¿Qué pasó entre los Galán Pachón y César Gaviria?

¿Qué pasó entre los Galán Pachón y César Gaviria?

El exsenador Juan Manuel Galán explica por qué no estará más en el Partido Liberal.

Hermanos Galán

Carlos Fernando y Juan Manuel Galán pretenden conseguir la personería jurídica para el Nuevo Liberalismo. El CNE negó la solicitud hace una semana, pero se jugarán otra carta en el Consejo de Estado.

Foto:

Cortesía Juan Manuel Galán

Por: María Isabel Rueda
30 de enero 2019 , 05:23 a.m.

¿Qué lo lleva a usted a retirarse del Partido Liberal y buscar refundar el partido de su padre, el Nuevo Liberalismo?

Durante doce años, tres períodos en el Senado de la República a nombre del Partido Liberal, trabajé por que las ideas de Galán y del Nuevo Liberalismo pudieran abrirse camino dentro del Partido Liberal. Debatí sobre los ‘falsos positivos’, sobre Agro Ingreso Seguro, soportando una oposición inmisericorde de Uribe y de su gobierno que nos chuzó, nos persiguió a través del DAS, para exterminar políticamente el Partido Liberal. Debatí la idea de la marihuana medicinal, dentro de una nueva política de drogas; debatí sobre penalizar la discriminación a la discapacidad en Colombia...

Y todo eso lo hizo dentro del Partido Liberal...

Sí. Precisamente, después de tantos años y de todo ese trabajo quise presentarme como candidato a la presidencia de la República para que esas ideas pudieran seguir avanzando, ahora desde el Ejecutivo. Pero me encontré con una barrera, con una muralla china, con una falta absoluta de garantías.

El Partido Liberal no viene propiamente de victoria en victoria...

Eso es lo increíble. Que después de los fracasos electorales tan contundentes y tan rotundos que ha tenido el Partido Liberal bajo el mando de César Gaviria, este se mantenga en su dirección, y que no haya espacio para la renovación de esos liderazgos, en medio de un mar de incoherencias.

¿Por ejemplo?

Por ejemplo, con la última campaña presidencial se tomó la decisión de repetir una fórmula fracasada, que fue hacer una consulta en frío, que costó 40.000 millones de pesos, entre el doctor Cristo y el doctor De la Calle. Y luego, al candidato De la Calle lo dejaron abandonado Gaviria y los parlamentarios, produciendo el lánguido resultado de 400.000 votos en la primera vuelta. Y a continuación, en segunda vuelta, dar un giro de 180 grados montándose en el bus de una victoria de Duque, quien estaba promoviendo volver a perseguir la dosis mínima y a las fumigaciones aéreas, temas que el propio Gaviria en todos estos años ha promovido desmontar.

¿Usted cree que le hubiera podido ganar la consulta a De la Calle?

Las últimas encuestas en las que yo fui medido en intención de voto me daban el primer lugar en favorabilidad, antes de la realización de esa consulta popular de los 40.000 millones, con la que yo no estuve de acuerdo. Siempre le insistí al doctor Gaviria en que la consulta popular debía ser realizada en marzo, con las elecciones parlamentarias. Los dos candidatos que las hicieron en ese mes llegaron a segunda vuelta. Y el centro perdió una oportunidad de oro, de haberse convertido en una opción real de poder.

¿A quién le atribuye realmente su salida del Partido Liberal?

Al cerramiento de los espacios de participación, por causa de los intereses personales y familiares de César Gaviria y de Simón Gaviria. Quienes tenían posibilidad de surgir, de recibir avales, solo eran quienes estaban con ellos. Quienes se atrevieran a cuestionarlos eran excluidos. Hoy pasa lo mismo: los aspirantes a parlamentarios liberales siguen sometidos a la dictadura del doctor Gaviria.

Pero me sorprende escucharle esas palabras tan duras contra el expresidente Gaviria, ¿acaso no fue usted quien en el entierro de su padre le entregó sus banderas y lo ungió como su heredero político?

El doctor Gaviria parece que no me perdona haberle entregado las banderas de mi padre, para que llegara a la Presidencia de la República. Parece más bien como si eso hubiera sido una afrenta imperdonable de parte mía.

¿A qué se refiere cuando dice que el expresidente Gaviria defiende intereses personales y familiares?

Me refiero, por ejemplo, a todo lo que ha ocurrido con las graves denuncias de Odebrecht, con las preguntas que sobre el tema hacen en una carta los expresidentes Pastrana y Uribe. Pareciera que hubo una intención desde el principio de llegar a respaldar al candidato Duque, con tal de buscar no solo que los intereses de cuotas burocráticas del Partido Liberal se pudieran preservar, sino que también pudiera existir una especie de protección para los intereses del propio Gaviria y de su hijo.

Otros liberales como Juan Fernando Cristo están fundando un movimiento que se llama Liberales en Marcha, ¿no cabrían ustedes ahí?

Ese movimiento tiene la misma limitante de la posibilidad de avalar candidatos, por la carencia de una personería jurídica, que también pone de presente un tema estructural de la guerra en Colombia y del conflicto de hace 53 años. Aquí no solamente está el problema de la tierra, sino de la participación política. Por cerrar esos espacios surgieron las guerrillas de las Farc, Eln, Epl, M-19. Y ahora parecemos no entender ese momento histórico de buscar que partidos que quedaron al margen, sobre todo por efecto del exterminio, como el Nuevo Liberalismo, puedan resurgir. El Consejo Nacional Electoral es un rezago de ese Frente Nacional, como un gran generador de indolencias.

Uno de los argumentos del CNE es que a diferencia de la Unión Patriótica, que fue aniquilada siendo partido, su padre resolvió cerrar voluntariamente el suyo cuando aceptó volver al Partido Liberal...

Mi papá estaba en un proceso de unión con el Partido Liberal, que le impuso la condición de cancelar la personería jurídica del Nuevo Liberalismo. Mi papá presentó tres condiciones: un acuerdo de reforma constitucional integral para plasmar la visión del Nuevo Liberalismo, acuerdo que fue incumplido porque el Partido Liberal le metió micos a ese proceso de reforma.

¿Como cuáles micos?

Mario Uribe introdujo un artículo para tumbar la extradición, lo cual hizo que el gobierno de Barco, a través de su ministro del Interior, Carlos Lemos Simmonds, hundiera la reforma constitucional. También fue incumplida la consulta popular para escoger al candidato democráticamente en el mes de marzo del año 90, y no a dedo en una convención prefabricada de caciques y gamonales.

¿Siente, entonces, que el Partido Liberal le hizo una celada a su papá?

Sí. Fue un engaño, una encerrona que lo llevaron a cancelar la personería jurídica del Nuevo Liberalismo, para después participar, los mismos liberales, en su asesinato, para no dejarlo llegar vivo a la consulta popular de marzo del 90, para la que registraba una intención de voto en las encuestas de más de 60 por ciento en la consulta popular. Eso precipitó su muerte.

¿Qué es concretamente lo que está desconociendo el CNE con su negativa de permitir el resurgimiento del Nuevo Liberalismo?

Las sentencias condenatorias de la Corte Suprema de Justicia contra Alberto Santofimio, contra el general Maza, donde se describe cómo fueron el exterminio y el asesinato de más de 50 militantes y dirigentes del Nuevo Liberalismo.

Además, la Corte en reiteradas ocasiones ha reconocido que el de su padre fue un crimen de lesa humanidad.

Lo mismo que los crímenes de Rodrigo Lara, de Guillermo Cano. Están los atentados contra Iván Marulanda como director regional en Antioquia del NL. El atentado contra Alberto Villamizar y contra Enrique Parejo.

Hechos que no se consideran aislados...

No. Fueron sistemáticos y perpetrados por los mismos paramilitares entrenados por Yair Klein, traídos por Miguel Maza Márquez y por ganaderos de la zona de Puerto Boyacá y del Magdalena Medio, financiados por Rodríguez Gacha, donde se entrenaron los hermanos Castaño Gil, Rueda Rocha, Rueda Silva, los asesinos de la Unión Patriótica y también del Nuevo Liberalismo.

El narcotráfico jugó un papel fundamental en el asesinato de su padre. ¿Qué piensa de su lucha hoy, cuando sabemos que Colombia está inundada de coca?

Las fórmulas de políticas antinarcóticos y para erradicar los cultivos que hemos venido adoptando en Colombia no van a resolver de fondo el problema del narcotráfico. Hay que buscar nuevas opciones, y la más fuerte y estructural es una regulación integral de todas las sustancias. Obviamente, Colombia no puede decidir eso sola. Pero mire, por ejemplo, cómo en Estados Unidos se está regulando el uso medicinal e incluso recreativo de la marihuana. Hay que quitarles el negocio del narcotráfico a los criminales, y el Estado debe asumir la regulación integral del control, de la calidad de las sustancias, del acceso, del precio, para que, incluso, paguen impuestos. Colombia tiene la autoridad moral para reclamar que por lo menos ese debate se abra. Un mundo libre de drogas es una utopía. Lo que sí podemos lograr es un mundo libre de abuso de las drogas.

¿Qué hizo mal el gobierno de Santos, cuando se dispararon los cultivos de coca?

El proceso de paz generó un relajamiento de las políticas de persecución a los cultivos, pero, más allá, la coyuntura produjo también un estímulo involuntario por la expectativa de los beneficios en materia de proyectos productivos. Lo que hay que buscar es tener una diferenciación en las políticas frente a las familias a las que realmente les ha tocado, por obligación, cultivar coca, porque es el único cultivo viable, productivamente. En zonas donde nunca ha habido Estado, no hay carreteras terciarias, ni asociaciones ni cooperativas ni mecanismos de mercado que permitan comercializar esos productos. En lugar de invertir 70.000 dólares por hectárea, que vale la fumigación aérea, ¿por qué no invertir esos recursos en generar una intervención integral del Estado para hacer que las familias abandonen los cultivos de hoja de coca y tomen otro camino? Nada de eso se ha intentado con seriedad, con voluntad política, con presupuesto.

Rodrigo Lara Bonilla fue muy aliado de su padre. ¿Por qué las diferencias que hoy hay entre Rodrigo Lara Restrepo y los Galán Pachón? Lara anda, incluso, diciendo que él jamás ha buscado que el Estado le regale un partido político familiar...

No entiendo por qué, pero me entristece que Rodrigo esté en la orilla de la vieja política que el Nuevo Liberalismo nació para combatir. Es doloroso además que Rodrigo Lara Restrepo se reduzca a ser un vocero de las calumnias de Gustavo Rugeles.

Finalmente, ¿qué van a hacer usted y su hermano si no hay un nuevo Nuevo Liberalismo?

Continuar en la política buscando alternativas. Hemos construido un camino que no se puede perder. Vamos a persistir y a insistir. Una opción es recolectar firmas. Otra es buscar que partidos afines de centro abran espacios de participación. Confiamos en que el Consejo de Estado falle en derecho, con plenas garantías, la petición que hemos presentado desde el mes de mayo, sin interferencias políticas, y que se dé un fallo pronto, porque ya nos causaron un daño irremediable, que fue no haber podido presentar candidatos a las elecciones a la presidencia, y está a punto de causarse un segundo daño irreparable, que es no poder presentar candidatos a las elecciones regionales de octubre de este año.

¿Hay esperanzas en que el Consejo de Estado cambie el rumbo de los acontecimientos, a tiempo para llevar candidatos para las próximas elecciones?

Pues, yo creo que hay esperanzas, porque esa misma Sección Quinta del Consejo de Estado tomó la decisión de devolverle la personería jurídica a la Unión Patriótica, que es un caso muy similar al del Nuevo Liberalismo, por el exterminio y sus perpetradores. Si pudo la Unión Patriótica, también debe poder el Nuevo Liberalismo.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO
Twitter: @MIsabelRueda

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