¿Ahora, como exalcalde, Federico Gutiérrez sigue en la jugada?

¿Ahora, como exalcalde, Federico Gutiérrez sigue en la jugada?

El exalcalde de Medellín confirma que, después de breve descanso, volverá al ruedo político.

Federico Gutiérrez

Federico Gutiérrez fue el alcalde de la capital antioqueña desde el 1 de enero de 2016 hasta el 31 de diciembre de 2019.

Foto:

Guillermo Ossa / Archivo EL TIEMPO

Por: María Isabel Rueda
07 de enero 2020 , 04:09 a.m.

¿Por qué cree que Medellín se enamoró de su alcalde, Federico?

Fui yo el que me enamoré de la gente y siempre lo he estado de Medellín. Trabajé con amor, con dedicación, lo entregué todo por mi ciudad y para mí no ha habido mayor privilegio que ser alcalde de ella. Pocas cosas de la vida son buenas en exceso, y una de esas es la gratitud. Fueron cuatro años muy emocionantes, la gente es muy especial; salgo a la calle y disfruto mucho hablando con ella.

Pero no todo fue luna de miel. Sus ‘malquerientes’ le critican algunas cifras. Por ejemplo, en materia económica, usted aumentó la inversión privada y la creación de empresas, y dejó el PIB creciendo entre el 0,5 y el 1 %. Pero el desempleo no lo pudo bajar de dos dígitos, y sobre todo el desempleo juvenil fue muy alto. ¿Eso lo frustra?

Es un reto nacional que tiene muchos indicadores desde el punto de vista macro-económico de país. Hay una realidad en lo que tiene que ver con el reto del desempleo juvenil, y es garantizar cada vez más acceso a educación superior con pertinencia y ofertas de empleo para nuestros jóvenes. El impacto se verá en los próximos años, porque aumentamos en más de un 80 % la inversión en educación superior. Tenemos varios retos, y uno de ellos también incluye los efectos de la migración venezolana en cada una de las ciudades colombianas, aclarando que a los venezolanos hay que darles la mano y apoyarlos por el drama que viven por esta dictadura absurda.

Aunque en materia de educación logró altas tasas de cobertura en primaria, en la media fueron bajas...

El golpe más duro que les dimos a las bandas criminales, más allá de las capturas, fue la inversión en educación superior. Si uno mira cómo arrancamos en el programa de 0 a 5 años, lo recibí con un 69 % de cobertura y lo entregué con una del 82%. Ochenta y cinco mil niños cubiertos. Terminamos con la tasa de deserción más baja de los últimos 15 años. Recuperamos 8.200 niños y jóvenes que se habían salido del sistema escolar. En muchas ocasiones iba yo mismo, puerta a puerta, a buscarlos. Pero hay que seguir haciendo esfuerzo en deserción en términos de la media, porque miles de jóvenes se salen al ver que no van a tener acceso a la educación superior. Pasé de tener 2.500 jóvenes en jornada única y terminamos con una cifra superior a los 30.000. Los temas se ven, pero hay que dar continuidad en el tiempo. Ese es el camino: la educación, lo más importante para el país.

En seguridad tiene importantes cifras: 170 cabecillas y 3.700 miembros de estructuras criminales capturados, pero la tasa de homicidio aumentó año a año, menos en el 2019. Inclusive, lo acusan de haber manejado el tema de seguridad como un 'show' mediático….

Si alguien hizo grandes esfuerzos por la seguridad fui yo. A las estructuras criminales se les acabó la zona de confort. La cifra se mide por gobiernos, no año tras año. Di una guerra literal contra las estructuras criminales, que antes estaban en zonas de confort. Y terminamos, en promedio de todo mi período, con la cifra más baja de homicidios. Es el gobierno con menos homicidios en cuatro años, desde finales de la década de los 70. Terminamos casi con mil menos que el gobierno anterior. Entonces sí hay menos muerte. Pero así la cifra sea la más baja, no quiere decir que sea buena ni mucho menos aceptable. Cuando hablamos de la vida, la única tasa aceptable es cero. Hay que continuar esa lucha en contra de las estructuras criminales, pero invertir mucho en lo social.

Salud: la mortalidad infantil fue la más baja en los últimos cuatro años. Pero le critican que disminuyó la tasa de cobertura de salud del 98,7 al 97 %...

Al contrario. Las tasas de cobertura aumentaron. Hicimos grandes aportes para la población pobre. Acabamos las filas para conseguir las citas en el sistema de Metrosalud. Disminuimos la saturación de los centros de urgencias en un 40 %. Salvamos Savia Salud, a la que encontramos absolutamente quebrada, con déficit acumulado de casi 600.000 millones de pesos, y la dejamos con rendimiento financiero. Estaba en riesgo la salud de 1’700.000 usuarios del departamento –inclu-yendo Medellín–, los más pobres. El trabajo en salud fue impecable gracias a ese equipo que tuvimos y a la articulación entre los públicos y los privados.

Hay que reconocerle que también bajó la desnutrición y el embarazo adolescente…

¡En cuatro años, el embarazo adolescente bajó casi en un 50 %!

Un alcalde que termina el cargo con un 86 % de favorabilidad es alguien que, si quiere, va a jugar políticamente en el futuro. ¿Podemos decir que usted está en la jugada?

Cada día trae su afán. Solo sé algo: me gusta el servicio público. Por ahora, en estos días, me dedicaré a mi familia y seguiré formándome. Si algo tengo claro, es que ahí seguiré, en Medellín y también en el resto del país, hasta donde la gente me permita.

Vacaciones con su familia se las damos cuando quiera, pero como la respuesta a la jugada es que sí estará en ella, le pregunto: está sonando la teoría de que usted podría ser la fórmula de Sergio Fajardo. ¿Le interesa?

Aquí vamos nosotros solos, luchando y trabajando para lo que venga. O sea, a seguir haciendo la tarea. He marcado independencia, así me he movido, así fue la alcaldía, ganamos por firmas, y así fue el trabajo. Lo que quiero seguir haciendo es de esa forma.

¿O sea, Sergio Fajardo es una persona, y Federico Gutiérrez es otra persona?

Así de claro. Ha habido respeto, acompañamiento en algunos momentos, cuando en la vida nos hemos cruzado en la actividad política, y vamos a ver qué sigue. No solo con él, sino con mucha otra gente. Si algo me ha caracterizado, es que la política nunca nos lleve a odios, que respetemos las diferencias, pero aquí tiene sobre todo que haber argumentos.

Si en lugar de mirar parejas en Antioquia, ¿qué pasa si nos vamos a la Costa y hablamos, por ejemplo, de Alex Char?

Con Alex, y con todos los amigos alcaldes del país, especialmente por la agremiación Asocapitales, nos hicimos grandes amigos, independientemente de las ideologías o de donde veníamos. Con Alex hay una muy buena amistad que nos une. A él lo felicito por todo ese trabajo que hizo por Barranquilla y poco hablamos de ese tema entre él y yo, pero vamos a ver qué va a pasar.

(Risas) Es que todavía no es hora. Pero hay que ir pensando….

No. Primero hay que tomar algunas otras decisiones. Acabo de terminar un período de cuatro años muy agitado, durante el cual nunca descansé, y el único propósito era que le fuera bien a Medellín. Ahora que he terminado, mi propósito es estar con mi familia, dedicarme a las cosas sencillas de la vida, levantarme temprano y darles el desayuno a mis hijos, llevarlos al colegio, cosas como esas son las que quiero hacer durante estos días, además de seguirme formando. E ir tomando decisiones que, desde luego, sí van encaminadas al servicio público.

Aunque no aceptó por razones familiares, ¿no es interesante que hubieran pensado en usted como ministro de Defensa?

Para mí eso significa un gran orgullo. Tengo un gran cariño por nuestras Fuerzas Militares y por nuestra Policía. Por eso cada día trae su afán. Estaba terminando un gobierno, tenía que terminar bien mi alcaldía. Uno no debe salir de los cargos inmediatamente para otro y menos dejarlo abandonado. En ese sentido, tengo agradecimiento con el presidente Iván Duque. Y aquí estoy.

Si pudiera darle un consejo a la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, ¿cuál sería?


Más que un consejo, le diría como a cualquier persona que lo más importante es la gente. No perder el contacto con ella. Las ciudades no se gobiernan desde una oficina, sino desde la calle. Les deseo a ella y a todas y a todos los demás todos los éxitos del mundo. Gobernar no es fácil. Pero si uno lo hace con amor, dedicación, transparencia y honestidad, las cosas salen bien.

Sus relaciones con el exgobernador Luis Pérez fueron difíciles. Hubo mucha controversia, sobre todo por el manejo de Hidroituango. Sobre este tema, ¿con qué sensación se va de la alcaldía?

Cuando hay crisis uno solo tiene dos opciones: o la enfrenta con decisión y diciendo la verdad, o da la espalda, estorba y se dedica a echar culpas a otros. Siempre elegí la primera. Como mandatario me tocó atender una crisis, y como bien lo dicen los órganos de control, causada por decisiones de gobiernos anteriores, y, en ese sentido, nunca me dediqué a echar culpas, sino a trabajar. Eso generó controversia fuerte, pública, con el gobernador Pérez. En unos temas estuvimos de acuerdo, en otros no. Si algo he aprendido, es que las crisis son oportunidades. Hidroituango va para delante. De la mano de Jorge Londoño y de la junta de EPM y de la ciudadanía que apoyó esto, siempre estuve ahí. Hay que agradecerles a esos miles de trabajadores que no han parado un solo segundo, y gracias a ellos Hidroituango será una realidad.

Hidroituango va para delante. De la mano de Jorge Londoño y de la junta de EPM y de la ciudadanía que apoyó esto, siempre estuve ahí

Cuando dice que no echó culpas a los gobiernos anteriores, ¿es que sabe quiénes fueron los responsables de esta crisis, pero no lo va a decir?

Yo no soy organismo de control. Cuando uno está gobernando tiene que solucionar los problemas, más que echarles culpas a otros. Utilicé toda mi energía y toda esa pasión para sacar adelante el proyecto. Todo el tiempo estuve ahí, en los momentos más difíciles, no desde Medellín, sino ahí, en la mitad de la presa con los trabajadores y acompañando a las comunidades que se vieron afectadas, haciendo la tarea. Esos momentos ya los superamos. Este es un proyecto importante para el país. Es la seguridad energética de Colombia, con un abastecimiento previsto del 17 % de su energía.

Como usted seguirá en la jugada, según me confirmó en esta entrevista, ¿a nombre de qué grupo político lo hará? ¿Dónde se ubica? ¿Con quién siente más afinidad para la carrera política que tiene por delante? Ya me dijo indirectamente que no es con Sergio Fajardo

Gané la alcaldía por firmas, eso me dio la posibilidad de que mi partido fuera Medellín, y a eso me dediqué. Con todos los sectores políticos trabajé de la mano. Soy una persona de centro que tiene claro que hay que combatir duro la criminalidad, pero que al mismo tiempo y con mayor intensidad hay que invertir más en lo social por las desigualdades profundas que tenemos. Y ojalá desideologizar el debate en el sentido de que temas como educación, seguridad, salud y empleo no son de izquierda ni derecha, sino asuntos en los que se deben dar soluciones reales. Cuando uno tiene voluntad de trabajo, escucha las distintas opiniones para que a la gente le vaya bien.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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