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'El Gobierno tiene que implementar una democracia digital más robusta'
El fin de las 'cookies': ¿Qué va a pasar con la publicidad digital?

La industria deberá aumentar la efectividad de las campañas sin afectar el derecho a la privacidad

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'El Gobierno tiene que implementar una democracia digital más robusta'

Con esta herramienta, Colombia puede dar una solución al malestar social que estamos viviendo.

La democracia digital es aquella que usa las nuevas tecnologías de la información y los medios alternativos de comunicación para satisfacer sus necesidades en beneficio de todos y para mejorar procesos dentro de una democracia representativa.

En Colombia llevamos años en los que la democracia representativa es desafiada por fenómenos socioculturales que trascienden la manera como nos hemos organizado para convivir en sociedad. Empezando por el alto nivel de abstencionismo electoral, que históricamente ha superado el 50 por ciento; a excepción de las pasadas elecciones presidenciales, en las cuales bajó al 47 por ciento, lo que les resta legitimidad a los gobernantes y legisladores que lideran los poderes Ejecutivo y Legislativo.

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Este fenómeno es aún más crítico en la población de ocho millones de jóvenes entre los 18 y 26 años, de los cuales solo tres millones votaron en las pasadas elecciones presidenciales, lo cual demuestra que se trata de una generación que no se siente representada y manifiesta su inconformidad con el statu quo recurriendo masivamente a formas de expresión como lo son las marchas de protesta.

Al problema de representatividad se le suman los altos niveles de informalidad y de pobreza, que disminuyen el impacto de las políticas públicas y las leyes que se emiten. La tasa de informalidad en el último trimestre del 2021 fue del 49,2 por ciento en las 23 ciudades más grandes del país, de acuerdo con las cifras del Dane, mientras que la pobreza extrema, acrecentada por el coronavirus, ascendió a 42,5 por ciento en el 2020, representando 21 millones de personas.

Uno de los problemas es que el funcionamiento de nuestra democracia no se ha modernizado con la rapidez necesaria para afrontar estos nuevos retos, y creo que esta es una de las razones del declive en la confianza en nuestros gobernantes y en las instituciones democráticas.

Los representantes elegidos de nuestros poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial solamente se han comunicado con la ciudadanía a través de medios tradicionales que no propician un diálogo eficaz para retroalimentar la agenda pública.

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La disrupción de los medios digitales ha generado en todos los ámbitos de la sociedad reflexiones sobre cómo interactuamos como seres humanos para cumplir nuestros objetivos, incluyendo cómo participamos en la democracia.

El ciudadano puede finalmente ser escuchado a través de los canales digitales apropiados y participar en los temas que más le interesan, más necesitan una solución urgente, más lo motivan, sin la necesidad de acudir a intermediarios innecesarios que no agregan valor, sino, tal vez, ambigüedad y confusión en el mensaje que se quiere transmitir. Con esta posibilidad, los gobernantes pueden llegar a decisiones más eficaces tomando el pulso ciudadano.

La disrupción de los medios digitales
ha generado en la sociedad reflexiones sobre cómo interactuamos para cumplir nuestros objetivos, incluyendo cómo participamos en la democracia.

Si aceleramos aún más la adopción de prácticas de una democracia digital, obtendríamos grandes beneficios para la ciudadanía, aprovechando todos los medios efectivos de comunicación digital para desahogarnos, encontrando finalmente un interlocutor directo que escucha nuestras necesidades, empatiza con ellas y las incorpora en su agenda de gobierno.

Todas las herramientas tecnológicas que se requieren para hacer de esto una realidad ya existen y están probadas para poder procesar grandes cantidades de datos, filtrar con inteligencia artificial lo que es falso versus lo relevante y generar información valiosa para la política pública, la confección de leyes y la emisión de jurisprudencia, legitimando así nuestra democracia al contar con ciudadanos involucrados y comprometidos.

Además, sabemos con certeza que no hay abstención en el consumo de información y entretenimiento a través del teléfono móvil.

De acuerdo con el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Mintic), existen ya 65 millones de líneas de telefonía móvil al 2020, número que supera la totalidad de habitantes en Colombia.

Hay que aprovechar esta gran cobertura estableciendo mecanismos interactivos de diálogo con la ciudadanía.

Algunas democracias en el mundo, incluyendo Colombia (Congreso abierto), afortunadamente han comenzado a asimilar esta tendencia, incorporando prácticas de democracia digital tanto en el poder Ejecutivo como en el Legislativo.

Es lo que se ha hecho en Madrid, en España (plataforma Decide Madrid); Francia (Parlement et Citoyens), Islandia (Icelandic Pirates), Brasil (plataforma e-Democracia), Taiwán (plataforma vTaiwan) y el Reino Unido (UK Parliament Select Committee’s Evidence Checks).

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Con estos ejemplos visibles y el apoyo de toda la ciudadanía, la democracia en Colombia puede definir una hoja de ruta alternativa como solución al inmenso malestar social que estamos viviendo, que se puede implantar de manera inmediata.

Acciones específicas como establecer diálogos virtuales e interactivos con toda la ciudadanía en las redes sociales para consolidar los grandes temas que son de su interés en el corto, mediano y largo plazo; validar y priorizar los puntos y peticiones recibidos en las mesas de negociación y así evitar la preocupación actual de si se está negociando con todos los interlocutores del malestar social o no; involucrar al ciudadano mismo y su grupo inmediato de influencia en la proposición de las soluciones a los temas que le preocupan, mediante sesiones de lluvia de ideas o laboratorios de innovación gubernamental, y generar contenidos amigables para cada una de las plataformas digitales disponibles, a fin de ajustarse a los hábitos de consumo de información y entretenimiento del ciudadano para incrementar la eficacia en la comunicación y en el diálogo de doble vía, son algunos ejemplos que podrían reforzar la agenda de democracia digital, haciendo énfasis en el respeto de los derechos de privacidad de la ciudadanía.

El Gobierno tiene en sus manos una posible solución a este momento histórico si implementa una democracia digital más robusta, puesto que ya cuenta con la infraestructura tecnológica, los procesos y el talento humano requerido para este desafío.

ÁLVARO TRIANA SOTO*
Para EL TIEMPO

*Consultor en planeación estratégica, diseño organizacional y gobierno corporativo.

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