¿Por qué obligar a las víctimas a aceptar proyecto que no les gusta?

¿Por qué obligar a las víctimas a aceptar proyecto que no les gusta?

Juan Fernando Cristo niega que no se hubiera consultado a víctimas sobre las curules para la paz.

Juan Fernando Cristo, exministro

El exministro del Interior Juan Fernando Cristo es miembro del nuevo movimiento independiente En Marcha. También es integrante activo de Defendamos la Paz.

Foto:

Diego Santacruz. Archivo EL TIEMPO

Por: María Isabel Rueda
03 de febrero 2020 , 12:11 a.m.

En esta entrevista, el exministro Juan Fernando Cristo niega que no se hubiera consultado a las víctimas sobre el proyecto de las curules para la paz. Y se despacha contra el expresidente Gaviria: "Es muy deprimente que hoy la discusión ideológica del liberalismo sea si Simón Gaviria debe ir al gabinete o no, a qué título y en qué puesto. Gaviria se tiró a Simón y al Partido Liberal".

(En contexto: La novela de la 16 curules para la paz, en el Congreso)

Ni a la Mesa de Víctimas le gusta la ley de curules que el presidente del Congreso quiere revivir a la fuerza. ¿Usted, que fue el autor del proyecto, no consultó con las víctimas si les gustaba o no?

El acto legislativo que se presentó para crear las circunscripciones transitorias de paz, desde comienzos del año 2017 mediante el ‘fast track’, fue producto del segundo acuerdo de paz, después de la renegociación con los promotores del no al referendo. A esas circunscripciones se les introdujeron varias precisiones, para evitar suspicacias, que fueron bandera política de los promotores del no.

En el sentido de que eran unas curules extras para las Farc…

Exactamente. El acto legislativo se tramitó en el Congreso y el último día del ‘fast track’ ocurrió esa votación, que tuvo 50 votos de los 99 integrantes de esa plenaria.

La discusión es si necesitaban 50 o 51 votos. Pero el comisionado de Paz, Miguel Ceballos, ha sostenido que, tal y como está redactada esa ley, dejaría al 50 por ciento de las víctimas sin representación…

Es que Miguel Ceballos o actúa de mala fe o actúa con ignorancia. Dijo que las víctimas no habían sido consultadas para tramitar este acto legislativo. La primera ley que aprobó el ‘fast track’ fue la que les dio la vocería a los integrantes de Voces de Paz para participar en el Congreso. Y, en esa misma ley, por iniciativa del senador Galán, se decía que la Mesa Nacional de Víctimas opinaría en todas las sesiones del Congreso en las que se tratara el tema de los derechos de las víctimas.

Orlando Burgos, presidente actual de la mesa, dice que darles representación a las víctimas solo en las zonas Pdet excluye a muchas víctimas de otros lugares del país…

Esa es una discusión distinta. El acuerdo de paz lo que señaló es que en los 170 municipios del país más afectados por el conflicto, donde precisamente están los Programas con Enfoque Territorial, se buscaría esa representación para que tuvieran voceros en el Congreso.

Pero las víctimas insisten en que en muchas otras partes del país se van a quedar sin representación…

El señor Burgos, por cierto, no tiene la vocería de todas las víctimas del país. Hay muchas divisiones internas. Es una discusión que puede ser válida, pero el sentido del acuerdo de paz es que los territorios más golpeados por el conflicto tuvieran esa representación. No las víctimas de Cali, Bogotá o Medellín, sino las que nunca habían podido tener representación política.

O sea que hay víctimas distintas de otras víctimas…

Esa es una discusión válida. Lo que no lo es consiste en decir que no se escucharon las voces de las víctimas. Pero el otro tema es el jurídico. El Consejo de Estado ya citó a una audiencia de conciliación al demandante de esa decisión de Efraín Cepeda, el exministro Guillermo Rivera, y al demandado, el Senado de la República, y ahí se va a conciliar.

¿Y eso cuándo va a ser? Me está dando una chiva…

La semana entrante, y entonces el proyecto se enviará al Presidente para su promulgación. Pero más allá de esa discusión, aquí el presidente Duque tendrá una oportunidad que ojalá no desperdicie para superar la polarización en torno al acuerdo de paz.

(Lea también: ¿Es posible revivir el proyecto que crea las 16 curules para la paz?)

Entonces, ¿la decisión del Consejo de Estado va a salir a favor de que los votos sí fueron suficientes? ¿Usted ya sabe que va en esa dirección?

Es que no es la decisión del Consejo de Estado. Es una conciliación de demandado y demandante, y el Consejo de Estado va a aceptar esa conciliación.

El presidente del Senado simplemente se allanó a la solicitud de la demanda y eso ya en términos jurídicos lo que produce es una conciliación. Ya no hay discusión jurídica sino de trámite de formalización.

Pero cómo así que no hay discusión. ¿Se necesitaban 50 o 51 votos?

Es que el presidente del Senado dice que está de acuerdo con que la mayoría era de 50. La decisión que tomó en su momento Efraín Cepeda, de buena fe, fue equivocada.

¿Cómo miembros del gobierno Santos están en capacidad de reconocer que este de Duque no iba a hacer trizas el acuerdo de paz, como ustedes lo aseguraban?

Eso lo dijo el vocero del Centro Democrático, que era Fernando Londoño. Reconocemos avances en el proceso de paz, y que no hay una política deliberada para hacerlo trizas, pero hay sectores del partido de gobierno del ala radical que todavía desconocen el acuerdo y pretenden decirles a los colombianos que es mejor que no hubiéramos tenido acuerdo de paz. No los hacen trizas, pero sí tienen una visión reduccionista de los acuerdos, limitándolos a la reintegración de la tropa guerrillera.

Estas declaraciones me las está dando en calidad de qué: ¿miembro del Partido Liberal o exmiembro?

(Risas). Hace mucho no milito en el Partido Liberal. Se las doy como miembro del nuevo movimiento independiente En Marcha e integrante de Defendamos la Paz, y como ministro del Interior y gestor de la negociación de La Habana. Hay avances, pero las objeciones a la JEP fueron un error monumental.

Ahora que está tan de moda la ‘mermelada’, por la discusión de la apertura política, sobre si eso se llama representación o se llama puestos, ¿usted tiene en nombre de su independiente En Marcha algo de eso en el gobierno de Bogotá?

¿Juan Fernando Cristo, representación en el gobierno de Bogotá? No. Tiene amigos. Ni fui consultado.

El secretario de Gobierno de Bogotá, Luis Ernesto Gómez, fue su viceministro. ¿Está ahí a título personal o a nombre de su nuevo movimiento?

Está a título de haber participado en el procedimiento de los alternativos para encontrar candidato a la alcaldía de Bogotá. Estoy seguro de que hará una excelente secretaría.

¿Qué tendría que hacer el presidente Duque para que en la reconstrucción de su gabinete pueda decir que en su gobierno no hay ‘enmermelados’ sino ‘amigos’, como los suyos?

El Presidente es víctima de su propio invento. Lleva rato satanizando la representación política y calificándola de ‘mermelada’.

Y que el acuerdo de paz era una catástrofe nacional. Hoy en día, cuando seguramente pretenden modificar su política, está entrampado en su propio invento, porque cualquier representación política estará calificada de ‘mermelada’.

¿Y es ‘mermelada’?

Hay un gobierno interino desde el 28 de octubre, van tres meses en que todos los días los medios de comunicación anuncian crisis de gabinete. Es por las contradicciones internas del gobierno con el Centro Democrático.

A propósito de colaboración. ¿Qué opina de la que se prepara a hacer Cambio Radical con el Gobierno?

Lo que no es coherente es el ingreso de ‘la U’ y del Partido Liberal al Gobierno. El de Germán Vargas y de Cambio Radical, sí. Este es un gobierno de derecha en lo económico, en lo social, en lo político, en lo internacional, y está bien que gobierne con la gente que comparte sus ideas, como Germán Vargas, más allá de que en su momento haya tenido dificultades con el uribismo, con el Centro Democrático.

Eso le permitirá al Gobierno un mayor margen de gobernabilidad en el Congreso, pero no quiere decir que solucionará los problemas del Gobierno con la opinión, ni en la calle ni con las movilizaciones, que seguramente se presentarán durante todo el año.

Este es un gobierno de derecha en lo económico, en lo social, en lo político, y está bien que gobierne con la gente que comparte sus ideas

A propósito de participación política, se ha rumorado mucho que Simón Gaviria pueda entrar al Gobierno, pero su padre, el expresidente Gaviria, parece mantener una oposición férrea al presidente Duque. ¿Cree posible esa entrada de Simón a título personal?

Muy triste el papel del liberalismo en el escenario político colombiano. No defiende banderas, no representa a nadie, mucho menos las causas de los jóvenes que se están movilizando en Colombia.

Hoy la discusión ideológica en el Partido Liberal es si Simón Gaviria debe ir al gabinete o no. A qué título y en qué puesto. Eso me parece deprimente. El expresidente Gaviria se tiró a Simón y al Partido Liberal con la conducción que ha hecho en los últimos años.

Pasemos al tema de la frontera. Usted es de Cúcuta, ¿cree que Maduro hoy está más fuerte que nunca?

La inmensa mayoría de los colombianos cree que la salida de Maduro del poder en Venezuela es conveniente para todo el continente. Mientras no se produzca esa transición democrática, vamos a seguir con muchos líos en la frontera.

Dicho esto, el manejo del gobierno Duque desde hace un año, desde el concierto de la frontera, es desastroso e infantil. No se ha hecho una valoración suficiente de las equivocaciones. Lo que ha permitido es que hoy Maduro esté fortalecido internamente. Este es el gobierno de los autogoles. Autogol en las objeciones a la JEP, en el lío de los protocolos del Eln, en la tumbada de Maduro.

¿Usted cree que con ese chantaje de Aida Merlano por parte de Maduro debemos abrir ya una relación consular?

Si usted revisa en el mundo entero, las relaciones diplomáticas siempre mantienen contacto. Las relaciones consulares no le sirven a Maduro, sino a 4 millones de colombianos –y todos somos culpables de eso– que están sin ninguna atención del Gobierno.

Mas allá del chantaje de la señora Merlano, episodio de la picaresca nacional, está el interés de los colombianos en Venezuela.

Resuelto ese problema de Merlano, hay que pensar en los colombianos en Venezuela. En ese tema, el gobierno Duque es víctima de su propio invento. Aquí trataron de convencer de que el que sostenía a Maduro era el presidente Santos. Y que sacarlo del poder era soplar y hacer botellas.

Se han cometido muchas equivocaciones, como cerrar los caminos de contacto y como haber deteriorado tanto los canales con Cuba.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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