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Duque le dará la Cruz de Boyacá a Diana Trujillo, ingeniera de la Nasa
Diana Trujillo

Diana Trujillo, miembro del equipo de la misión Perseverance.

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Archivo particular

Duque le dará la Cruz de Boyacá a Diana Trujillo, ingeniera de la Nasa

Es la máxima condecoración que el Gobierno les da a ciudadanos destacados. Entrega será este lunes.

En la tarde de este lunes, el presidente Iván Duque le entregará a la caleña Diana Trujillo, miembro del equipo de la misión Perseverance a Marte, la Cruz de Boyacá, que se les concede a ciudadanos destacados por su servicio a la patria.

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Esta condecoración, que también se les concede a militares y a personalidades extranjeras de países amigos de Colombia cuyos actos han redundado en favor del país o de la humanidad, fue creada por Simón Bolívar en reconocimiento a los combatientes que participaron en la campaña libertadora de 1819.

En los últimos años se la ha entregado al ciclista Egan Bernal, al ex técnico de la Selección Colombia José Pekerman, al senador del Centro Democrático Ernesto Macías, a la atleta Caterine Ibargüen, entre otros.

El 8 de marzo de este año, el Congreso le concedió a Trujillo la Orden a la Mujer y la Democracia Policarpa Salavarrieta, resaltando su liderazgo en un escenario que tradicionalmente ha sido ocupado por hombres.

La caleña Diana Trujillo es jefa del equipo de ingeniería del brazo robótico de Perseverance y quien tuvo a su cargo un grupo de 15 personas responsables del desarrollo de los instrumentos claves del vehículo: Sherloc, Watson y Pixl, ubicados en lo que sería la mano de este brazo.

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La vida de Diana Trujillo ha transcurrido entre grandes decisiones. La primera de ellas fue la que tomó apenas terminó el colegio en Cali y se fue a Estados Unidos motivada por su padre, quien le propuso que saliera de Colombia para aprender un nuevo idioma.

Al llegar a Estados Unidos no conocía a nadie y tampoco hablaba inglés. Con distintos trabajos, incluido uno como aseadora, logró pagarse sus cursos de inglés por tres años. Un día, y en lo que ella considera como una revelación, se encontró con una revista que exaltaba el papel de las mujeres que han trabajado en la Nasa.

Trujillo notó que la mayoría de ellas estaban metidas en carreras de ingeniería aeroespacial y medicina: “Sabía que aunque no hablaba bien inglés, mis matemáticas eran muy buenas, así que decidí que eso era lo que quería hacer”.

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Y fue en ese momento cuando tomó la segunda gran decisión de su vida: “Me sentía vieja, porque en Estados Unidos las personas terminan la universidad entre los 21 y 23 años, y yo la iba a terminar a los 26. Me matriculé en Ingeniería Aeroespacial en la Universidad de la Florida. Eso ahora suena normal, pero en aquel momento mi mayor acercamiento a los computadores habían sido las clases del colegio, con 20 minutos a la semana frente a equipos sin internet”, asegura Trujillo.

Mientras estudiaba, Trujillo fue seleccionada para hacer parte del programa de la Academia de la Nasa, una suerte de campo de verano en el que la agencia espacial inspira a los jóvenes y aprovecha para ojear potenciales talentos. Ahí, Trujillo conoció a Peter Diamandis, creador de la Fundación XPrize, que, junto con Google, otorgaba un premio de 30 millones de dólares a quienes fueran capaces de hacer viajes espaciales a la Luna.

En la Academia, Trujillo también conoció a Brian Roberts, un experto en robots de la Nasa que le recomendó que, si quería trabajar en la agencia, debía irse a vivir al estado de Maryland, cerca de la capital del país.

Trujillo no lo pensó dos veces: “Al pasarme a la Universidad de Maryland, me atrasaron un año en mi carrera, pero valió la pena porque logré entrar al departamento de educación de la Nasa como gerente de operaciones de la Academia.

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Tras graduarse de la universidad, Trujillo trabajó por ocho meses en la empresa Orbital Sciences en un proyecto que compitió contra SpaceX. Al final de 2009, Trujillo y su esposo, William, se trasladaron a Los Ángeles, a trabajar en la sede de XPrize de esa ciudad. Allí, Trujillo se presentó al Laboratorio de Propulsión a Chorro de la Nasa (JPL, por su sigla en inglés), donde la agencia construye la mayoría de sus naves espaciales no tripuladas.

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