Corea: la guerra en la que lucharon 5.000 colombianos

Corea: la guerra en la que lucharon 5.000 colombianos

Hace 70 años comenzó el conflicto en el cual el Batallón Colombia estuvo presente.

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Durante la conmemoración de ayer en Seúl, Corea del Sur, guardias honran los restos de soldados caídos en el conflicto. bandera tricolor recuerda nuestra participación.

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EFE

Por: Leopoldo Villar Borda
26 de junio 2020 , 12:09 a.m.

Ayer hizo 70 años comenzó la guerra de Corea, el único conflicto internacional de envergadura en el que ha participado Colombia.

Fue la primera confrontación armada de Estados Unidos y sus aliados contra las potencias comunistas luego de la Segunda Guerra Mundial. Un conflicto que después de tres años y cuatro millones de muertos terminó en tablas.

La guerra comenzó el 25 de junio de 1950, cuando cien mil soldados de Corea del Norte con apoyo soviético y chino invadieron el sur de la península con el fin de unificarla bajo el gobierno comunista de Pionyang.

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Cinco años antes, al ganar la Guerra Mundial, Estados Unidos y la Unión Soviética la habían liberado del dominio impuesto por el Japón en 1910 y dividido en dos partes, adoptando el paralelo 38 como la frontera entre ellas.

Las potencias instalaron en cada lado un gobierno favorable a sus intereses y desde entonces Corea fue uno de los focos de tensión de la Guerra Fría. En el norte se instauró un gobierno comunista encabezado por Kim Il-sung, fundador de una dinastía que se prolonga hasta hoy con su nieto Kim Jong-un.

Además del respaldo soviético, este gobierno recibió el de China tras el triunfo de la revolución de Mao Zedong y la fundación de la República Popular China en 1949.

En el sur se estableció un régimen capitalista presidido por Syngman Rhee, un político conservador que tras la ocupación japonesa de Corea se exilió en China y Estados Unidos, donde ganó simpatías por su anticomunismo.

Rhee gobernó durante catorce años con el apoyo de Washington. Dimitió en 1960 ante la amenaza de una revolución y después se sucedieron varios gobiernos civiles y militares mientras el país se convertía en una potencia económica.

Rhee gobernó durante catorce años con el apoyo de Washington

Intervención de la ONU

Las dos Coreas se trenzaron desde 1945 en una rivalidad por el dominio de la península y esto dio lugar a continuas escaramuzas e incursiones de lado y lado. Cuando el norte invadió al sur, lo que era una sucesión de tensiones se volvió una guerra abierta.

El día de la invasión el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, a instancias de Estados Unidos, exigió a los invasores retroceder hasta el paralelo 38 y pidió a sus países miembros ayudar a Corea del Sur a rechazar la agresión.

Así se organizó la intervención de la ONU, encabezada por Estados Unidos y con fuerzas de otros 15 países, entre ellos Colombia, el único de América Latina.

La decisión del presidente Laureano Gómez de enviar tropas a Corea no fue motivada solo por el llamado de la ONU. Elegido el 27 de noviembre de 1949 en unos comicios considerados ilegítimos por el Partido Liberal y enfrentado a los primeros brotes guerrilleros, requería el reconocimiento internacional y su entrada al conflicto le ofrecía la oportunidad de obtenerlo.

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Además, el ingreso de soldados colombianos a una fuerza dirigida por Washington, aunque actuaba con la bandera de la ONU, le servía para mejorar las relaciones con Estados Unidos y recibir su ayuda para fortalecer al Ejército Nacional en el conflicto interno, al que Gómez atribuía el carácter de una cruzada contra el comunismo, como la guerra de Corea.

Hecho histórico

Un mes después de su posesión el 7 de agosto de 1950, el ministro de Guerra de Gómez, Roberto Urdaneta Arbeláez, definía en Washington la colaboración colombiana.

En octubre, la fragata ARC Almirante Padilla, al mando del capitán de corbeta Julio César Reyes Canal, se unió a la VII Flota de Estados Unidos en la base de San Diego, California; mientras el embajador ante la Casa Blanca, Eduardo Zuleta Ángel, ofrecía los servicios de un batallón de infantería.

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Este fue creado el 26 de diciembre de 1950, integrado por soldados conscriptos y voluntarios y adscritos a la Escuela de Infantería. Fue puesto bajo el mando de oficiales que después ocuparon posiciones destacadas en la milicia, como los entonces coroneles Jaime Polanía Puyo y Alberto Ruiz Novoa, el capitán Álvaro Valencia Tovar y el teniente Gabriel Puyana García.

La creación del batallón fue rodeada de la pompa de un hecho histórico. El primer contingente de 1.060 hombres fue despedido el 13 de mayo de 1951 con un desfile militar por la carrera 7.ª de Bogotá, una misa campal oficiada por el arzobispo primado Crisanto Luque en la plaza de Bolívar y un discurso del presidente Gómez.

Ocho días después, el batallón emprendió en Cartagena la travesía de 79 días rumbo a Corea en el buque estadounidense USNS Aiken Victory, que hizo una parada de aprovisionamiento en Hawái y otra en el puerto japonés de Sasebo antes de llegar al territorio coreano en un punto cercano al paralelo 38.

Altibajos de la guerra

Cuando las tropas colombianas llegaron a Corea, la rueda de la fortuna había dado varias vueltas en el teatro de la guerra. Las fuerzas invasoras que tomaron a Seúl y arrinconaron a los surcoreanos en Pusán en julio de 1950 habían sido repelidas y la flota aliada bloqueaba la península para impedir el apoyo naval a las tropas del norte.

Tras el desembarco del 15 de septiembre en Incheón dirigido por el general Douglas Mac Arthur, comandante de las fuerzas aliadas, estas avanzaron al norte del paralelo 38 hasta tomar a Pionyang, la capital comunista.

Al ver amenazado su territorio, China lanzó al combate más de trescientos mil soldados que cubrieron la península como si brotaran de la tierra, forzaron a los aliados a retroceder y llegaron a Seúl, que fue tomada por segunda vez en enero de 1951.

Cuando las tropas colombianas llegaron a Corea, la rueda de la fortuna había dado varias vueltas en el teatro de la guerra.

Mac Arthur advirtió entonces que se podía perder la guerra y propuso al presidente Harry S. Truman emplear la bomba atómica contra China. Aunque Truman anhelaba la victoria como revancha por el triunfo comunista en China y la explosión de la primera bomba atómica soviética en 1949, que acabó con el monopolio nuclear estadounidense, rechazó la propuesta, destituyó a Mac Arthur y lo reemplazó con el general Matthew Ridgway.

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El nuevo comandante equilibró la situación con una ofensiva que recuperó el terreno perdido y rescató a Seúl.

Entonces la guerra se convirtió en una sucesión de breves ataques y contraataques, sin acciones en gran escala. Un millón de tropas aliadas enfrentaban a otros tantos norcoreanos y chinos, pero ninguno avanzaba. Estaban como el gato y el ratón.

Ante el estancamiento, China y Corea del Norte pidieron negociar y se inició un diálogo que se repitió en los años siguientes hasta la firma del armisticio el 27 de julio de 1953.

Batalla del Old Baldy

El Batallón Colombia llegó a Pusán el 16 de junio de 1951 y libró su primer combate el 7 de agosto. Después actuó en varias operaciones como la batalla de Yeoncheon Hill y la defensa de Kumsong. Pero su acción más notable fue la batalla del Old Baldy (Monte Calvo), del 12 de marzo al 3 de abril de 1953.

En esa acción se disputó el control del monte que ganó su apodo porque el fuego de artillería destruyó los árboles en su cresta, desde la cual se dominaba el terreno en varias direcciones. Los colombianos conquistaron fugazmente la cumbre, pero los ataques enemigos rompieron su resistencia e impidieron la victoria.

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En el Old Baldy, el Batallón Colombia sufrió 250 bajas: 97 muertos, 33 heridos, 28 prisioneros y 92 desaparecidos. Esto es más de la tercera parte de las 639 sufridas en toda la guerra: 163 muertos, 448 heridos, 28 prisioneros y 47 desaparecidos. En cuatro relevos, el número de combatientes llegó a 5.100, además de 300 marinos de las fragatas ARC Almirante Padilla, ARC Almirante Brión y ARC Capitán Tono.

El batallón siguió en Corea un año y medio después del armisticio. A su regreso al país, el presidente ya no era Laureano Gómez, sino el general Gustavo Rojas Pinilla, quien le dio la bienvenida el 30 de noviembre de 1954. El batallón se desmovilizó el 23 de octubre de 1955.

Final inconcluso

Cuando la guerra había terminado, un grupo de soldados de relevo del Batallón Colombia concentrados en el Cantón Norte de Bogotá protagonizó un episodio que empañó la imagen del Ejército y marcó el principio del derrumbe del gobierno militar antes de cumplir su primer año.

El 9 de junio de 1954, enviados a contener la marcha de protesta estudiantil por la muerte del estudiante Uriel Gutiérrez, causada la víspera por la policía en la Universidad Nacional, abrieron fuego contra los estudiantes en la calle 13 con la carrera 7.ª, dejando un saldo de 13 muertos y más de cien heridos.

El hecho, sin embargo, no deslustró el mérito de los que lucharon en Corea, cuya acción dejó una profunda huella en la historia del país y su relación con el mundo.

Durante los últimos meses, en la península las tropas colombianas cumplieron funciones de seguridad en la zona desmilitarizada que separa a las dos Coreas. Paradójicamente, esa es la frontera más militarizada del mundo.

Una profunda huella en la historia del país y su relación con el mundo.

Los ejércitos de ambos lados se han cruzado disparos y allí han ocurrido otras acciones hostiles como el ataque norcoreano que destruyó la semana pasada la oficina abierta en 2018 en la ciudad fronteriza de Kaesong para servir de enlace entre Pionyang y Seúl.

La hostilidad no ha impedido los contactos diplomáticos entre los coreanos, así como entre Estados Unidos y Corea del Norte. Kim Jong-un se reunió dos veces con el presidente surcoreano Moon Jae-in en 2018 y otras tantas con Donald Trump en 2018 y 2019.

Pero la situación no ha dejado de ser explosiva, sobre todo desde cuando Corea del Norte mostró al mundo su capacidad nuclear.

La guerra no se ganó ni se ha alcanzado la paz, pero esto no amengua la gratitud de los surcoreanos hacia los colombianos que combatieron en su tierra.

De ello es testimonio el monumento en su honor levantado en Incheón, el lugar del desembarco del general Mac Arthur, donde hoy ondea la bandera tricolor.

LEOPOLDO VILLAR BORDA
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