El desmonte: la nueva batalla que se debe librar contra el asbesto

El desmonte: la nueva batalla que se debe librar contra el asbesto

Camilo Araque, uno de los hombres detrás de la prohibición, habla de los retos en la materia.

Asbesto

Para diagnosticar cualquier enfermedad relacionada con el asbesto se realizan exámenes físicos que incluyan una radiografía de pecho y pruebas de funcionamiento de los pulmones.

Foto:

iStock

Por: POLÍTICA
05 de julio 2019 , 12:27 p.m.

Hace más de 15 años un grupo de ciudadanos le declaró la guerra al asbesto en el país. Desde entonces comenzaron una batalla silenciosa, y casi que solitaria, que ganaron el 11 de junio cuando el Congreso de la República prohibió el uso de este conjunto de minerales que cobra la vida de más de 125 millones de personas al año en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sin embargo, se viene otra parte de la batalla. Según el abobado Camilo Araque, quien es uno de los hombres que ha estado detrás del movimiento de ciudadanos que batalló contra el asbesto y quien es uno de los expertos en esta materia, ahora el reto está en el desmonte.

Araque, en diálogo con EL TIEMPO, aseguró que el Congreso no contempló el desmonte y ahora corresponde a la Presidencia encargarse del asunto, pues “si no se toma con toda la seriedad del caso, puede traer más dificultades”.

¿Por qué esta vez, después de siete intentos legislativos, sí se logró la prohibición del asbesto?

En esta oportunidad fue evidente la presión de diferentes sectores, que fue el punto de quiebre después de siete intentos legislativos. Además pasó algo que la industria nunca pensó que iba a ocurrir, y es que todo el mundo, a partir de esto movimientos entendió qué es asbesto y se creó consciencia de los riesgos para la salud y el medioambiente. Esto, en definitiva, resultó generando una presión positiva.

Hay algo muy importante acá y es que también la prohibición municipal y local llevó efectivamente a esta prohibición en el Congreso.

Los demás intentos se dieron sin que existieran los movimientos en todo su esplendor. En al menos los primeros cinco intentos no estaba la fundación Ana Cecilia Niño, no estaba el movimiento Greenpeace, los municipios no se habían sumado a esta prohibición y, sobre todo, la gente no sabía qué era el asbesto.

Carmilo Araque

Camilo Araque es uno de los abogados que estuvo detrás del proceso de prohibición del asbesto.

Foto:

César Melgarejo. EL TIEMPO

Con esta batalla que terminó en el Congreso, ¿cuáles son los retos que vienen?

Van a ocurrir dos cosas, un tema de prohibición general un tema de transición.

En la prohibición general se debe estar muy encima con el tema del cumplimiento. La Superintendencia de Industria y Comercio tiene facultades amplias para este efecto.

El tema que sí es preocupante y me atrevo a decir que si no se toma con toda la seriedad del caso puede traer más dificultades. Se trata del desmonte, porque es que el desmonte realmente no está contemplado.

Muchas veces es mejor dejar una infraestructura o un producto, o algún tipo de construcción que tenga asbesto, que retirarlo. Se pueden liberar las fibras y pueden ocasionar mesotelioma, asbestosis y todas estas patologías.

Es decir, hay que evaluar muy bien en qué casos es conveniente…

Claro. Además hay que tener en cuenta que el asbesto acá en Colombia se manipula con un señor con un overol, un tapabocas y ya está. Una sola exposición, que es lo que la gente no ha entendido bien, puede ocasionar mesotelioma.

En el 911 de Nueva York la mayoría de personas con mesotelioma fue sencillamente porque entraron a la escena sin tener una apropiada protección.

¿Qué es lo que se debe hacer? Toca adoptar los estándares más estrictos del derecho internacional, como temas de aislamiento. Tiene que hacerse con el mayor hermetismo, pero creo que es una medida muy ambiciosa. Retirar en cinco años todas las tejas del país que tienen asbesto, ¿quién lo hace? Y hay algo muy importante que no contempló la norma, y es el impacto fiscal que tiene esto. ¿De dónde va a salir la plata para retirar esto?

En esta oportunidad fue evidente la presión de diferentes sectores, que fue el punto de quiebre después de siete intentos legislativos

La implementación de la prohibición general me queda claro, pero el tema como tal del desmonte, yo creo que va a estar complicado.

¿Cómo aclarar esos vacíos o dudas de la norma?

Debe establecerse un reglamento por parte del Ejecutivo. En este caso, el ministerio de Salud, me imagino que también con apoyo del ministerio del Medioambiente, de Minas y demás, para establecer los estándares de tratamiento de este desecho tóxico.

Todo producto que contiene asbesto tiene la condición de desecho tóxico. Por ejemplo, las escombreras. Todo el tema de cómo tiene que retirarse tiene que tomarse con unos estándares y un reglamento realmente estricto.

¿Y qué va a pasar con la industria?

Hay un pueblo que va a estar perjudicado que es Campamento, Antioquia, y obviamente esto va a tener un impacto en la industria.

Respecto a Campamento, obviamente se revocan todas las licencias, permisos de explotación y demás. Efectivamente ellos tienen un derecho y una expectativa económica y pueden acudir directamente a la jurisdicción si estiman que sufrieron un daño.

Lo segundo que hay que tener en cuenta es que la industria desde el año 2015 viene mintiendo. La primera falacia que ellos decían es que si prohibían iba a haber una masacre laboral. Después esa falacia quedó obviamente desvirtuada cuando se les dijo que se daría una transición laboral. Nadie le estaba diciendo que cierre la fábrica, le estaban diciendo que reemplace el sustituto. Sí pueden migrar a través de tecnologías, eso no va a tener un impacto significativo como tal.

Ellos, al ver que ese fantasma no era cierto, se inventaron el tema de que no hay sustitutos menos nocivos acá en Colombia. Decían que no había pruebas de víctimas.

Después llegaron todos los movimientos, el ministerio de Salud se metió en la tarea, también el Instituto de Cancerología, se tomaron las 120.000 muertos al año por esta causa en la Organización Mundial de la Salud.

Como también se les desvirtuó esa idea ellos salieron diciendo que no usaban asbesto. Si eso fuera cierto ellos no hubieran apelado el fallo del juez 39 administrativo del circuito de Bogotá dentro de la acción popular que prohíbe el asbesto.

Si ya no uso asbesto y hay una sentencia que me obliga a sustituirlo, ¿para qué apelo?

¿Cuánto tardaría llevar a cabo el desmonte?

En España, por ejemplo, se prohibió en el año 2001. Van 18 años desde la prohibición y han salido noticias de que necesitan desmonte en líneas del metro, porque sigue habiendo presencia de placas con asbesto.

Sin un país avanzado con una prohibición totalmente interiorizada hace casi dos décadas, hasta ahora sigue retirando asbesto… No estoy diciendo que en Colombia no estemos en capacidad, pero dudo mucho que la ley y el Gobierno tengan el compromiso para retirarlo en cinco años.

Hay un pueblo que va a estar perjudicado que es Campamento, Antioquia, y obviamente esto va a tener un impacto en la industria

Va a ser una política a largo plazo pero, insisto, si no se toman las medidas adecuadas puede generar una afectación mayor que lo que se busca evitar.

Primero fue una lucha para prohibirlo, pero ahora la lucha que se viene también es complicada

Total. Primero hay que partir que se cumpla la prohibición general, que esto no sea una ley, como muchas otras, que integran en pabellón de lo no cumplido, de lo olvidado.

Tenemos un cúmulo de leyes que ni siquiera los abogados conocemos.

¿Qué va a suceder con el desmonte dentro de cinco años? ¿Qué va a pasar con la capacitación de las entidades, todo el sistema de salud para el tratamiento de las víctimas, la indemnización de las víctimas, el desmonte?

Todas son situaciones que en el camino se irán determinando, pero que no solo con la prohibición se acaba. Este no es el punto final, pero sí es un punto muy importante porque se cierra, de una buena vez, la llave de nuevas víctimas.

Imagínese solo las 12.000 toneladas que traía al territorio nacional la mina de Campamento al año. Esas 12.000 toneladas inundándonos a nosotros de veneno y de una sustancia altamente cancerígena.

¿Cuáles son los riesgos de no desmontar?

Todos tenemos una cubierta de asbesto, tejas con asbesto. Puede haber una remodelación, puede haber un envejecimiento normal de la teja, un movimiento voluntario con un balonazo o puede haber un movimiento ajeno a la voluntad, pero que también libere las fibras, como un terremoto.

Los dos caminos comportan dificultades. Si el desmonte no se hace con las medidas necesarias sería complejo. Y, por el otro lado, es dejarlo ahí quieto durante años, pero tarde o temprano esto también ocasionaría algún tipo de riesgo.

POLÍTICA

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