¿Cuál es el legado político que dejó Luis Carlos Galán?

¿Cuál es el legado político que dejó Luis Carlos Galán?

Siempre insistió en que era necesaria  una nueva forma de hacer política en el país.

Luis Carlos Galán

Luis Carlos Galán concentró buena parte de su vida pública a la búsqueda de una nueva manera de hacer política. Le dedicó mucho de su energía y fue el eje de su movimiento, el Nuevo Liberalismo.

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Archivo EL TIEMPO

Por: Política
15 de agosto 2019 , 10:13 p.m.

Luis Carlos Galán concentró buena parte de su vida pública a la búsqueda de una nueva manera de hacer política. Le dedicó mucho de su energía y fue el eje de su movimiento, el Nuevo Liberalismo.

Durante su trasegar en las contiendas electorales, Galán habló de la necesidad de depurar la política, pero también advirtió claramente sobre el riesgo que se venía para el país con el narcotráfico y la permisividad de algunos sectores y de la política frente al mismo.

Él fue insistente en la necesidad de buscar una mayor democracia, de encontrar la paz y la justicia social y de conseguir una mayor igualdad sobre la base de las ideas liberales.

Para comenzar a entender el pensamiento político del inmolado líder hay que conocer el momento que se vivía en el país. Acababa de terminar el denominado Frente Nacional (1958 – 1974), periodo en que los dos partidos tradicionales, Liberal y Conservador, se repartían el poder cada cuatro años.

Por eso, uno de los fundamentos de Galán se centró en crear un proyecto político alternativo al sistema bipartidista que a comienzos de los ochentas todavía tenía gran ascendencia sobre el electorado en el país.

La prioridad fue una reforma de los partidos políticos a través de la modernización de su organización interna y de la democratización de sus mecanismos de funcionamiento.

Un documento político publicado por el Nuevo Liberalismo en 1981 muestra cómo la democracia participativa había experimentado la decadencia de sus principales instrumentos y de qué manera la degeneración de las costumbres políticas se habían traducido en la compra de votos y en el empleo de la función pública y del presupuesto para manipular electores.

Por eso determinó una nueva manera de hacer política, definida por el partido galanista como una toma de conciencia de los problemas reales de la sociedad colombiana. En ese sentido consideró que Colombia no necesitaba ideas excepcionales para salir adelante, sino fundamentalmente sinceridad en sus dirigentes.

Galán tuvo claro que era necesario avanzar en la denuncia del clientelismo y de la corrupción al interior de las colectividades y cuestionó su escasa ideología.

En ese camino el Nuevo Liberalismo planteó, de la mano de Galán, que era necesaria una reforma a los partidos políticos como la única salida para resolver la crisis que atravesaba el país. 

Hoy en el país se sigue insistiendo en la modernización de los partidos.

“Si modernizamos nuestras instituciones y nuestras conductas políticas para integrarnos como una verdadera Nación unida y solidaria, nadie ni nada podrá detener el progreso de Colombia”, dijo en su momento Galán.

 “Yo no quiero caer en la demagogia, sé que es fácil crear falsas expectativas, pero prefiero tener paciencia, porque el primer patrimonio de un político no es el caudal electoral, sino merecer el respeto de la gente. Me seguiré oponiendo a todo el que use un poder abusivo, corrupto o privilegiado", aseguraba Galán.

Un documento de la universidad Javeriana igualmente resalta que Galán hizo énfasis en reformas que tuvieran que ver con el cambio en las costumbres políticas, ya que esto no significaba solamente aumentar el ingreso, construir una infraestructura o aumentar las exportaciones.

Para él, el desarrollo político significó acabar con la demagogia, con el sectarismo, el inmediatismo y las manifestaciones de subdesarrollo político.

Galán también habló de la “educación política”, la cual definió como el método de acción de la nueva manera de hacer política. Es así como propuso un modelo democrático tridimensional que tomara en cuenta los factores políticos, económicos y sociales.

Según Juan Manuel Galán, el epitafio en la tumba de su padre es una frase que él repetía, "que él quería que el país lo recordara como el hombre que ayudó a cambiar la manera de pensar de la nación".

Dijo que su padre se guiaba más por el ejemplo de Uribe Uribe, de Gaitán, de Benjamín Herrera, "de las personas que nunca llegaron a la presidencia pero que dejaron una huella profunda en la sociedad, un cambio en la manera de pensar".

"Creo que ese es el legado más importante y también la concepción que él tenía del ejercicio político. La política requiere ante todo personas con vocación de servicio público, que piensen en el interés general, que piensen en el bien común. Porque la política se ha ido desfigurando a través de los grandes vicios", dijo Juan Manuel Galán.

Por eso hay que recordar lo que el propio Galán dijo una vez: "En mi vida pública no tengo ambiciones, lo que tengo es responsabilidades. Y en la medida en que las tengo, no las evado. Si mi candidatura presidencial le sirve a Colombia, si a través de ella se defiende eficazmente lo que necesita el país”.

Para Galán, la brega por la Presidencia se fundamentó en la constante búsqueda por la modernización de los partidos como base para lograr una democracia ampliada y participativa, colaborando también en la superación de la crisis interna del partido liberal.

“Me preocupa buscar la Presidencia, pero más la Presidencia como instrumento para influir en la modernización de la primera fuerza popular de Colombia, la que más capacidad tiene de movilizar los factores internos para superar estas crisis", dijo en su momento.

Es palpable que el asesinato de Luis Carlos Galán logró, entre otras cosas, convertir el narcotráfico en un problema internacional

Según un documento de la universidad Javeriana, Galán como precandidato creyó que él era el presidente que Colombia necesitaba, porque entre sus propósitos estaba el de insertar al país en el proceso de desarrollo mundial, es decir, internacionalizarlo para ponerlo en el sitio correspondiente dentro del concierto de las naciones.

“Esta idea –dice el documento- fue expresada por el precandidato con relación a varios frentes del desarrollo económico y social, entre ellos: el narcotráfico, la situación de los dos millones y medio de colombianos que residen en el exterior, el condicionamiento de la deuda externa como factor de ahorro e inversión, y la asimilación de las nuevas tecnologías de orden informático, industrial y científico”.

Agrega el reporte de la Cátedra Galán de la Javeriana que el líder del Nuevo Liberalismo en alguna ocasión dijo que "no era necesario ser presidente para cambiar a Colombia", sino que quiso llegar a la presidencia para ser coordinador de los recursos humanos con que cuenta el país tanto en el orden político como en las demás fuerzas sociales, para conformar un equipo capaz de realizar la verdadera renovación, según el lema famoso de "renovación ahora o nunca".

El narcotráfico y la política

Pero por supuesto que bajo ninguna circunstancia se puede desconocer que Luis Carlos Galán fue uno de los más acérrimos enemigos políticos que ha tenido el narcotráfico en Colombia. Y a él le tocó en un momento en el que los narcos, particularmente Pablo Escobar, le tenían declarada la guerra al Estado colombiano.

Galán no solo lo vio venir y lo previó; dijo que cada quien piensa que el problema le es ajeno y no comprende que tarde o temprano las consecuencias nos llegarán a todos

Para Galán, el Nuevo Liberalismo fue la única organización política en Colombia que se atrevió a denunciar el narcotráfico y su influencia en las instituciones, cuyo principal transmisor fue la colusión de la clase bipartidista con los narcos. Y eso le costó la vida.

Fue radical en sus declaraciones y posición frente al narcotráfico. "Hay que buscar cooperación y responsabilidad, es un típico delito internacional, donde hay muchos culpables; los que proporcionan las materias primas, los que la transforman, los que las distribuyen, y los que las financian, por esto cualquier política colombiana será incapaz por sí sola de exterminarlo”, destacó.

“Es palpable que el asesinato de Luis Carlos Galán logróentre otras cosas, convertir el narcotráfico en un problema internacional, haciendo que gobiernos de países como los Estados Unidos y Europa, reconocieran la tesis colombiana derivada de una ley económica: mientras exista demanda de droga, habrá oferta. Como consecuencia de este hecho, se ha conseguido por parte de muchos países del mundo, un apoyo a la lucha que libra Colombia y una gran solidaridad a todo nivel”, destaca en su documento la universidad Javeriana.

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