'La salida a esta situación pasa por el diálogo social'

'La salida a esta situación pasa por el diálogo social'

La vicepresidenta Marta Lucía Ramírez afirma que el Gobierno es respetuoso de las marchas.

Marta Lucía Ramírez

‘La protesta social a término indefinido solo genera pérdida de recursos económicos, particularmente para aquellos más vulnerables’, dice la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez.

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Cortesía de la Vicepresidencia

Por: Armando Neira
01 de diciembre 2019 , 09:33 a.m.

En charla con EL TIEMPO, la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez afirma que el Gobierno es respetuoso de las marchas y la protesta social, habla de la baja popularidad de Duque y rechaza el fuego amigo de sectores del uribismo contra él.

Tras el paro nacional  y las continuas marchas, ¿cómo ha enfrentado
el Gobierno Nacional la crisis que se vive hoy  en el país?

Más que una crisis, estos días de manifestaciones se han convertido en una oportunidad para que en Colombia iniciemos esa gran conversación nacional que estamos adelantando con el presidente Iván Duque, y que nos va a permitir debatir con rigor problemáticas estructurales que vienen de tiempo atrás y debemos resolver conjuntamente, en materia de salud, educación, trabajo, transparencia, ambiente y construcción de paz.

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Pero ¿cuál es la hoja de ruta para salir de tan compleja situación?

En el Plan de Desarrollo quedaron consignadas una serie de alternativas y soluciones para esas problemáticas que aquejan a nuestros territorios. No obstante, el Presidente quiere oír en esta conversación nacional a la ciudadanía para acelerar programas, presentar proyectos de ley y juntos robustecer las estrategias necesarias para propiciar más desarrollo, inclusión y progreso. ¿Por qué no hacerlo? ¿Por qué no darnos esa oportunidad para construir país? No olvidemos que el diálogo es la mejor herramienta para edificar y para hacerlo en conjunto como país.

No olvidemos que el diálogo es la mejor herramienta para edificar y para hacerlo en conjunto como país

El presidente Duque anunció lo que llamó la conversación nacional, que tuvo una intensa agenda la semana que pasó. ¿Cuál era el mensaje que buscaba enviar el Gobierno con esto?

Hemos enviado un mensaje contundente a todos aquellos que pretenden ahondar en el malestar y el caos como estrategia política, dado que como sociedad hemos defendido la prevalencia de la democracia y la institucionalidad ante las incitaciones de odio y violencia. Sin embargo, el balance nos deja una profunda tristeza por la lamentable muerte de Dilan Cruz, así como por todos los civiles y miembros de la Fuerza Pública que resultaron heridos. Tristeza que se tradujo en un amplio rechazo a aquellos agitadores que desde sus trincheras en las redes sociales pretendían incendiar.

¿Por qué cree usted que la protesta social irrumpió así en el país?

No deja de ser lamentable que las convocatorias a las marchas se hayan fundamentado, en algunos casos, en engaños y mentiras. Muchas de las personas que salieron a la calle no sabían que el Gobierno no tiene ninguna reforma pensional ni laboral en marcha, pero eso les hicieron creer. Creo que esta situación se presentó por las campañas de desinformación que circularon por redes sociales.

Miles de personas salieron a marchar de manera espontánea para expresar su inconformidad...

Las marchas y la protesta social son propias de las democracias, y las respetamos como tal; hoy, en Francia están marchando, lo mismo ha sucedido en Chile, Bolivia y Ecuador, por mencionar algunos casos. Con el presidente Iván Duque hemos atendido el mensaje de las protestas con diálogo, para lo cual hemos instalado mesas de conversación basadas en la confianza, con el fin de escucharnos y construir soluciones.

A su juicio, ¿quiénes cree que estuvieron en un principio en el impulso del 21 de noviembre?

Existen unos promotores que han hecho pública la convocatoria y su apoyo. Pero también presiones internacionales para desestabilizar el Gobierno, quienes clandestinamente infiltran y financian la anarquía, el vandalismo y la violencia. Nuestra defensa por la democracia y lucha contra la dictadura nos convirtieron en un vecino incómodo.

Pero después del paro las movilizaciones siguieron. De hecho, el paro continúa. Desde su óptica, ¿quiénes están hoy en la calle protestando?

Ciertamente, después del 21 de noviembre se sumaron otros sectores y hubo ciudadanos que genuinamente se movilizaron en paz, y de manera constructiva, para enviarle un mensaje al país sobre sus legítimos anhelos de un mejor futuro. No obstante, hay personas interesadas en convertir las marchas en un pulso de poder, para lanzar plataformas políticas y atribuirse el descontento ciudadano.

En las calles se palpa un enorme descontento hacia las políticas del presidente Duque, ¿en el alto gobierno ustedes lo ven así?


Siempre hemos reconocido que en Colombia existen problemas estructurales que requieren atención y reformas, y que corresponde al Gobierno atenderlos, independientemente de si son nuevos o antiguos. Desde que asumimos el manejo del Estado tenemos plena conciencia de esa responsabilidad; estamos construyendo y seguiremos haciéndolo a través del diálogo social, para edificar, entre todos, una hoja de ruta que establezca acciones en el corto, mediano y largo plazo para el presente y el futuro de Colombia.

Hay quienes creen que el Gobierno busca la conversación, pero no la negociación. ¿Usted qué piensa?

Hemos planteado una agenda que recopila por temáticas todas las exigencias del pliego de peticiones del paro, ya hemos adelantado múltiples mesas de conversación con distintos sectores y lo que ha resultado fascinante de la experiencia de estos días en que hemos permanecido jornadas muy largas de trabajo con el Presidente escuchando a cientos de ciudadanos es que hay muchísimos planteamientos que no estaban incluidos dentro del pliego de peticiones del Comité Nacional del Paro, los cuales el Presidente quiere incorporar para acelerar la agenda de programas de nuestro gobierno, complementar en algunos casos esa agenda y, por supuesto, proceder a presentar juntos los proyectos que el país necesita.

Nuestro gobierno está desarollando los programas y proyectos porque sabemos que el país tiene sentido de urgencia.

¿En el Gobierno cómo se ha vivido lo que llaman un ‘noviembre negro’ por la derrota en las elecciones locales, la caída en las encuestas y el paro nacional?


De las elecciones locales, el Gobierno logró el propósito más importante: ofrecerles a los colombianos un entorno confiable para ejercer su derecho al voto y consolidar la democracia. Tuvimos las elecciones más pacíficas en la historia de Colombia, el porcentaje de abstención disminuyó y los resultados se entregaron en tiempo récord. Esto, gracias a la coordinación interinstitucional, por medio del plan Ágora, entre la ministra del Interior, Nancy Patricia, y la Registraduría Nacional del Estado Civil.

¿Y la caída en las encuestas?

Gobernar muchas veces resulta impopular, lo es cuando se toman decisiones con criterios técnicos y basadas en la responsabilidad con el futuro del país, no pensando en los réditos políticos del corto plazo ni en las encuestas. De tal manera que seguiremos trabajando con el mismo ímpetu por la legalidad, la equidad y el emprendimiento.

Hoy hay un país distinto, uno en el que irrumpió la protesta social como actor político. ¿Qué opinión tiene de esta situación?

Debo señalar que la protesta social a término indefinido solo genera pérdida de recursos económicos, particularmente para aquellos más vulnerables, y de oportunidades para que Colombia tome correctivos frente a errores del pasado. El llamado es para atender la invitación a edificar.

El Presidente ha conformado un excelente gabinete de gobierno y se está haciendo un labor extraordinaria para proyectar a Colombia en el largo plazo


¿Qué piensa de las críticas tan fuertes de sectores del uribismo hacia el Presidente?

Inadmisibles. El Presidente ha conformado un excelente gabinete de gobierno y se está haciendo un labor extraordinaria para proyectar a Colombia en el largo plazo. Pero, por supuesto, cada partido político y cada ciudadano tiene la libertad de opinar, siempre y cuando lo haga de manera respetuosa y responsable porque no podemos ponernos a jugar con la institucionalidad.

¿Qué pensó cuando Fernando Londoño pidió que Duque se hiciera momentáneamente a un lado para que usted asumiera el cargo?

No estoy de acuerdo porque el Presidente está haciendo una extraordinaria labor.

¿Cuál es para usted la salida de esta crisis?

El diálogo social. Concebimos la protesta como un mecanismo legítimo en una democracia y un derecho de cada ciudadano que ha salido a las calles, pero creemos que es más poderoso el diálogo fraterno, sincero y orientado hacia mejores políticas.

¿Pero en el marco de lo que el Gobierno llama la conversación nacional?

En efecto, en el marco de la gran conversación nacional tendremos una interlocución con toda la ciudadanía: organizaciones sociales, sindicales, estudiantes, profesores, indígenas, afrodescendientes y todos los interesados en aporta

ARMANDO NEIRA
Editor político de EL TIEMPO
​En Twitter: @armandoneira

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