Visas: el 'garrote' diplomático que históricamente ha usado EE. UU.

Visas: el 'garrote' diplomático que históricamente ha usado EE. UU.

Analistas aseguran que retiro de visas a magistrados podría considerarse una forma de presión.

Kevin Whitaker, embajador de Estados Unidos en Colombia

El embajador Kevin Whitaker ha expresado la incomodidad de Washington frente a eventuales limitaciones a la figura de la extradición. 

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Miguel Ángel Espinosa / EL TIEMPO

Por: Política
13 de mayo 2019 , 09:34 a.m.

El retiro de la visa estadounidense de dos magistrados de la Corte Constitucional y uno de la Suprema tiene alborotado el ambiente político y jurídico del país.
Cada gobierno es soberano para decidir a quién le permite ingresar a su territorio. De hecho, la medida (que ya se habría revertido en el caso de los de la Constitucional), se ha utilizado contra altos funcionarios, militares y policías; pero pocas veces contra miembros de las altas cortes en ejercicio.

Primero, porque tradicionalmente ha existido una armoniosa relación entre Washington y los altos dignatarios colombianos, especialmente con los de las altas cortes. Y segundo, por el momento histórico y el aparente mensaje: la medida se da cuando la Corte Constitucional está decidiendo sobre dos temas claves para Estados Unidos, como lo son la extradición (capítulo JEP) y la fumigación aérea contra la coca.

Fuentes de la embajada norteamericana en Bogotá dijeron a EL TIEMPO que no se pronuncian “sobre casos de visas particulares”. Sin embargo, el antecedente del polémico desayuno del embajador Kevin Whitaker con los representantes a la Cámara que debían presentar el informe sobre las objeciones presidenciales a la JEP, tras el cual varios de ellos hablaron de posibles presiones para que aceptaran los reparos, ha alimentado las especulaciones. 

En el caso de Antonio José Lizarazo, de la Corte Constitucional, fue él quien hizo la ponencia que declaró exequible la Ley Estatutaria de la JEP, en la que se incluyeron varios de los temas que incomodan a EE. UU. y que fueron objetados por el Gobierno.El más caliente de esos temas es la eventual parálisis de la extradición por el artículo que le permitiría a la JEP frenar la entrega de "otros" que se acogieran a la justicia transicional para entregar verdad sobre los hechos del conflicto. El tema regresó a la agenda de la Corte tras el estudio de las objeciones en el Congreso. 

Según fuentes de la misma Corte, tras la queja de los magistrados las visas de Lizarazo y de la magistrada Diana Fajardo ya están restablecidas. Aún no se conoce la situación del magistrado de la Corte Suprema Eyder Patiño. 

Lo cierto es que altas fuentes de los dos tribunales creen que el asunto de las visas representa una presión indebida sobre la independencia judicial y así se lo han expresado al Gobierno. 

Analistas políticos coinciden en que la visa es un mecanismo de presión del Gobierno de Estados Unidos, en este caso puntual para que la extradición continúe funcionando de la misma manera. 

El profesor de la Universidad del Rosario Enrique Prieto dice que este caso podría constituir una interferencia de Estados Unidos en asuntos internos de Colombia, lo que va en contravía del principio de no intervención del derecho internacional.

Es una extrañeza que retomen la práctica, pero marca el estilo de la presidencia de Donald Trump

Prieto considera que este tipo de medidas puede generar presión en los funcionarios colombianos y recordó que entre las altas cortes colombianas y la justicia de Estados Unidos ha existido una larga relación de cooperación, lo que remarca el ruido generado por este incidente. 

Quitar la visa es una declaración simbólica, pues no se necesita que haya una razón de fondo más allá de la conveniencia para la política exterior de Washington. Esto a diferencia de otras medidas con más dientes, como la inclusión en la famosa Lista Clinton -que aplica el Departamento del Tesoro y que, por ejemplo, pesa en este momento sobre el régimen de Maduro en Venezuela-. 

Otro politólogo e internacionalista del Rosario, Mauricio Jaramillo, afirma que aunque no es la primera vez que se aplica esta especie de 'garrote diplomático', “hace tiempo no se practicaba”. “Es una extrañeza que retomen la práctica, pero marca el estilo de la presidencia de Donald Trump”, explicó.

El caso más recordado de cancelaciones de visas es el del expresidente Ernesto Samper, a quien en 1996 se le prohibió ingresar a Estados Unidos por el presunto ingreso de dineros del narcotráfico a su campaña para la presidencia en 1994.

Era la época del polémico embajador Myles Frechette, a quien funcionarios del momento acusaron de participar en un supuesto complot para tratar de que Samper saliera del poder.

Washington suele aplicar esa medida sobre funcionarios y personajes polémicos y sobre altos oficiales de la Policía y la Fuerza Pública en los que ha perdido confianza. Así, a varios generales que después fueron mencionados en expedientes judiciales o después procesados por la justicia federal les llegó primero la noticia de la cancelación de la visa. Eso pasó, por ejemplo, con el general Mauricio Santoyo, exjefe de seguridad del expresidente Álvaro Uribe que terminó condenado en EE. UU. por auxiliar a un grupo considerado como terrorista por Washington (las Auc).

De hecho, fuentes diplomáticas recuerdan que, en algunos casos, el retiro de visas impide que personajes que después terminan en líos con la justicia colombiana puedan ingresar libremente a Estados Unidos y eludir así sus procesos. 

Y en el caso de magistrados, algunos de los salpicados por el escándalo del 'cartel de la Toga' también perdieron la visa, incluso sin haber sido condenados por la justicia colombiana. 

El caso más reciente de la cancelación de la visa a un servidor del Estado colombiano fue el del representante a la Cámara John Jairo Cárdenas, quien fue precisamente quien reveló  a los medios de comunicación el encuentro al que fueron citados por Whitaker para hablar de las objeciones. Poco después le quitaron el permiso de entrada a los EE. UU. y él sostiene que fue una retaliación. 

“No tengo ninguna duda de que es una reacción del señor Kevin Whitaker porque yo me haya atrevido a airear públicamente lo que fue el contenido del desayuno con él (...) Es evidente que el señor embajador queda muy mal parado con eso. Se trata de una cosa muy extraña, por no decir otra cosa, en el comportamiento de un diplomático que llama a congresistas a decirles cómo tienen que votar una ley. Hay que reconocer que esto es extravagante, que es una intervención completamente indebida”, aseguró en su momento el congresista de ‘la U’.

Tras las denuncias de Cárdenas, la Corte Constitucional canceló una invitación similar que les había extendido el diplomático.

La Cancillería colombiana aún no se pronuncia sobre el asunto de las visas de los magistrados. 

POLÍTICA

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