¿Quién es la mujer fuerte del Gobierno: usted o la doctora Correa?

¿Quién es la mujer fuerte del Gobierno: usted o la doctora Correa?

Marta Lucía Ramírez asegura que en este gobierno no hay campo para celos entre funcionarios.

Marta Lucía Ramírez

Marta Lucía Ramírez, vicepresidenta de Colombia, dice que ha creado acciones legislativas para mejorar la transparencia de la contratación.

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Vicepresidencia

Por: María Isabel Rueda
23 de septiembre 2019 , 02:51 a.m.

Siempre ha luchado para que la reconozcan en el servicio público como símbolo de la anticorrupción. Pero durante estos últimos días se ha visto sumida en controversias relacionadas con Odebrecht y su antigua cercanía como asesora de uno de sus socios en la banca, el Grupo Aval. ¿Esto ha logrado desanimarla?

No. Soy una firme convencida de que se puede manejar el Estado colombiano con total transparencia, y siempre con eficacia. Van de la mano para garantizarles a 50 millones de colombianos el ejercicio pleno de todos sus derechos, y también para que el Estado pueda exigirles a todos sus obligaciones. Créame: todos los días trabajo en ese ejercicio de la transparencia para vincularlo a todo lo que hacemos.

Pero personas como el senador Jorge Enrique Robledo incluso han llegado a señalarla de haber sido el cerebro que empujó el intento de conciliación con los bancos en el pleito de la concesión Ruta del Sol II contra el Estado, en momentos en que ya se estaba gestando un arbitramento en la Cámara de Comercio...

No ha habido absolutamente ningún impulso desde la Vicepresidencia, ni desde nadie del Gobierno, a ningún acuerdo con el grupo de los bancos acreedores de la Ruta del Sol. Los banqueros, todos, los del Banco de Colombia, Davivienda, los del Banco Itaú, y también los del Grupo Aval, le pidieron a la ministra de Transporte que oyera la posibilidad de una conciliación, un recurso válido en la medida en que se puedan defender bien los intereses del Estado. La ministra lo que hizo entonces fue pedirle a su viceministro que oyera la propuesta, y después pedírmelo a mí, porque, según el decreto 1714 del 2018, la Vicepresidencia tiene la responsabilidad de hacer la supervisión funcional de todo el sector de transporte y de infraestructura.

¿Qué sentido tenía ese intento de conciliación, cuando una semana después iba a fallar el tribunal de arbitramento?

No lo provocamos nosotros. Le explico. Lo que estaban pidiendo los bancos era que les oyeran una propuesta que traía algo interesante: eliminar todos los intereses de mora que se habían causado durante tres años largos, en que se les debía esta plata. Y esa fue la reunión.

¿Y por qué no esperaron a hacer esa reunión con los miembros del tribunal?

Son dos cosas distintas. Si las partes se ponen de acuerdo, por ejemplo, sobre el monto de la disputa, o sobre eliminar los intereses, hay una obligación legal de pasarle eso después al examen y la aprobación del tribunal de arbitramento y del Procurador. Y eso es exactamente lo que hubiera pasado si esa propuesta hubiera satisfecho a la ANI, (Agencia Nacional de Infraestructura). Porque ni la ministra, ni la Vicepresidenta, ni ningún ministro, ni nadie en el Gobierno, tiene facultades para aceptar una propuesta de estas; solamente para oírla.

La facultad de aceptarla la tiene exclusivamente la ANI, y cuando la recibió formalmente, no estuvo conforme, la rechazó, y se murió el proceso. Y una cosa muy importante: esa participación del Gobierno, de la ANI y de la Agencia de Defensa fue fundamental para que la acción popular que se había presentado a la Procuraduría, hace ya varios meses, hubiera producido la condena en primera instancia al consorcio de pagar 800.000 millones de pesos. ¡Entonces imagínese usted qué absurdo lo que dice Robledo, que es que acá, en el Gobierno, hay un interés oscuro de proteger a los bancos!

A los bancos no les gustó la decisión del arbitraje de la Cámara de Comercio. ¿A usted le gustó?

Los árbitros tuvieron acceso a muchísimos documentos que yo personalmente no conozco. El Gobierno se siente realmente tranquilo con esa decisión. No puede de ninguna manera, a estas alturas, ponerse a cuestionar la decisión de un arbitramento. En este momento, lo importante es que se va a pedir la nulidad del contrato de estabilidad jurídica, que se había firmado con el consorcio de la Ruta del Sol, al demostrarse que hubo pago de sobornos. Seguramente tendrán que pagar los impuestos que se habían ahorrado los de la concesión, con ese contrato.

Usted dice que la lucha anticorrupción está entre las funciones principales de la Vicepresidencia. ¿Qué ha hecho su oficina para mejorar la transparencia en la contratación?

No solamente hemos desarrollado acciones legislativas, porque estamos apoyando el proyecto del Fiscal; también presentamos un proyecto de ley de la Secretaría de Transparencia que tiene cosas muy importantes: protege a los informantes sobre casos de corrupción; nos permite identificar quiénes son los beneficiarios reales de la contratación; podemos pagar recompensas por información; tenemos que generar la idea de que somos eficaces en combatirla, no solo metiendo a la cárcel a los responsables sino logrando que la Fiscalía ejerza sus facultades para extinguir el dominio de la propiedad de los bienes que se robaron los corruptos. También trabajamos para ser eficaces en prevenirla, y por eso impulsamos las comisiones regionales de moralización. En todo el país hemos establecido sistemas especiales para mirar realmente cómo se están usando las regalías. Algo muy importante: hicimos desde la Vicepresidencia, con la ministra de Transporte, el decreto sobre los pliegos tipo, para evitar licitaciones hechas a la medida de un contratista.

Soy una firme convencida de que se puede manejar el Estado colombiano con total transparencia y siempre con eficacia

¿Qué piensa del caso Odebrecht?

En el país se ha ido conociendo por partes eso de Odebrecht, que es absolutamente repudiable, totalmente bochornoso. A uno de verdad como colombiano le da rabia y dolor que Colombia haya sido tan lenta en hacer las investigaciones, y que inclusive las propias entidades del Estado colombiano se hayan demorado tanto en solicitar colaboración internacional, por ejemplo de la Procuraduría brasilera, sobre cómo fue todo esto de Odebrecht. Lo que estamos viendo es que en esto está involucrada la campaña presidencial del presidente Santos, y quienes deben responder acá también son todos los que recibieron esa plata espuria de Odebrecht.

A ver, explíqueme un poquito más esa teoría...

Están distrayendo a la opinión sobre lo que fue la financiación de Odebrecht a la campaña del presidente Santos. Es muy curioso que Robledo no mencione ni una sola vez esa campaña presidencial en sus debates. Eso llama muchísimo la atención, porque dieron financiación violando todas las normas electorales, la cual ni siquiera registraron en la contabilidad. Aquí lo que estamos viendo es que están engañando a los electores, diciendo mentiras abiertas y claras, como por ejemplo que yo le recibí 18.000 millones de pesos para mi campaña al Grupo Aval. Miente. Es una absoluta mentira, los libros de mi campaña están todos abiertos al escrutinio de los colombianos. En mis campañas no ha habido plata por debajo de la mesa, como sí sucedió en la campaña presidencial del gobierno anterior con la plata de Odebrecht.

¿A usted, en definitiva, le preocupan las informaciones que han ido saliendo sobre la financiación de las campañas presidenciales del 2014?

Yo sí quisiera que calara entre la gente lo siguiente. Cuando se burlan de las normas en materia electoral, hoy por hoy, se comete un delito, tanto por parte de quien da la plata a la campaña como del candidato que la recibe. Aquí no nos pueden seguir diciendo que esto fue a espaldas de nadie. Cualquier candidato tiene la obligación legal y moral de saber acerca de sus cuentas, quién le dio plata, cómo le llegó la plata, de no recibirla por debajo de la mesa. Cualquier cosa que haya pasado en mis campañas, yo soy la responsable, y solamente yo. Jamás estaré diciendo que fue el director de campaña, ni el director financiero, o que fueron los partidos y no la campaña.

Cambiando de tema, se conoció que el presidente Duque ha designado como jefa del gabinete, además de ser su secretaria privada y personal, a la doctora María Paula Correa. ¿A usted le molesta que la hayan bautizado a ella ‘la mujer fuerte del Gobierno’, o en esa categoría caben las dos?

No me molesta. María Paula Correa es una mujer joven pero una excelente profesional, con una formación muy sólida; tiene muchísimo criterio político, talante y carácter, y eso le conviene al presidente Iván Duque. Aquí nadie puede estarle dando codazos al otro. Y ninguna de las funciones que ella va a tener tiene nada que ver con las funciones mías. Las mías, que están establecidas claramente en el decreto 1714 del 2018, tienen que ver con los temas de la competitividad, del crecimiento económico y el desarrollo empresarial; obviamente, con los temas de transparencia, con los de equidad de género, con el manejo de la Comisión del Océano y del Espacio, con todo el tema de la ciencia, la tecnología y la innovación, con buena parte de muchas gestiones internacionales. Y nada de eso es lo que está tomando la doctora Correa. Y, además, es una mujer a la que le tengo un extraordinario cariño porque fue compañera de colegio de mi hija. Sé que la Secretaría Privada y esa Secretaría Política del presidente Duque están en excelentes manos.

Perfecto. ¿O sea que a la hora de la línea de mando, el orden en línea jerárquica sigue siendo Presidente, Vicepresidente, y de ahí para adelante sí jefa de gabinete, secretaria privada, secretaria personal, etc.?

Es que esa línea está establecida en la Constitución, eso no depende de la querencia de ninguno en particular. No hay ningún motivo en este gobierno ni para celos, ni para discordias ni para desplazamiento de los unos a los otros. Colombia es un país tan complejo que nadie lo puede manejar solo. Necesitamos equipos de excelencia donde los celos, le repito, no nos caben.

¿Siente que el presidente Duque podría encargarle más trabajito, o con las responsabilidades de la Vicepresidencia tiene y le sobra?

Mire, yo tengo una capacidad infinita de trabajo. Por fortuna, no soy una persona pasiva. Hago mi trabajo con amor, con pasión, y por eso me vivo inventado mil cosas, que si bien a veces no están dentro de mis funciones, siempre se las propongo al Presidente, o para que las haga yo o para que las hagan terceros. De tal manera que el trabajo mío no tiene límite y está todo a disposición de Colombia. Y en todos los campos donde el Presidente quiera que le ayude, allí estaré, para servirle a Colombia, y no para cortar cintas ni para llenarme de vanidad diciendo que soy la primera mujer vicepresidenta de Colombia. Para mí, lo importante es tratar de ser la mejor exvicepresidenta de Colombia, y en eso paso un día entero y todos los días de la semana, incluidos los fines de semana.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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