Primer año de gobierno Duque: entre luces y sombras

Primer año de gobierno Duque: entre luces y sombras 

Aunque se ha avanzado en algunos aspectos, hay asignaturas pendientes por superar.

Iván Duque

Duque es el presidente más joven en la historia del país. Llegó al cargo cuando tenía 42 años.

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Reuters

Por: Política
04 de agosto 2019 , 02:53 p.m.

Como un período de luces y sombras. Así puede calificarse el primer año de gobierno del presidente Iván Duque, el cual se cumplirá el próximo miércoles.

Los primeros 365 días de mandato han tenido algunos logros que la opinión pública no siempre ha percibido y deja también varios retos para el jefe de Estado en los tres años de administración que le restan.

Aunque hay repuntes en varias áreas, en algunos casos estos no han sido suficientes para que su administración despegue totalmente.

Como sucede con todos los presidentes, la llegada de Duque al poder fue un momento de expectativa sobre el manejo que daría a su administración.

El uribismo, el cual lo arropó y lo llevó a la presidencia, venía de casi ocho años de una incesante oposición al gobierno del expresidente Juan Manuel Santos, y muchos se preguntaban qué ejecutorias harían en caso de regresar a la Casa de Nariño, como en efecto sucedió.

Desde el principio de su mandato, el Presidente transmitió la frescura que le da su juventud –43 años–, la cual evidencia con las manillas en su mano izquierda, sus jeans, sus chaquetas en cuero y su estilo informal de vestir, en algunas ocasiones.

Iván Duque

Durante el discurso de instalación de las sesiones del Congreso Duque fue aplaudido en varias oportunidades.

Foto:

Diego Caucayo

Y como jefe de Estado, desde el día de su posesión comenzó a transmitir un mensaje conciliador y constructivo, en el cual el debate de ideas ha sido la impronta que ha caracterizado sus primeros 12 meses en el poder.

Tono enérgico

Con el paso de los meses, el presidente Duque fue mostrando un tono más enérgico y de posiciones más férreas, el cual se hizo evidente tras la caída de Walter Patricio Arízala, alias Guacho, quien fue abatido por las autoridades, y el carro bomba en la escuela de cadetes, luego del cual murieron 22 integrantes de la institución.

Para comienzos de año también fue protagonista de la crisis en Venezuela y fue uno de los más decididos impulsores del reconocimiento internacional al presidente encargado del vecino país, Juan Guaidó.

Estos hechos hicieron que se sintonizara mucho más con varios sectores de la población que le empezaron a encontrar un norte a su administración.

En los meses siguientes, uno de los temas protagónicos de la agenda fue el político, por cuenta de las objeciones a algunos aspectos de la justicia para la paz, las cuales agitaron el debate entre los partidos políticos en el Congreso y que terminaron con la victoria de los defensores de la integridad del acuerdo de paz con las Farc sobre quienes –como el presidente Duque– querían hacerle modificaciones.

En esta derrota, que solamente se dio por un voto, tuvo mucho que ver la ausencia de una coalición de partidos políticos que apoyara incondicionalmente al Gobierno nacional y que Duque se ha negado a conformar.

Desde el principio, el mandatario no ha querido realizar acuerdos con las colectividades a nivel institucional y esto ha impedido que haya un bloque partidista que lo respalde en el Capitolio. Pese a las críticas de varios sectores, el Presidente se ha mantenido firme en su decisión, lo que le ha costado el fracaso de varias de sus iniciativas.

Para el cumplimiento de su primer año de gobierno, el pasado viernes, Duque recibió la buena noticia de que las hectáreas de coca sembradas en el país, según Naciones Unidas, se redujeron en 2.000 el año pasado.

Los retos

Aunque en varios campos la administración del presidente Duque ha mostrado avances, también hay retos por superar.

Presidente Duque en Manizales

Con Duque volvieron los encuentros con las comunidades en los talleres Construyendo País.

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Presidencia

En materia de seguridad, por ejemplo, los homicidios han disminuido en el último año, pero aún persiste la preocupación en algunas regiones por la presencia de grupos ilegales como las disidencias de las Farc y el Eln. Entre los retos en esta materia está la protección de los líderes sociales y excombatientes de las Farc.

Además, el Gobierno deberá seguir trabajando en la lucha contra los cultivos ilícitos, que por primera vez en siete años disminuyeron.

En política exterior, el presidente Duque tuvo que sortear dos retos que lo marcaron casi desde el primer día de su gobierno: la crisis en Venezuela, con la consecuente migración de ciudadanos de ese país hacia Colombia, y el fortalecimiento de las relaciones con Estados Unidos, con un Donald Trump que volvió a ‘narcotizar’ esos nexos.

Duque asumió el liderazgo en la región para presionar al régimen de Nicolás Maduro, con el fin de lograr una salida democrática en el vecino país. En un principio, la presión alcanzó a sofocar al gobierno chavista, pero poco a poco el cerco diplomático ha ido languideciendo.

Con Trump, entre tanto, el panorama luce hoy mucho mejor. Si bien el presidente estadounidense ha amenazado con descertificar a Colombia, los más recientes resultados en hectáreas sembradas de coca dan tranquilidad: se logró detener la tendencia en el crecimiento.

En materia económica, el desempeño ha tenido también luces y sombras. Si bien el crecimiento ha repuntado, el desempleo no ha dado tregua.

Tras caer a ritmos de 1,2 por ciento en el comienzo del 2017, el crecimiento económico se ha venido recuperando. En el arranque de este año, la expansión del producto interno bruto (PIB) llegó al 2,8 por ciento.

En cuanto al desempleo, el ambiente no ha sido el más favorable. Desde 2015, cuando la cifra se situó en 8,9 por ciento, el desempleo inició una tendencia creciente, al punto que el promedio de desocupación, en junio, volvió a los dos dígitos: llegó a 10,1 por ciento.

En el campo de la salud, el Gobierno comenzó a sanear las finanzas del sistema con el acuerdo de punto final y se comprometieron recursos por unos 7 billones de pesos. Ante esto, expertos aseguran que una vez finalice este proceso se debe apostar a mejorar indicadores como la obesidad y la salud mental.

Y el manejo de la educación tampoco ha sido un tema sencillo. Apenas iban tres meses de gobierno cuando Duque tuvo que enfrentar una dura manifestación que se hizo sentir con fuerza en las calles: el paro estudiantil. Los estudiantes de universidades públicas pedían más recursos. Después de un prolongado paro, que duró 37 días, se lograron aumentar los recursos para educación superior en 4,5 billones de pesos.

Actualmente, uno de los principales retos que tiene Duque en educación tiene que ver con el fortalecimiento de la infraestructura educativa, un punto en el que aún se mantiene el déficit.

POLÍTICA

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