Diálogos con Eln y relaciones con Cuba, en el limbo tras el atentado

Diálogos con Eln y relaciones con Cuba, en el limbo tras el atentado

El carro bomba que ingresó a la Escuela de Cadetes General Santander conmocionó al país hace un año.

Reinicio diálogos Gobierno y Eln en Cuba

Las delegaciones del Gobierno y el Eln reiniciaron durante el quinto ciclo de negociaciones.

Foto:

Archivo EL TIEMPO

Por: MATEO GARCÍA
16 de enero 2020 , 08:20 p.m.

El 17 de enero del 2019, después del atentado de la Escuela de Policía General Santander, en Bogotá, los precarios diálogos de paz con la guerrilla del Eln y las negociaciones diplomáticas con Cuba salieron a volar.

Desde ese momento, el Gobierno ha insistido en que solo negociará con esa guerrilla si liberan a todos los secuestrados y acaban con los atentados. Pero, a su vez, ha pedido a Cuba que entregue a los 10 jefes del Eln que están en la isla y tienen circulares rojas de Interpol.

Pero ni lo uno ni lo otro parece que va a suceder. El Eln continúa haciendo atentados y los cubanos han guardado silencio frente a la entrega de los exnegociadores, quienes fueron pedidos en extradición por la rama judicial.

Las negociaciones en el limbo

Cuando Iván Duque llegó a la Presidencia fue claro en decir que dichos diálogos de paz solo continuarían siempre y cuando liberaran a todos los secuestrados y dejara de atentar contra la infraestructura del país. Sin embargo, el grupo nunca cesó dichas actividades, por lo cual desde agosto del 2018 las negociaciones estaban en el limbo.

En medio de los diálogos del gobierno Santos con la extinta guerrilla de las Farc comenzaron los acercamientos para iniciar un proceso con el Eln, que en sus más de 50 años se ha caracterizado por atentar contra la infraestructura del país. Tras meses de diálogos secretos, en febrero del 2017 se acordó el inicio una negociación formal en Quito y con Brasil, Noruega, Chile, Cuba, Venezuela y Ecuador como países garantes.

Pero estas negociaciones parecieron nunca tener un norte, pues después de cinco ciclos de diálogos, en los cuales no se presentaron mayores avances, el 29 de enero del 2018 el entonces presidente Santos ordenó suspender las negociaciones “hasta que no vea coherencia por parte del Eln entre sus palabras y sus acciones”.

¿La razón? El grupo terrorista atentó contra una estación de Policía del barrio San José, en el sur de Barranquilla. Allí murieron seis uniformados y resultaron más de 40 heridos, entre policías y civiles.

Atentado a la Escuela de Cadetes General Santander

Cuando se sintió el estallido, tanto miembros de la policía como ciudadanos que se encontraban en barrios cercanos empezaron a registrar lo que habían presenciado u oído.

Foto:

EFE

Atentado a la Escuela de Cadetes General Santander

La camioneta explotó en inmediaciones de los dormitorios femeninos y una plazoleta de la Escuela de Cadetes.

Foto:

EFE

Atentado a la Escuela de Cadetes General Santander

El carro bomba, una camioneta Nissan Patrol modelo 1993, llevaba 80 kilos de pentolita e ingresó a la Escuela de Cadetes a las 9:29 a.m..

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EFE

"El Gobierno ha sido generoso y ha mostrado su voluntad de paz, que no puede ser vulnerada por la coyuntura política. Se trata de una voluntad fundamentada en principios y es mi deber proteger al pueblo colombiano. Sin embargo, los hechos son tozudos y el comportamiento del Eln me obliga a asumir con esta organización lo que he denominado la doctrina Rabin: se combate el terrorismo con toda contundencia como si no hubiese negociación de paz, y se negocia como si no hubiese terrorismo. Pero para continuar la negociación de paz esta doctrina exige un mínimo de coherencia. Al mismo tiempo mi paciencia y la del pueblo colombiano tienen sus límites”, manifestó el entonces mandatario.

Tres meses después, y en plena campaña presidencial, el mismo Santos anunció que los diálogos serían reanudados “pensando en la vida, en salvar vidas, en lograr una paz completa para Colombia”. El expresidente hizo el anuncio después de las elecciones legislativas, que fueron, en ese momento, las más pacíficas del país en más de medio siglo. Y resaltó que la guerrilla cumplió con el cese al fuego unilateral que decretó con ocasión de las elecciones.

"Espero, de corazón, que en esta nueva oportunidad que se le da a la paz, se avance con prudencia, firmeza y perseverancia hasta acordar la desmovilización, desarme y reintegración del Eln, es decir, la paz completa que tanto anhelamos los colombianos. Por lo pronto, volveremos a la mesa con el objetivo más puro y más importante que puede tener cualquier decisión: salvar vidas, ¡salvar vidas de colombianos!...", finalizó Santos.

El nuevo ciclo de negociación se mudaría La Habana, donde se realizó el acuerdo de paz con la extinta guerrilla de las Farc, pues después del asesinato de tres periodistas del diario El Comercio en la frontera a manos de las disidencias, el gobierno ecuatoriano desistió de ser la sede y en abril del 2018 ambas delegaciones se trasladaron a la isla.

La llegada de Duque

Tras casi año y medio de negociaciones, con la llegada de Iván Duque a la Presidencia de la República era toda una incertidumbre el futuro de los diálogos.

Días antes de la posesión del mandatario, la guerrilla ratificó su disposición de seguir con las conversaciones, a través de una carta dirigida a la Conferencia Episcopal de Colombia: “este 7 de agosto, continuaremos en esta Mesa a la espera de los delegados del gobierno del Presidente Duque”, dijeron. Y desde el gobierno Santos aseguraron que solo hacía falta un 10 por ciento para iniciar “el cese al fuego real y verificable”.

Pero Duque estaba decidido, hasta que no viera una verdadera voluntad de paz, no reanudaría los diálogos. “Aquí, si hay voluntad, la voluntad tiene que llevar primero a que esa organización suspenda todas sus actividades criminales y que definamos un tiempo perentorio y adicionalmente que nosotros tengamos una detallada y rigurosa supervisión internacional, pero no vamos a aceptar la intimidación y el chantaje como un mecanismo de aproximar el Gobierno", dijo el mandatario recién posesionado, en una de sus primeros mensajes.

Y ese fue el discurso que sostuvo el Gobierno durante cinco meses, hasta aquella mañana de enero, que congeló las negociaciones e hizo que el mandatario tildara a la guerrilla como una “máquina criminal de secuestros y atentados”.

“Todos, todos unidos contra el terrorismo. Al terrorismo solo con la ley, pero con todo el peso de ella”, concluyó Duque en esa alocución del 18 de enero.

Pero la postura del Gobierno, con el paso de los meses, no ha sido tan radical. De hecho, hace unas semanas el presidente Duque se refirió sobre el tema y su discurso volvió a ser similar al del inicio del Gobierno.

“Si el Eln tiene algún interés en poder tener una aproximación creíble con el Estado, tiene que liberar a todos los secuestrados y debe ponerle a fin a sus actos criminales”, aseguró el mandatario, y agregó que no se puede tener una aproximación de paz con quienes están en la criminalidad, porque sería validar “los métodos criminales de esas organizaciones como un mecanismo de aproximación al Estado”.

Pero sobre el atentado a la Escuela de Cadetes afirmó, de manera enfática, que “ese acto dantesco, cruel, vil y ruin no va a quedar ni debe quedar en la impunidad”.

¿Amigos de Cuba?

La decisión de no votar el embargo de Estados Unidos a Cuba es una muestra de la postura que tomó el gobierno Duque con respecto a su relación diplomática con La Habana.

El entonces canciller Carlos Holmes Trujillo, hoy ministro de Defensa, argumentó que el “refugio a terroristas colombianos confesos en territorio cubano” es una “actitud hostil de Cuba contra Colombia” y por eso no se participó de la votación.

Y es que desde el atentado el Gobierno comenzó una cruzada para explicar a la comunidad internacional cuáles eran sus motivos para levantar la suspensión de las órdenes de captura. De hecho, primero se reunieron con el cuerpo diplomático acreditado en Bogotá para contarles su decisión.

Desde ese momento el Gobierno no ha parado de decirle a Cuba que entregue a los 10 miembros de la guerrila a la Interpol, pero desde Cuba se ha hablado de seguir los protocolos establecidos en caso de una ruptura. Y otros países garantes, como Noruega, también lo pidieron.

No obstante, desde la Casa de Nariño no reconocen los protocolos: “Aquí el mensaje ha sido de respeto, y como ha quedado sin ningún efecto jurídico cualquier vínculo que haya en lo que se llamaba la mesa de La Habana con el Eln, hemos invocado no solamente la gravedad de los hechos ocurridos, el llamado del Consejo de Seguridad, de la CIDH y también las acciones judiciales que han tomado las autoridades en Colombia para que se reactiven rápidamente esas órdenes de captura y además se hagan las solicitudes de extradición”, dijo Duque en enero luego de expresar toda su consideración por Cuba y los países que exigen la aplicación de los protocolos.

La voluntad del Gobierno ha sido expresada reiteradamente, siempre y cuando el Eln renuncie definitivamente al secuestro y a las acciones criminales.

De hecho, el jefe de Estado llegó a decir que La Habana tenía que elegir entre su relación con criminales o con Colombia.

Pero la exigencia no solo fue del gobierno colombiano. La rama judicial también se pronunció, pues se ha pedido en extradición a Israel Ramírez Pineda, alias Pablo Beltrán, Víctor Orlando Cubides, alias Aureliano Carbonell y Juan de Dios Lizarazo, alias Alirio Sepúlveda. Además, este miércoles se conoció que se hizo la solicitud de extradición formal de Nicolás Rodríguez, ‘Gabino’, quien es el jefe máximo de la guerrilla.

Sin embargo, ninguna de estas dos solicitudes han sido atendidas y persiste el silencio por parte de los cubanos.

En octubre el embajador cubano en Bogotá, José Luis Ponce, afirmó durante un diálogo con periodistas que su país no protege a criminales y que su gobierno estaba preparando la respuesta –algo que no ha sucedido–. Y agregó que la diplomacia cubana no se hace a través de los micrófonos, porque es serena, seria y responsable.

En palabras de Julio Londoño Londoño, excanciller, exembajador de Colombia en Cuba y decano de la Facultad Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, el gobierno cubano por su política, desde el triunfo de la revolución, “nunca ha extraditado un grupo a una persona que esté de un grupo armado, sea de Colombia o de cualquier otro Estado”.

Por este motivo, dijo que los Estados, a la hora de hacer negociaciones de este tipo, deben tener en cuenta “cómo puede actuar en un momento determinado un gobierno de esas características”.

¿Qué se viene?

Si este deja a un lado las actividades delincuenciales, y libera a todos los secuestrados, podrían reanudarse en La Habana. Este hecho, de alguna manera, le bajaría intensidad a la tensión diplomática entre ambas naciones, pues Colombia dejaría de exigir la extradición de los jefes guerrilleros.

La voluntad del Gobierno ha sido expresada reiteradamente, siempre y cuando el Eln renuncie definitivamente al secuestro y a las acciones criminales. Ha sido la propia sociedad civil a través de manifestaciones muy claras, incluida la de cuatro obispos, así como editorialistas de los principales medios de comunicación, quienes han reconocido la validez y vigencia de estas condiciones. Hay consenso hoy de solicitarle al Eln que pase la página de la violencia para poder abrir un espacio de paz”, aseguró el comisionado de Paz, Miguel Ceballos.

No obstante, en cuanto a las relaciones diplomáticas con Cuba es más complejo el panorama. Si finalmente los diálogos se reanudan, el Gobierno –explicó Londoño– podría evaluar si La Habana sigue siendo la sede de los diálogos y, eventualmente, los diálogos podrían mudarse a otro país.

Pero si estas no se reanudan durante la administración Duque, los jefes guerrilleros estarán en La Habana esperando si el siguiente Gobierno se sienta a dialogar o hasta que los cubanos los reciba en la isla.

MATEO GARCÍA
REDACCIÓN POLÍTICA

Este artículo hace parte del especial 'Tributo a 22 héroes: Un año del ataque del terrorismo al corazón de la Policía', que informa sobre el estado actual de la investigación y cómo están las familias de las víctimas mortales del ataque en el aniversario de los hechos.

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