El presidente que se encerró en su despacho para que no le diera gripa

El presidente que se encerró en su despacho para que no le diera gripa

En esa época, las autoridades adoptaron plan de contingencia: presos eran enterradores municipales.

El presidente que se encerró en su despacho para que no le diera gripa

Los cementerios no dieron abasto para enterrar los arrumes de cuerpos.

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Archivo particular

Por: JAVIER FORERO / POLÍTICA
04 de febrero 2020 , 11:25 a.m.

Una epidemia de devastadoras consecuencias se tomó Bogotá en 1918. La gente se desplomaba muerta en las calles. La responsable: la gripa.

Los cementerios no dieron abasto para enterrar los arrumes de cuerpos. Los hospitales colapsaron, no tuvieron cómo asistir a los cientos de personas que se aglomeraban en sus puertas.

De los 140 mil habitantes que tenía la capital, 40 mil (casi 30 por ciento) se contagiaron del virus, de los cuales 871 perdieron la vida.

Ante la emergencia, el presidente de la República, Marco Fidel Suárez, tomó una decisión trascendental: se encerró en su despacho para que no le diera gripa, reportó EL TIEMPO durante un reportaje realizado ese año.

Afuera del despacho presidencial la situación fue caótica. Como a los sepultureros también les dio gripa, se tuvieron que habilitar a los presos y a los obreros municipales como enterradores.

Según informes oficiales, de los mil decesos que ocurrieron en el año, 871 fueron causados por el virus

“La epidemia, aunque tocó a todos los sectores de la sociedad, se ensañó especialmente con los más pobres. Se desnudaron las grandes carencias en salud pública del país”, reportó EL TIEMPO en 1918.

La epidemia, aunque tocó a todos los sectores de la sociedad, se ensañó especialmente con los más pobres

Según reportaron los diarios de la época, “cesaron temporalmente los casos de policía, porque tanto rateros como uniformados estaban afectados por igual”.

En el resto del mundo la llamada influenza española provocó la muerte de 21.600.000 personas. En Alemania causó 196.000 víctimas, mientras que en Estados Unidos medio millón de personas perecieron.

Enfrentar la emergencia

En Colombia, los oficios fúnebres con cuerpo presente fueron prohibidos. Primero se enterraba al muerto y luego los deudos podían realizar toda clase de ceremonias religiosas en su memoria, pero fuera de las iglesias y el cementerio.

La entrada al camposanto fue cancelada. Los muertos simplemente se entregaban en la puerta y se le recomendaban al sepulturero. El primero de noviembre, día de los difuntos, se prohibió cualquier visita, ya que las fosas comunes eran tan superficiales que la lluvia estaba dejando al descubierto los cadáveres y se temía la aparición de una epidemia infecciosa adicional.

Los redobles de campanas se prohibieron en todas las iglesias, para que su lúgubre sonido no contribuyera al pánico ni aumentara la sensación de tragedia.

Según se explica en el estudio académico ‘La gripa española en Bogotá 1918: la imagen imaginarios y publicidad’, de la Universidad Javeriana, para 1918, con el impedimento del paso de mercancía de Alemania a tierras occidentales, por causa de las rivalidades generadas por la primera guerra, América se ve obligada a generar sus propios medicamentos y emergen nuevos laboratorios.

“La comunidad científica se esmera por mejorar las condiciones de salubridad y surgen algunos productos, que en el caso de Bogotá eran pautados por periódicos y llegaban al conocimiento de aquellos que podían, primero comprarlo y segundo leerlo, como un gran porcentaje de la población era analfabeta, la publicidad se restringía, entonces la imagen y las fotografías como recurso iconográfico se emplearon de manera constante en los periódicos”, indica el documento.

Eso sí, no se tiene certeza de cuántos presidentes en el mundo se encerraron en su despacho como medida para enfrentar la emergencia.

JAVIER FORERO
POLÍTICA

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