Augusto Espinosa Valderrama, un admirador de la institucionalidad

Augusto Espinosa Valderrama, un admirador de la institucionalidad

Este miércoles se cumplen 100 años del nacimiento de este dirigente liberal.

Augusto Espinosa

Augusto Espinosa aspiró a la presidencia en dos ocasiones.

Foto:

Cortesía Familia Espinosa

Por: Mateo García
04 de junio 2019 , 09:34 p.m.

Quienes conocieron a Augusto Espinosa Valderrama dirán que fue el más liberal de los liberales, o uno de ellos. Y, además, un admirador, como ningún otro, de la majestuosidad de la institucionalidad.

Esos fueron dos aspectos que marcaron a este bumangués (junio 5 de 1919 - septiembre 27 de 1986), a quien, en el día de su natalicio, no se lo puede recordar sin mencionar su incondicionalidad con el Partido Liberal –perteneció a él durante toda su actividad política– y su admiración por las instituciones del Estado. De hecho, hablaba de la majestad de la presidencia de la república, la majestad del Congreso y la majestad de la justicia. Creyó en esto hasta el día de su muerte, cuando una enfermedad lo sorprendió a los 67 años. En ese entonces pensaba que todavía podía aportar al país.

Ser un hombre de personalidad recia, de palabra y de partido le permitió servirle a Colombia durante 45 años –más de la mitad de su vida– y convertirse en una de las principales figuras políticas de la vida nacional, a la par de Carlos Lleras Restrepo, Eduardo Santos, Otto Morales Benítez, Álvaro Gómez Hurtado y Abdón Espinosa Valderrama, su hermano.

Después de graduarse de la facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional comenzó a trabajar como juez penal del circuito de Bucaramanga. Un año después se inició en la política como diputado y presidente de la Asamblea de Santander y fue, además, concejal de Bucaramanga y presidente de esa corporación.

Podría decirse que Espinosa Valderrama hizo la carrera completa, pues de los cargos regionales dio el salto al Capitolio Nacional como representante a la Cámara por Santander y, posteriormente, en 1958, llegó al Senado.

El Senado ha estado ausente del país. Es como si los partidos políticos, de quienes dependen los parlamentarios, hubieran resuelto no hacer política

Un hombre de partido

Augusto Espinosa Valderrama siempre defendió las ideas liberales y la importancia de que el partido fuera sólido. En ese propósito su hermano Abdón fue un hombre clave.

Abdón y Augusto Espinosa son dos personajes claves para conocer el comportamiento del Partido Liberal en la segunda mitad del siglo XX. Ellos fueron protagonistas de primer orden en la historia nacional. Eso explica el porqué de las referencias en las caricaturas, del humorismo periodístico y de los mamagallistas de turno, incluido Klim.

El médico, filólogo y humanista Hernando Martínez Rueda los consagró con su balada: Son ambos importantes/ son ambos Espinosa/ son ambos liberales/ de estirpe belicosa/ y en cuanto simpatía/ dividen la opinión/ porque Augusto es Augusto/ pero Abdón es Abdón”, escribió Alberto Casas en noviembre del año pasado, cuando se cumplió un mes de la muerte de Abdón.

Los Espinosa eran hombres bastantes cercanos a Lleras Restrepo. De hecho, Augusto siempre le guardó fidelidad por encima de otros miembros del Partido Liberal.
Una de las historias que poco se conocen es el día que Lleras Restrepo iba a renunciar a la presidencia de la república, tras el debate de Vives y Peñalosa. Al senador Nacho Vives se le metió en la cabeza tumbar al entonces ministro de Agricultura, Enrique Peñalosa, y al presidente Carlos Lleras Restrepo.

Pero los hermanos Espinosa no lo iban a permitir. Cuando Lleras Restrepo tenía todo listo para dirigirse al Capitolio y presentar su renuncia, Augusto se dirigió a la plenaria del Senado mientras Abdón, por esa época ministro de Hacienda, fue a Palacio e hizo cambiar de opinión al Presidente.

“Fue jefe de liberalismo. Sobresalió por su carácter acerado y su solidaridad humana con los orientadores del Frente Nacional. Ayudó a consolidar la amplísima y fecunda política social de este período y la modernización del Estado. Su ademán, su conducta, su rectitud, hacían que sobresalieran los dones de su varonía”, escribió Otto Morales Benítez en septiembre del 2001 en EL TIEMPO, a propósito de los 15 años de su muerte.

Un discurso recordado

Augusto Espinosa también era un gran orador, capaz de pararse durante horas frente a la plenaria del Senado y cuestionar las actuaciones de los congresistas, pero también las suyas. Uno de los discursos más recordados del dirigente liberal fue el que llamó ‘Autocrítica individual y colectiva’, que hizo el 1.° de octubre de 1985.

En este discurso cuestionó que la política se estaba gremializando y se estaban olvidando de los verdaderos problemas del país. “Hay que reconocer que llevamos dos meses verdaderamente deplorables en el Senado. Yo, que tengo una carrera parlamentaria bastante larga, la cual estoy a punto de terminar, tengo que confesarles que me han angustiado estos dos meses del Senado. Lo único que tuvimos acá fue una discusión en torno a la devolución del proyecto de reforma electoral por parte de la Cámara de Representantes. De resto, nada. Estos pequeños proyectos, estos tratados, estas iniciativas por aniversario de los pueblos, nada más. El Senado ha estado ausente del país. Es como si los partidos políticos, de quienes dependen los parlamentarios, hubieran resuelto no hacer política, por lo menos en el Congreso Nacional”.

Agregó: “Las gentes no saben por qué votan, para qué votan. Se constituyen los gobiernos y se dedican a inventar sobre lo divino y lo humano, a atosigar a la gente con asuntos en los cuales la ciudadanía ni siquiera ha pensado”.

Abdón y Augusto Espinosa son dos personajes claves para conocer el comportamiento del Partido Liberal en la segunda mitad del siglo XX

Aunque era un hombre fiel al Partido Liberal y era difícil imaginarlo con la camiseta de otro color, o de color azul, fue embajador ante la ONU (1970-1973), cuando el presidente era Misael Pastrana Borrero, y embajador en Londres (1982-1984), con Belisario Betancur como presidente.

Era un hombre con el que se podía debatir y llegar a consensos, por eso su buena relación con los conservadores, que eran, en definitiva, antagonistas a sus pensamientos.

De igual forma, Augusto Espinosa fue ministro de Agricultura y aspiró en dos oportunidades a la presidencia de la república, en 1981 y en 1984.

Paralelo a su actividad política, fue un hombre de familia. En febrero de 1944 se casó con Myriam Silva y de ese matrimonio nacieron Augusto, Javier y Daniel Fernando.
Sus hijos lo recuerdan como un hombre que siempre los escuchaba y aconsejaba en el momento de tomar decisiones importantes. Además, les hablaba de la importancia del Estado de derecho y de la separación de poderes. Ese era su ideal de país.

También, alternó su actividad política como escritor y colaborador de EL TIEMPO, Vanguardia Liberal, de Bucaramanga, y El Espectador. Escribió sobre el Partido Liberal, la economía, la paz y el pensamiento político colombiano.

Dicen quienes conocieron a Augusto Espinosa Valderrama que era un hombre adelantado para su época y que sus discursos cuestionando el trabajo de los legisladores y de la importancia de proteger la institucionalidad y la separación de poderes le harían mucho bien al país hoy.

Pero más allá de hombre de partido, Augusto era un patriota que se preocupaba por el futuro del país.

“Hay momentos en que me dan unos sustos tremendos porque veo que van a coger al torero de mis preferencias.
Pero lo único que puedo hacer es rezar, sí, rezar para que no lo atropellen, para que salga airoso y triunfe en la corrida”, concluyó en su recordado discurso de octubre de 1985.

MATEO GARCÍA
Redacción Política
En Twitter: @teomagar
matgar@eltiempo.com

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