto no hace la diferencia; porque votan y muchas veces los políticos hacen una cosa totalmente distinta de lo que prometieron en el proceso electoral; segundo, cuando cumplen no siempre hay razones por asuntos internacionales, como crisis financieras, deuda externa, el Fondo Monetario Internacional o el imperio de los Estados Unidos; hay tantas fuerzas externas que impiden que los objetivos por los cuales una persona vota no se realicen y no valga entonces la pena votar.

Llamamos a eso la patología de la representación, que consiste en que los representantes no representan verdaderamente a su pueblo, y la patología de la participación, es decir que mi participación no cuenta; yo participo, pero las cosas siguen como siempre y entonces para qué participar, lo cual lleva a la abstención.

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Sobre esto hay pesimistas que dicen que los jóvenes hoy son los más conservadores y apáticos al cambio. ¿Es cierto o tiene alguna esperanza?

Por supuesto, tengo esperanza en los jóvenes. Los jóvenes son los que tienen que pensar en el futuro. En este momento tenemos una alternativa, pensamos siempre en el mundo en el futuro en términos de poder político para orientar el futuro; los jóvenes están más preocupados en ver si hay futuro, si realmente nosotros somos guardianes de la tierra, de los ríos, de los bosques, de manera suficiente que haya un futuro para ellos. Por eso tienen otra responsabilidad ante la Tierra.

No participan de la política porque ven que la gente ecológica nunca entra en la política. En Colombia nunca como ahora se han violado tanto los estudios de impacto ambiental para favorecer completamente a las empresas de minería y a otras que están invadiendo los territorios indígenas y campesinos de este país, y los jóvenes se sienten muy alienados de este proceso.

¿Cuál es el papel de la educación en este anhelo transformador?

En la educación reposa un gran papel: mostrar que lo que existe no tiene que ser para siempre, no es una fatalidad. Las sociedades han evolucionado, se transforman; por eso, la escuela está obligada a dar la esperanza de que las cosas que están mal pueden estar mejor en el futuro.

Para eso hay que luchar, mostrar que hay alternativas de vida; mostrar por ejemplo que aunque hay mucha economía capitalista, también existe mucha economía campesina o indígena que no es capitalista; porque el Estado mira solo la economía capitalista y no la economía campesina; no la protege ni apoya.

Así, la escuela crea la inquietud en los estudiantes de mirar que hay otras posibilidades de futuro.

En su conferencia dio a entender que la educación está sirviendo para prolongar el subdesarrollo. ¿Cómo explica ese tema?

Eso es por un concepto equivocado del desarrollo que lleva a la muerte del planeta, porque fue concebido durante el periodo colonial, y que dice que los países ni siquiera se industrializan; estos se especializan en minerías, en la explotación de los recursos naturales; nada más que eso.

Las naciones de América Latina se están desindustrializando todas, y eso fue lo que pasó en el colonialismo, que no dejaba que se creara una industria en las colonias. Ustedes ven hoy cómo muchas industrias de Medellín han cerrado y las exportaciones son de recursos naturales, la agricultura industrial; eso es un mal desarrollo, porque es lo que está creando violencia en el campo y destruyendo el planeta.

Los empresarios recalcan que la educación debe preparar a los jóvenes para que se incorporen al mercado laboral. ¿Esa es la idea de educación que debe haber realmente?

No, esa es la idea neoliberal de la educación. Es el opuesto de la educación democrática que yo defiendo en mi libro Educación para otro mundo posible, porque la idea neoliberal es educar simplemente para este eterno presente que es esta economía, con empleos precarios en los cuales los estudiantes son calificados, pero los empresarios no les dicen que les van a pagar como obreros calificados.

Hoy tenemos jóvenes doctorados que están ganando un salario precario, mínimo. Se trata de la explotación más violenta del trabajo y educación neoliberal, educación para explotar los estudiantes calificados con trabajo sin derechos.
Yo propongo una educación democrática, que, más que capacitar trabajadores, forme ciudadanos que piensen, que voten y que luchen por una sociedad más igualitaria y justa.

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Hay sectores que dicen que la educación hay que despolitizarla, ¿ese es el camino?

De ninguna manera, porque lo que están haciendo es justamente politizar la educación, debido a que, en su concepto, despolitizar es enseñar solo una política, que es la de ellos; es por ejemplo decir que las niñas tienen que criarse y quedarse en la casa, que el lugar de las mujeres es la familia y no el trabajo y la política; eso es política, obviamente, pero la política tradicional, conservadora, reaccionaria; por eso ellos están politizando.

La educación hasta ahora te da la posibilidad de pensar la ciudadanía y la pluralidad. Una mujer puede optar por quedarse en la familia, pero le decimos que puede ser una ciudadana como otros, que puede ser presidenta de un país, que puede ser política, que puede hacer su trabajo público; o sea que nuestra educación es plural, política y democrática.

Esta que dicen que es despolitizada es una política autoritaria y, a mi juicio, fascista. Por ejemplo, es la educación que dice que los negros son inferiores, que los indígenas son un residuo histórico; esa es politizada, pero para la derecha, para el oscurantismo, para el fascismo, para el elitismo de las élites que no quieren compartir el poder ni la cultura con las clases medias y las populares.

Usted dice que la educación es la esperanza frente a la guerra, pero ¿cómo ve la actualidad de la paz en nuestro país?

Pienso que no hay voluntad política para lograr la paz, hay una manera completamente distorsionada de mirar a los diferentes responsables de la guerra; muestran que los responsables de la guerra han sido solo los guerrilleros y no los paramilitares, y los ‘falsos positivos’, etc., y por eso no hay justicia con relación a todos los crímenes que fueron cometidos por varios actores armados. Para eso se creó un acuerdo con una jurisdicción especial de paz que estaba con el proceso de crear justicia, o sea, de mirar a los actores armados, todos, en el mismo plano. Y eso hoy día, en la política dominante de Colombia, se quiere que solamente sean golpeados los antiguos guerrilleros que están siendo asesinados, de hecho, y que por ejemplo los ‘falsos positivos’ nunca tengan a un responsable.

¿Se están cumpliendo los acuerdos de paz?

No, realmente se están incumpliendo, porque varios de los instrumentos que fueron pensados, por ejemplo para tener posibilidades de integrar en el Parlamento a los exguerrilleros, la sociedad no los acepta porque hay fuerzas conservadoras que no los quieren.

En este momento, ya hay una propuesta de constituyente que piensa de alguna manera eliminar toda la estructura jurídica y judicial que se creó con el acuerdo. Quieren destruir de una vez por todas el acuerdo, porque la guerra es rentable para ellos y quieren que siga, y no que venga la paz.​

NÉSTOR ALONSO LÓPEZ LÓPEZ
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