Duque asume en un momento marcado por expectativa de reformas

Duque asume en un momento marcado por expectativa de reformas

El presidente electo está abocado a mejorar las finanzas del Estado. Y requiere de gobernabilidad.

¿Quién es el hombre que gobernará a Colombia desde el martes próximo?

Iván Duque, presidente electo.

Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

06 de agosto 2018 , 09:49 p.m.

La posesión de Iván Duque como Presidente de la República, este 7 de agosto, coincide con un momento histórico caracterizado fundamentalmente por las expectativas de los colombianos sobre reformas claves y urgentes para llevar al país por buen camino.

Duque encuentra un país caminando a buena marcha. En términos generales, mejor que lo que había hace 3 o 5 años, y mejor que muchos de la región, aunque, por supuesto, hay críticos pesimistas y optimistas que ven el vaso medio vacío o medio lleno.

El nuevo presidente recibe un país con un acuerdo de paz con las Farc que ha ganado terreno. Tanto que algunos de sus principales líderes son hoy congresistas y forman parte de un partido político, pero con cierta incertidumbre todavía sobre su futuro.

Ese acuerdo de paz que el gobierno de Duque pretende reformar en algunos temas, como la oportunidad de la representación política, ha permitido que el país tenga hoy una tasa de homicidio del 24,8 por ciento, la más baja en 41 años, según el Ministerio de Defensa. Pero también una reducción del 37,6 por ciento en el índice de secuestros, y del 30,2 por ciento en la de extorsión.

Claro, con el agravamiento al mismo tiempo de la acción de las bandas criminales, muy relacionadas con el aumento del narcotráfico, y del asesinato de líderes sociales, temas que tanto preocupan a los colombianos, pero también a la comunidad internacional.

Según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), entre enero y julio de este año 123 líderes sociales han sido asesinados. Duque se topa con un asunto urgente por resolver en este campo: detener la agresión contra estos líderes.

En el campo de la economía –¿cómo están los bolsillos de los colombianos?– las cosas para Duque van a estar mejor de lo que fueron en muchos sentidos para Juan Manuel Santos.

Colombia viene de crecer el año pasado a un ritmo del 1,9 por ciento. Este año el crecimiento será, según el pronóstico oficial, del 2,7 por ciento. Y las expectativas más optimistas para 2019 estiman que llegará al 3,5 por ciento.

El tema del petróleo, que sigue siendo un factor determinante para la suerte de la economía, parece jugar a favor de Duque. Algunos escenarios moderados estiman que el precio de 72 dólares por barril en la actualidad –venimos de un piso de 27 dólares por barril– podría mejorar en virtud de las sanciones impuestas a algunos países petroleros y a la cada vez más grave crisis de Venezuela, que no va a poder recuperar su producción de hidrocarburos en el corto plazo.

En esta tendencia positiva de la economía coinciden varios expertos. “Duque recibe una economía en un punto de inflexión con signos de recuperación, pues venimos de un ciclo de desaceleración y hay que recordar que el año pasado tocamos fondo”, dijo Juan David Ballén, jefe de estudios económicos de Casa de Bolsa.

Ballén también habla de que ha habido “una mejora sustancial en la confianza del consumidor, sobre todo después de las elecciones”, lo que se reflejará en un aumento del consumo, probablemente, y la consiguiente dinamización de la economía.

A la vez que la economía en general podría entrar en una etapa de recuperación, el gobierno de Duque está obligado a ejecutar dos reformas urgentes para sostener esa tendencia: la tributaria y la pensional.

Si el presidente Duque logra reducir la tasa impositiva de las empresas para estimular la generación de empleo y la competitividad, como es su propuesta, tendrá que encontrar a la vez nuevas fuentes de recursos para evitar un aumento en el déficit fiscal que hoy está en un nivel del 3,1 por ciento del PIB.

Y, a la luz de muchos expertos, es insostenible para la nación seguir contribuyendo con una porción tan alta del Presupuesto Nacional ($ 40 billones este año) para el pago de las pensiones a un grupo minoritario de colombianos.

Gobernabilidad

El gobierno de Duque llega para inaugurar la era de la oposición institucionalizada. Como resultado del acuerdo de paz con las Farc, Colombia tiene hoy un Estatuto de la Oposición que les otorga derechos legales a los opositores.

Pero, además, la oposición al gobierno de Duque se perfila como un ejercicio recio, a juzgar por las primeras acciones de sus protagonistas.

Si el nuevo gobierno logra tener una amplia gobernabilidad en el Congreso, podrá enfrentar con mayor éxito la rabiosa oposición que se prepara.

Duque se hizo elegir con el compromiso de no dar representación burocrática a los partidos, como en efecto se reflejó en el gabinete ministerial que escogió, pero si bien ese hecho le ha generado dividendos en la opinión, puede poner en dificultades muchas de las iniciativas que tienen que pasar por el Congreso.

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