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Alianza Verde: ¿rumbo a una fractura inevitable?
Terna verde

De izq. a der. los precandidatos 'verdes' Antonio Sanguino, Sandra Ortiz y Carlos Amaya.

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Prensa Carlos Andrés Amaya

Alianza Verde: ¿rumbo a una fractura inevitable?

De izq. a der. los precandidatos 'verdes' Antonio Sanguino, Sandra Ortiz y Carlos Amaya.

Se vislumbra una ruptura por cuenta de la campaña en el 2022.

Suena inexplicable. La Alianza Verde, uno de los partidos con mayor crecimiento en las elecciones legislativas de 2018, la fuerza mayoritaria de la oposición y la colectividad que en las elecciones locales de 2019 se anotó éxitos incuestionables como la alcaldía mayor de Bogotá, parece ir rumbo a una fractura inevitable.

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El partido lleva varios meses en medio de tensiones tan agudas que los tres codirectores de la colectividad –Antanas Mockus, Antonio Navarro y Carlos Ramón González–, que se habían mantenido cautos frente a las discusiones, se involucraron hace apenas algunos días en el pulso político sobre si los ‘verdes’ deben ir a la Coalición de la Esperanza o si debe abrírsele la puerta al Pacto Histórico desde la primera vuelta.

Sin embargo, según recordaron analistas consultados por este diario, la discusión sobre la Coalición de la Esperanza y el Pacto Histórico es solo la punta del iceberg de una división que trae raíces más profundas y viene desde hace varios años.

“La Alianza Verde es producto de la unión que se dio en 2013 entre el antiguo Partido Verde y el movimiento progresista, de Gustavo Petro. Poco después, Petro decidió separarse de esta convergencia y creó su toldo aparte, pero en los ‘verdes’ quedaron figuras más afines al petrismo como el representante (Inti) Asprilla y el exgobernador Camilo Romero. Esa división siempre ha estado, solo que ahora se acentuó”, recordó el politólogo de la Universidad Nacional Rodrigo Sánchez.

Para Sánchez, esta división viene desde el origen mismo de la Alianza Verde y “ha tenido como uno de sus protagonistas a Petro”. Lo que se está dando ahora en el partido, según el analista, “es un reacomodamiento natural e inevitable de las fuerzas; los ‘verdes verdes’, por un lado, y los más cercanos al petrismo, por el otro”.

De hecho, hace pocos días la representante a la Cámara Juanita Goebertus aseguró que en la eventualidad de que Gustavo Petro gane la Presidencia en 2022 y la Alianza Verde se declare de gobierno, “probablemente muchos de nosotros tomemos una decisión de irnos”.

Y no es para menos, Petro se ha convertido en uno de los acérrimos contradictores de la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, no solo por las críticas que hace en redes sociales a las medidas tomadas en Bogotá sino porque la bancada de Colombia Humana en el Concejo de la capital, con sectores del Polo e incluso concejales de Alianza Verde se han dedicado a hacerle oposición.

Las fisuras

Estas fisuras también se hicieron evidentes en el Congreso, especialmente tras lo ocurrido el 20 de julio, durante la instalación del Legislativo. Ese día, en cumplimiento de los acuerdos políticos, estaba previsto que el senador de la Lista de la Decencia Gustavo Bolívar asumiera la segunda vicepresidencia del Senado; sin embargo, no alcanzó los votos para lograrlo. Ante el desconcierto, la bancada de Alianza Verde postuló a Iván Name, quien se quedó con el cargo. Esto cayó muy mal en el petrismo y en sectores de Alianza Verde.

“Esto no fue todo: los ‘verdes’ y la Colombia Humana también fueron incapaces de llegar a un acuerdo sobre quién debería replicar al discurso del presidente Iván Duque (el 20 de julio). Todo esto mostró la profunda división entre los congresistas de la Coalición de la Esperanza y los del Pacto Histórico”, aseguró el analista Miguel Galvis, consultor del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH).

Consultado por EL TIEMPO sobre las divisiones en su partido, el codirector y fundador de los ‘verdes’ Carlos Ramón González aseguró que son “discusiones naturales” de la política.

Para los analistas Juan Pablo Milanese y Juan Guillermo Albarracín, en un artículo para Razón Pública, “este tipo de disputas suceden con mucha más frecuencia” en los partidos.

“En Manizales, por ejemplo, dos concejales de este partido no hacen (de facto) parte de la coalición del alcalde, Carlos Marín. En Cali, la representante Catalina Ortiz es una de las principales críticas de la gestión de Jorge Iván Ospina, aun cuando sean del mismo partido”, explicaron los analistas.

Lo que está ocurriendo en la Alianza Verde no solo genera temor en los militantes, por la posibilidad de que las divisiones lleven a arriesgar la personería jurídica, sino que tiene a la expectativa a la centroizquierda en el país, pues está vivo el ‘fantasma’ de lo ocurrido en 2018, cuando por las fracturas se perdió la opción de llegar a la Presidencia.

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REDACCIÓN POLÍTICA

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