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¿El momento internacional llevará a Duque a dar giro frente a la paz?
Iván Duque y Joe Biden

El presidente Iván Duque y el ahora mandatario electo de EE. UU., Joe Biden, pasaron por la Cumbre Concordia 2018.

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Presidencia

¿El momento internacional llevará a Duque a dar giro frente a la paz?

¿Qué hará el Presidente ante la presión internacional por la implementación del acuerdo? Análisis.

La noticia se lee fácil, pero las consecuencias pueden ser de una complejidad enorme: “El Gobierno británico se comprometió a promover en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas una nueva iniciativa que presione al presidente Iván Duque para acelerar la implementación del proceso de paz en Colombia”, informa hoy miércoles este diario.

(En contexto: El Reino Unido pedirá acelerar implementación del acuerdo de paz)

Semejante decisión se fijó en la Cámara de los Lores del Parlamento, en la que se dedicó una sesión a evaluar el papel de su país frente a Colombia y el gobierno Duque.

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“En el 2021 mantendremos un ojo en el proceso de paz y los derechos humanos en Colombia, ambas prioridades para el Reino Unido”, le dijo a EL TIEMPO la baronesa Christine Blower.

El director de la organización británico-irlandesa Justice for Colombia (Justicia para Colombia, en español), Hasan Dodwell, fue categórico: "Existe una alta preocupación entre representantes de todos los colores políticos por la alarmante situación de derechos humanos en Colombia, los ataques al proceso de paz y por la incapacidad del gobierno de Duque de cumplir suficientemente con su implementación".

Se trata de un llamado de atención que coincide con el cambio de gobierno en Estados Unidos, que tendrá, igualmente, un impacto drástico en esta materia, como era de esperarse.

Se va Donald Trump, quien llegó a afirmar: "La anterior administración negoció el terrible tratado Obama-Biden-Santos con los carteles de droga colombianos, se rindieron ante los narcoterroristas y causaron que la producción de drogas ilícitas se incrementara".

Y llega Joe Biden, quien en entrevista exclusiva con EL TIEMPO sintetizó lo que será su política exterior con el país:

"A lo largo de mis décadas de trabajo para fortalecer las relaciones entre Estados Unidos y Colombia, he aprendido a admirar el valor y el optimismo del pueblo colombiano y a comprender el potencial ilimitado de una Colombia en paz".

El demócrata se mantiene así en el mismo ideario de hace cuatro años, cuando se firmó el acuerdo de paz en el Teatro Colón: "Este acuerdo marcará una nueva era en América", le escribió entonces al presidente Juan Manuel Santos.

Es probable que Biden le llame la atención al presidente Duque por no haber seguido impulsando el proceso de paz con las Farc

Para Luis Eduardo Celis, un analista que le hace un cuidadoso seguimiento al conflicto social y armado en el país y a sus salidas negociadas, es casi obligatorio que Duque modifique su narrativa frente a la implementación de los acuerdos.

Para él, los factores externos serán decisivos. "Colombia va a cambiar en los temas que lo requieren por la acción transformadora de la sociedad colombiana, los cambios no vendrán de afuera, pero va a ayudar que los grandes poderes internacionales, entre ellos de manera destacada el Gobierno de los Estados Unidos, no interfieran con políticas fracasadas y que siguen siendo aplicadas a pie juntillas en Colombia", asegura.

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Una postura que coincide con la de Alejandro Bohórquez-Keeney, analista internacional y docente de la Universidad Javeriana: "Es probable que Biden, en su afán por devolverles continuidad a las políticas del presidente Obama, además de mantener el discurso igualitario que lo ayudó a llegar a la presidencia, le llame la atención al presidente Duque por no haber seguido impulsando el proceso de paz con las Farc".

En el Gobierno Nacional, sin embargo, se reclama que ha venido fiel a su palabra de imponer una paz, pero con legalidad.

"No podemos seguir construyendo soluciones de paz que impliquen impunidad
porque eso genera nuevas formas de violencia", dijo el presidente Iván Duque en la entrevista que le dio a Roberto Pombo, director de EL TIEMPO.

Sin embargo, en esa charla, el jefe del Estado empezó por destacar las bondades de una negociación de la que había sido especialmente crítico: "Ese acuerdo, o el acuerdo entre el gobierno Santos y las Farc, fue diseñado para cumplirse en 15 años, inicialmente. Eso quiere decir que es un proceso para cubrir cuatro administraciones presidenciales".

"Y yo diría que hay distintas lecturas. Yo creo, y déjeme empezar por las cosas positivas, que es muy positivo ver un número muy importante de personas que han dejado las armas y que están en un proceso de transición a la legalidad. Y en eso hemos tenido congruencia en política de Estado".

"El gobierno anterior empezó ese proceso, yo ya he visitado varias ETCR y he hablado con muchos de ellos, y mi motivación es que ese proceso termine exitosamente".

"Y ¿por qué lo creo? ¿Por qué tengo esa convicción? Porque si el proceso de reincorporación no sale bien, difícilmente va a salir bien el resto. Lo más importante, lo que tiene que salir mejor de todo, es el proceso de reincorporación", argumentó Duque.

Lo más importante, lo que tiene que salir mejor de todo, es el proceso de reincorporación

Al igual que Emilio Archila, consejero presidencial, quien, también en entrevista con EL TIEMPO, puso el énfasis en los aspectos positivos y que exhiben una narrativa que empieza a mostrar diferencias para la opinión pública:

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"Entre las cosas que me tienen más satisfecho está la generosidad política que ha tenido el presidente Duque para que hagamos las planeaciones a largo plazo. Digamos, algo que suele pasar desapercibido, pero que es lo más importante, en mi opinión, es que todos estos temas se han intentado arreglar durante todas las épocas, desde ‘Sangrenegra’, pasando por el Frente Nacional y por tantos gobiernos del siglo XX y XXI. Pero en cuatro años no se alcanza. En los acuerdos se establece que esto deberá implementarse durante tres administraciones presidenciales seguidas y el presidente Duque ha tenido esa generosidad política y responsabilidad histórica de que hagamos la planeación realmente a más largo plazo".

Celis, sin embargo, dice que lo trascendental no es solo el cambio de discurso sino aún más importante: que el Gobierno se eche la mano al dril para buscar el billete que financie las políticas exigidas para que la paz funcione y, sobre todo, que de las palabras se pase a los hechos:

"El gobierno del presidente Iván Duque siempre ha afirmado su compromiso con el acuerdo de paz, pero eso no se corresponde con los hechos: pocos recursos para los Pdet, desconocimiento de lo acordado frente a sustitución voluntaria, ataques a la JEP; lo que se requiere es compromiso con lo acordado y no simulación de cumplimiento, bien dice el refrán popular: 'por sus obras los conoceréis'", afirma este estudioso.

Ahora, y no es un hecho marginal, Duque tendrá que hacer una nueva pedagogía frente a su partido, el Centro Democrático, el cual lo llevó al poder. Será una tarea titánica si se tiene en cuenta lo que ha ocurrido, como anotó Carlos Nasi, profesor asociado del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de los Andes, en un artículo publicado en Razón Pública:

"Durante seis años, el CD utilizó una estrategia populista y plagada de mentiras. Sus principales voceros tildaron a Santos de 'traidor castro-chavista' y divulgaron falacias como que los acuerdos 'entregaban el país a la guerrilla', 'convertirían a Colombia en otra Venezuela', 'humillaban al ejército al igualarlo con los terroristas', 'imponían una ideología de género' y, como si fuera poco, 'fueron sellados con un rito satánico', por mencionar solo algunos de los mensajes tóxicos que divulgó el CD".

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Ante la proximidad de la posesión de Biden, el Gobierno colombiano empieza a enviar señales de ajustes en su nueva realidad:

"A mí no me preocupa que nos hagan preguntas en las políticas de paz, pues se ha hecho mucho en ese frente. Al contrario, una administración demócrata probablemente entenderá muy bien las complejidades que esto tiene, apreciará los logros y probablemente podremos trabajar juntos en resolver las dificultades", adelantó con este diario el actual embajador Francisco Santos.

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