‘A Duque le interesa estabilizar la paz con la Farc’: Alejandro Éder

‘A Duque le interesa estabilizar la paz con la Farc’: Alejandro Éder

Éder fue llamado al final para dar recomendaciones sobre la implementación de los acuerdos.

Alejandro Éder, director de la FDI

Tras dejar el gobierno de Santos, Alejandro Éder se fue a dirigir la Fundación para el Desarrollo Integral del Pacífico. Ahora no descarta lanzarse para la Alcaldía de Cali.

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Abel Cárdenas / EL TIEMPO

Por: Marisol Gómez Giraldo
10 de septiembre 2018 , 11:07 p.m.

Podría decirse que Alejandro Éder es la única persona que, luego de trabajar con dos presidentes que terminaron siendo antagónicos, Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, fue llamado por el actual mandatario, Iván Duque, para hacer recomendaciones sobre el tema más polémico entre los dos gobiernos anteriores: los acuerdos de paz con las Farc.

Durante el gobierno de Uribe, Éder asesoró el rediseño de política de reintegración de excombatientes, y en el de Santos, fue alto consejero para la Reintegración y participó en la fase de los diálogos exploratorios con las Farc.

Este caleño, especializado en seguridad nacional, resolución de conflictos y con maestría en relaciones internacionales de la Universidad de Columbia, llegó a ser mencionado por Duque, en una entrevista con la revista Bocas, como eventual funcionario suyo en materia de paz, pero al final estuvo en el empalme.

En las dos ocasiones en que habló con el Presidente y luego en sus encuentros con en el equipo de transición, su principal sugerencia fue que, en vez de intentar modificar los acuerdos de paz con las Farc, implementaran “con firmeza” lo que quedó pactado en La Habana para pasar de una vez por togas la página de esa exguerrilla.

¿Cree que Duque tiene diferencias con la parte más radical del Centro Democrático?

Lo que he visto del Centro Democrático es que es un partido con jerarquías claras y diferentes opiniones. Y, claramente, el presidente Duque está más cerca del centro que otros miembros de su partido. Mi percepción es que tiene la voluntad de entender qué está ocurriendo y definir la mejor forma de implementar el acuerdo de paz con las Farc para que se estabilice.

¿Qué recomendación le hizo al nuevo gobierno en ese tema?

Aunque hay muchas personas del partido de gobierno que recomiendan modificar los acuerdos de paz, en mi opinión, el mejor camino es implementarlos con firmeza. Por lo que he visto, es la intención del presidente Duque, y creo que es el camino correcto.

¿Y qué piensa de la idea del Centro Democrático de presentar una ley para que los congresistas de la Farc tengan que salir del Legislativo si son condenados en la JEP?

Me incluyo entre los que creen que hay cosas que pudieron ser mejores, pero a pesar de eso creo que lo que hay es suficiente para que pasemos la página de las Farc de una vez por todas.

¿Es decir que está convencido de que hay que mantener lo que se acordó, aunque no sea perfecto?

Sí. Si el nuevo gobierno se enfocara en hacer cambios de fondo en los acuerdos de paz, correría el peligro de perder los cuatro años, y eso no le conviene ni a él ni al país. Colombia tiene que echar para adelante.

Si el nuevo gobierno se enfocara en hacer cambios de fondo en los acuerdos de paz, correría el peligro de perder los cuatro años

Supongo que eso fue lo que le aconsejó...

Me pidieron mis apreciaciones, y con mucho gusto las compartí. Modificar los acuerdos implica reformas constitucionales que requieren dos años y medio en el mejor de los casos. En Colombia ya no hay reelección, Duque tiene un periodo y el terrorismo de las Farc ya no se siente. Hay disidencias, como hubo cuando se desmovilizaron las autodefensas, y tenemos el problema de la coca, como siempre lo hemos tenido. Si tenemos estos problemas, pues arranquemos a resolverlos.
Duque ha insistido, lo mismo que su comisionado de Paz, en el compromiso del Gobierno con la base de la Farc, pero no hacen mucha referencia a los dirigentes...

Entiendo lo que quiere decir el presidente Duque, pero creo que tiene que ser generoso con la base y con los antiguos comandantes que quieran estar en la legalidad y la democracia. Son más de 60.000 los desmovilizados que hemos tenido en Colombia. Es más, creo que son 74.000, incluyendo los de las Farc. Durante muchos años desmovilizamos comandantes de las Farc que se comprometieron con mantenerse en la legalidad, lo hicieron y son ciudadanos de bien.

¿Qué cree que es lo que más le preocupa a Duque en la implementación de los acuerdos de paz?

Creo que la preocupación real, más allá de los acuerdos, a pesar de que hay diferencias, es que las estructuras que se diseñaron para implementarlos son demasiadas y que podrían ser más eficientes desde el punto de vista administrativo y financiero.

Deme un ejemplo de estructuras engorrosas que habría que cambiar...

Si uno hace un mapeo de entidades, agencias y asesores, en el último año sumaban casi treinta, con mucha división de responsabilidades, que no eran claras. No se sabe dónde termina la responsabilidad de un asesor y dónde comienza la de otro.

¿Pero cuál en concreto?

Por ejemplo, los relacionados con el punto agrario. Hay alrededor de cuatro o cinco entidades. Hay que evaluar si esa es la manera más eficiente, de acuerdo con los recursos humanos y financieros. En reintegración, terminaron siendo dos rutas paralelas. La que existía y la que llaman reincorporación colectiva de las Farc, en la que no se aprovecha bien la experiencia que ya tiene Colombia en esa materia.

Usted manejó durante muchos años la Agencia Nacional de Reintegración. ¿Cuál fue su consejo al presidente Duque en ese punto?

Mi consejo es aprovechar al máximo la entidad encargada de la reintegración, que hoy se llama Agencia para la Reincorporación Nacional, porque Colombia tiene una experiencia de quince años reconocida a nivel mundial como la mejor. Yo salí de trabajar con el Gobierno hace cuatro años, y me siguen llamando para asesorar el montaje de programas de reintegración en otras partes. Colombia es de los países que con mayor éxito han aplicado las políticas de paz, desde atención de desplazamientos internos hasta atención a desmovilizados.

¿Qué cree que está marchando mal hoy?

La implementación de los acuerdos, porque no hay claridad de funciones. Ha habido entidades con responsabilidades redundantes, creo que no se hizo un buen manejo de los recursos. Se tomaron decisiones en el camino que sonaban bien filosóficamente, pero en la práctica no son convenientes.

¿Como cuáles?

Volver permanentes las zonas de transición temporal para la Farc. Deben ser temporales porque en Colombia y en cualquier país que esté saliendo de una situación de violencia, las personas que dejan las armas tienen que tener caminos para reintegrarse a la sociedad. Las zonas de transición en Colombia son superretiradas del resto, lo que hace que sean muchos más complejas y que las personas que se desmovilizan se aburran de estar donde están.

¿Y qué debería pasar, según su experiencia?

Una vez los grupos se desarman, las personas quieren continuar con sus vidas. La gente se olvida de que la mayoría de los guerrilleros fueron reclutados muy jóvenes, que llevan muchos años sin ver a sus familias, y que otros fueron reclutados siendo niños, que fueron víctimas de sus comandantes y no quieren quedarse con ellos. Pero los comandantes buscan mantener sus estructuras intactas porque tienen la impresión de que allí nace su poder, y crean fundaciones o cooperativas en las zonas donde operaban, tratando de mantener juntas sus bases. Cada exguerrillero debe ser libre para elegir. Si quiere una reincorporación colectiva, está bien, pero si quiere hacerla de manera individual, hay que respetar eso.

¿Qué le hace pensar que ese es el caso de la Farc?

Que ya se fueron casi todos los exguerrilleros de las zonas de reincorporación. Si fuera distinto, ahí estaría toda la guerrillerada todavía. Desde el primer día, inclusive desde las zonas de preubicación, se estaban yendo aunque la orden era que debían quedarse juntos. Entiendo que las personas que se fueron de las zonas llegaron a Reintegración y comenzaron sus procesos de reincorporación individual. Unas 6.000, mientras que hay unas 4.000 en las zonas de ubicación.

¿Usted quiere decir que la mayoría eligió el camino de la reintegración individual?

Claro, de los que permanecen en el radar, porque hay 4.000 que no están en el radar. No necesariamente están delinquiendo, aunque algunos sí. Eso estaba dentro de los cálculos que hacíamos, que a un 30 por ciento de desmovilizados les íbamos a perder el rastro.

¿Cómo sabe de esas cifras si hace rato se apartó del Gobierno?

Porque me intereso en el tema. Creo que el gobierno del presidente Duque tiene que corregir el camino que se escogió. Lo que recomendé fue hacer un análisis de las entidades que están a cargo de la implementación de los acuerdos y consolidarlas en el menor número posible para que sean más manejables y haya un uso más racional de recursos. Lo segundo es que debe haber un responsable claro de la implementación. En el gobierno pasado no lo había. El Vicepresidente tenía responsabilidad, el alto comisionado, el ministro del Posconflicto...

¿Usted cree que las zonas de reincorporación deben tener un fin?

Es que no se necesitan. En un estudio que hicimos en el 2014 con la Fundación Ideas para la Paz encontramos que lo que más contribuía a la reincidencia eran tres cosas: mantener a las personas en las zonas donde operaban, mantener intactas las líneas de mando y mantener a los desmovilizados juntos, con las personas con las cuales delinquían.

El Presidente lo mencionó a usted en una publicación como la persona que podía manejar todo el tema de paz. ¿Al final qué pasó?

Le agradezco mucho el voto de confianza. El Presidente me tuvo en cuenta a la hora de preparar a su equipo para el empalme, y me honra haberle podido colaborar con eso.

¿Una razón es que usted tiene una mejor vida en el sector privado?

No estoy en el sector privado. Después de que salí del gobierno Santos, en octubre de 2014, me devolví para Cali por un par de razones. La primera, que estaba cansado. Llevaba 8 años trabajando en el Gobierno Nacional en reintegración y 5 de ellos trabajé también en la fase secreta con las Farc. La segunda es que creo que en las regiones hace falta gente, porque muchos se vienen para Bogotá.

Eso me suena a una candidatura, ¿la alcaldía de Cali?

En este momento estoy evaluando distintas opciones, pero no descarto esa. Cali necesita renovar sus liderazgos.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
​EDITORA DE JUSTICIA- EL TIEMPO
En Twitter: @MarisolGmezG

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