El núcleo duro del uribismo apunta a Duque tras la derrota

El núcleo duro del uribismo apunta a Duque tras la derrota

Fernando Londoño califica los resultados de 'catastróficos' para el Gobierno Nacional.

Iván Duque Márquez

El expresidente Álvaro Uribe y el presidente de la república, Iván Duque, en una imagen reciente.

Foto:

Raul Arboleda. AFP

Por: Política
28 de octubre 2019 , 05:46 p.m.

El núcleo duro del uribismo puso los ojos en el presidente Iván Duque a la hora de hacer el diagnóstico de la derrota del Centro Democrático (CD) en los resultados de las elecciones locales de este domingo.

Varias de las personalidades del ala radical del uribismo aprovecharon la derrota en las urnas para poner el acento en el Gobierno. ¿La razón? La falta de resultados en programas que beneficien a la población, lo que a la postre, según su interpretación, repercutió en la derrota.

Así, por ejemplo, Fernando Londoño Hoyos, una de las figuras más caracterizadas de esta colectividad, dedicó el editorial en su espacio radial La hora de la verdad para calificar lo sucedido este domingo como una “derrota majestuosa”, “imponente”, “gigantesca” y “catastrófica para el Gobierno”.

(Le puede interesar: Las razones de la dura derrota del partido de Álvaro Uribe)

Sin mencionar al presidente Iván Duque, sentenció: “Elegimos presidente, pero no tenemos Gobierno”.

Para Londoño las razones de que los colombianos hayan ido a las urnas a depositar su voto por candidatos distintos a los del Centro Democrático pasan porque “están descontentos” e “insatisfechos”.

El amargo resultado del 27 de octubre es el síntoma indiscutible del descontento ciudadano con el Gobierno Nacional, presidido por el doctor Iván Duque

¿Por qué? Según su diagnóstico, por la situación económica, que él no duda en calificar de “calamitosa”, y la inseguridad general, que a su concepto está así porque las calles fueron tomadas por los narcos con sus estructuras de microtráfico.

Una realidad que, dice él, contrasta con la ficción creada en el sentido de que las cosas marchan mejor cuando “no hay región en el país que le esté yendo bien”.

En una línea similar se manifestó Ernesto Yamhure, también escudero de Uribe, quien señaló en su cuenta de Twitter: “Hay que decirlo con todas sus letras: la debacle electoral de hoy es una dolorosa cuenta de cobro al gobierno del presidente Duque. Es hora de hacer una reflexión e introducir cambios necesarios. Hoy, la izquierda tiene en su bolsillo la cuota inicial de la victoria en 2022”.

La página web de Los Irreverentes, portal afín al uribismo, publicó también un análisis de lo ocurrido en el que dice que “se cumplieron las esperadas votaciones regionales, en las que el Centro Democrático -partido de gobierno- sufrió un tremendo revés”.

“A las cosas hay que llamarlas por su nombre: ni los uribistas más pesimistas imaginaron que la derrota iba a ser de semejante tamaño”, asegura el texto.

“El amargo resultado del 27 de octubre es el síntoma indiscutible del descontento ciudadano con el Gobierno Nacional, presidido por el doctor Iván Duque. El voto castigo sí existe, y ese se hizo sentir en las recientes elecciones”, añade.

En el editorial enumeran las virtudes del presidente Duque: “Es un hombre decente, bienintencionado y preparado. Tiene en mente un admirable proyecto de país”.
Sin embargo, a continuación explican sus falencias: “Claramente no ha logrado enganchar con los ciudadanos”.

Álvaro Uribe Vélez

Álvaro Uribe Vélez con sus candidatos Alfredo Ramos y Andrés Guerra, quienes perdieron la alcaldía de Medellín y la gobernación de Antioquia.

Foto:

@AlfredoRamosM

“Desde el comienzo de su administración, hace 14 meses, ha tenido graves dificultades para comunicar, para lograr atraer al pueblo y, sobre todo, despertar el fervor alrededor de su gobierno”, añade la reflexión.

“Además del evidente descontento ciudadano -empezando por el de sus electores-, en la dirigencia uribista se registra una suerte de marchitamiento en el fervor gobiernista”, revelan.

Y saca a la luz un hecho reciente de lo que está ocurriendo al interior de la colectividad de gobierno: “Muchos de ellos (dirigentes uribistas), por motivos de interés político, elevan sus críticas en privado”.

Y precisan: “Hace pocos días, en el Club El Nogal, un nutrido grupo de parlamentarios del Centro Democrático hicieron fuertes reparos en una reunión sostenida con la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez. ¿Ella le habrá informado al presidente Duque sobre el resultado de ese encuentro?”.

Finalmente, asegura que “el presidente Duque, así mismo, debe entender que el resultado del 27 fue un preocupante avance de la izquierda extrema. Él ya tiene su destino definido, pero aquello no lo exime del deber patriótico de garantizar que nuestro país no entre en 2022 por la senda populista y antidemocrática que se ha enervado en América Latina".

Por su parte, el dirigente Rafael Nieto Loaiza señaló de manera más genérica: “¡Recibimos una paliza! Muchas lecciones. Hay que construir la Gran Alianza Republicana para el 22, defender la democracia, la vida, la seguridad, la transparencia. ¡Construir un país sostenible, un país con justicia social, un país de propietarios! ¡Unidos tenemos futuro!”.

Más prudente, en cambio, se mostró el exsenador y analista político Alfredo Rangel, quien escribió: “Hay que encajar la derrota, recibir sin gran quebranto este golpe y resultado adversos. Y seguir en la lucha por un país libre y democrático. Pero es urgente identificar y corregir los graves errores que ocasionaron esta derrota”.

(Le sugerimos leer: Álvaro Uribe, el gran perdedor en Antioquia, su tierra)

Por el contrario, la senadora Paloma Valencia vio en los resultados un triunfo:
"El  @CeDemocratico no salió derrotado en estas elecciones. Ganamos, crecimos. De una gobernación pasamos a cuatro, y de 57 alcaldías pasamos a 120. Sin maquinaria, sin corrupción, sin clientelismo y siendo un partido nuevo".

Pero el análisis sobre las consecuencias que tiene el resultado electoral sobre Duque no solo proviene del núcleo duro del uribismo, sino de prestigiosos medios internacionales que toman la jornada como una oportunidad para medir a un gobierno que llegó al poder en medio del entusiasmo general tras ocho años de oposición.

Así, por ejemplo, el riguroso diario El País de Madrid, escribió:

Para este rotativo, “Iván Duque llegó a la presidencia en 2018 aupado por ese partido y ahora afronta un terremoto político. Tiene que medirse con un conflicto interno, por los equilibrios con los sectores más duros de la derecha, y otro externo, ya que tendrá que llegar a acuerdos con los nuevos alcaldes y gobernadores, que en la mayoría de los casos no coinciden con su proyecto”.

Algunas voces al interior del uribismo consideran premonitoria aquella frase pronunciada por el exjefe del Estado, a finales del año anterior en una reunión con personas de su colectividad: “Necesitamos que Duque enderece, porque si Duque no endereza, nos va muy mal”.

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