¿Qué significa aumento del cruce de acusaciones entre Maduro y Duque?

¿Qué significa aumento del cruce de acusaciones entre Maduro y Duque?

 Análisis de los inquietantes vientos que soplan entre Venezuela y Colombia.

Nicolás Maduro

Nicolás maduro durante los ejercicios militares en la frontera entre Colombia y Venezuela.

Foto:

Twitter Nicolás Maduro

Por: ARMANDO NEIRA
11 de septiembre 2019 , 04:14 p.m.

La tensión entre Venezuela y Colombia se ha ido acelerando de manera inquietante. Un día, el mandatario venezolano, Nicolás Maduro, anuncia el despliegue de tropas en la frontera y la puesta en marcha de un sistema de misiles. Al otro, el presidente Iván Duque –en boca de su canciller– lo acusa de “proteger a terroristas colombianos”.

No es la primera vez que un mandatario venezolano habla de manera tan amenazante. “Señor ministro de Defensa Gustavo Rangel Briceño, envíe 10 batallones a la frontera con Colombia de inmediato. Batallones de tanques, la aviación militar que se despegue”, ordenó Hugo Chávez el domingo 2 de marzo de 2008, tras el ataque a un campamento de las Farc, en territorio ecuatoriano, donde cayó Raúl Reyes.

Algunos nombres han cambiado de allá a acá. No está Chávez, sino Maduro. No está Uribe, sino Duque. Sin embargo, la excusa para la confrontación no es muy distinta. El albergue que se les brinda a individuos que ponen en riesgo a la sociedad colombiana. En este caso, a los disidentes de las Farc, ‘Iván Márquez’ y ‘Jesús Santrich’, quienes, tras haber dado su palabra de dejar las armas, volvieron a empuñarlas.

Militares venezolanos

Durante los ejercicios de este martes, se vieron tanques de guerra, helicópteros, metralletas y hasta lanzamisiles portátiles y de instalación (los que están encima de vehículos).

Foto:

Reuters

“En un acto de singular egoísmo y torpeza existencial, ‘Márquez’ decidió pasar de ser el hombre que dirigió la negociación del fin de un conflicto de medio siglo a ser el jefe de una banda dedicada a vivir de las drogas”, escribió en EL TIEMPO hace unos días Sergio Jaramillo, exalto consejero de paz sobre el rumbo que había tomado el firmante del acuerdo de paz.

Todo hace indicar que el destino elegido para su nueva aventura delictiva es Venezuela. De ahí, la enorme y valida preocupación del gobierno del presidente Duque. De un día para otro, le surgió una situación que pone en máximo riesgo la seguridad nacional; posiblemente, la dificultad más grande que ha tenido que enfrentar en su año y un poco más de un mes de gobierno.

(Le sugerimos leer: El dossier 'Maduro-Eln-disidencias' que Colombia mostró en la OEA)

Por el contrario, a Maduro le llegó como un bálsamo. Acosado por la dramática situación económica que ha llevado a niveles de pobreza a la mayor parte de su población, ahora apela a un enemigo externo para buscar el apoyo. Por eso, cada vez se muestra más insultante. “La publicidad misma de los anuncios y el escalamiento verbal no son más que ejercicios insensatos dirigidos principalmente a desviar la atención de los problemas locales que enfrenta Nicolás Maduro”, dice Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac).

Militares venezolanos

Miembros del cuerpo militar venezolano durante las actividades en la ciudad de La Fría.

Foto:

Reuters

No quiere decir, sin embargo, que va a disparar. Él sabe que de hacerlo encontraría una respuesta continental. Colombia, por ejemplo, contaría, en teoría de su lado con varios países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), firmantes del mecanismo del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar), firmado para la defensa mutua y activado en las últimas horas.

Los riesgos, empero, están en que en dichas situaciones de provocación puedan generar fricciones. “Quizás la parte más triste es porque hay ‘una diplomacia del micrófono’ ”, le dijo a EL TIEMPO monseñor Luis Mariano Montemayor, representante del Papa en Colombia, hace un par de días. “Las dos partes se han dedicado a amenazarse o a torearse. Caracas no tiene embajada en Bogotá y viceversa, y eso es grave.

Además, el juego de pedir a las tropas venezolanas que deserten o que tomen partido por la oposición, o Maduro decir que apoya efectivamente a ‘Márquez’ o al Eln, y moviliza sus tropas, es un juego muy peligroso –aunque se haga para incomodar y para decir: ‘si tú me tocas, yo te toco’– que se puede ir de las manos”, pronosticó el nuncio apostólico.

En la misma línea, León Valencia, director de la fundación Paz y Reconciliación (Pares), clama “por evitar a como dé lugar un incidente militar”. Para él, en esta situación el Gobierno de Colombia ha debido abstenerse de entrar a un terreno delicado: “Ha sido un grave error diplomático de Duque y su equipo meterse a encabezar una coalición internacional para derrocar a Maduro y llevarlo a la Corte Penal Internacional”, dice.

Esa decisión de Duque, además, que en un principio recibió un espaldarazo entusiasta se ha ido diluyendo en la región. “En contraste con la actividad febril emprendida en enero de 2019, cuando Juan Guaidó asumió como presidente interino, hoy los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile y Perú han comenzado a mirar para otro lado y se han concentrado en sus agendas internas. Colombia se ha ido quedando sola en su esfuerzo por acelerar la transición venezolana y, en consecuencia, el gobierno de Maduro la enfrenta como su primer enemigo y mayor obstáculo en el vecindario”, escribió en The New York Times, el periodista venezolano Tulio Hernández.

Restrepo, por su parte, se pone en la orilla de monseñor Montemayor: “Es clave que pese a esta escalada verbal, ambos países busquen establecer mecanismos de comunicación para asegurar que no se presenten escaramuzas o encuentros armados no planeados”.

“Las amenazas hay que tomarlas de donde vienen, es decir, con pinzas, y una cosa es amenazar y la otra es realmente ejecutar la amenaza. No podemos excluir, sin embargo, una hipótesis del conflicto, sea intencional o sea por escalada; sea porque se les va de las manos una situación, lo cual sería gravísimo para las dos naciones y, además, para la paz mundial”, aseguró el representante del papa Francisco en Colombia.

Mientras que la tensión entre los dos países sigue en aumento, lo cierto es que hay una situación inédita con la que nadie contaba hasta hace poco: el rearme de ‘Iván Márquez’. ¿Cómo disipar este nuevo factor de perturbación? Jaramillo, en su artículo en EL TIEMPO, muestra un camino: “Ahora hay que sumar y apuntar en una misma dirección. Dejemos también de lado la garrotera política y miremos en qué puede contribuir cada quien desde su posición para resolver esta crisis. Nadie tiene que renunciar a sus convicciones ni moverse de donde está. Solo tiene que poner por encima de todo el bien de la nación.”

ARMANDO NEIRA
Editor de Política de EL TIEMPO.
@armandoneira

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