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Las cinco claves de las marchas de este 21S
Paro nacional Barranquilla

Marcha en caravana 21S.

Foto:

Vanexa Romero. EL TIEMPO

Las cinco claves de las marchas de este 21S

La agria discusión entre Petro y Carlos Holmes: ¿duelo de precandidatos? Análisis.

Las calles de Colombia fueron escenario este lunes 21 de septiembre de una muestra de descontento de trabajadores, estudiantes, indígenas, entre otros colectivos sociales, a las políticas del Gobierno Nacional.

A los reclamos ya expresados en el Paro Nacional del pasado 21 de noviembre, le añadieron el del fin inmediato a la brutalidad policial que tiene como referente la muerte de Javier Ordóñez por parte de, al menos, dos uniformados.

Fue jornada inédita porque se realizó en medio de la pandemia. Algunos sindicatos pidieron a sus simpatizantes movilizarse en vehículos atendiendo los protocolos de bioseguridad. El llamado se cumplió principalmente en horas de la mañana, especialmente en Bogotá, pero con el transcurrir del día se vio a muchas personas, especialmente jóvenes, sin, al menos, el tapabocas.

(Puede leer: 11 detenidos y 5 heridos, balance de las marchas del 21 de septiembre)

Estas son las cinco claves de las marchas y movilizaciones de este 21S.

1. Brutalidad policial, un nuevo factor de perturbación.

Mauricio Vargas en su columna del domingo de EL TIEMPO titulada ‘Ganar la calle’ dice: " '¿Un paro? ¿En serio? Si llevamos medio año parados', me dijo un pequeño empresario".

El analista cuenta lo que le contestó: "Le expliqué que hay otros motivos de protesta, como el asesinato por agentes de la Policía de Javier Ordóñez, el taxista que se iba a graduar de abogado, o los disparos de la Fuerza Pública contra los marchistas, desde algunos CAI que estaban siendo atacados con piedras y bombas incendiarias durante las violentas protestas de una semana atrás. Y que sobre la mesa hay un pliego de peticiones, surgido de las protestas de finales del año pasado".

En respuesta, la Policía actuó con un gesto tan simbólico como impactante. Decidieron salir a vigilar las protestas sin armas de fuego. Hace unos días, el general de la Policía Nacional, Óscar Atehortúa, había anunciado que los policías deberían manejar el control de las protestas sin armas de fuego para que al final de día no haya reportes de muertes por balas perdidas, como se registró anteriormente. Y así ocurrió.

(Además: Covid-19: Minsalud enciende alarmas sobre riesgos por aglomeraciones)

"Las marchas del denominado 21S muestran la continuidad de la protesta social de un sector de la ciudadanía descontento con las condiciones sociales en el país", dice Idaly Barreto, psicóloga social.

"Al margen de las posiciones políticas, el balance es positivo en lo que se refiere a la disminución del uso de la violencia que nos ha afectado en las recientes confrontaciones con la policía. Así las marchas se convierten nuevamente en la expresión ciudadana de protesta social", reflexiona.

En fotos: así fue la jornada de intensas protestas en Bogotá
Foto:

EL TIEMPO

2. Menos gente sí, pero los convocantes satisfechos.

La ministra del Interior, Alicia Arango, dice que el Gobierno "vio menos gente de la que se esperaba". Los impulsores de las movilizaciones aceptan esta realidad, aunque se muestran satisfechos porque dicen que sí se salió y eso ya es un triunfo.

Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, Pares, dice que "salió menos gente de la que se esperaba, indudablemente, pero estaban calentando motores, a manera de ensayo para lo que preparan para octubre".

Los organizadores se sienten satisfechos porque a pesar de que en el ambiente aún gravitan los graves sucesos de la semana pasada, hubo quienes no solo demostraron que están dispuestos a vencer ese miedo, sino además el de la pandemia.

(Le sugerimos: Bogotanos regresaron a casa a pie por bloqueos en manifestaciones)

"Fue una jornada democrática", dice el analista y docente universitario Jairo Libreros. "Los colombianos participaron en las jornadas de protesta en paz. Quienes coparon las calles presentaron sus reclamos, exigencias y consignas de forma pacífica. Los actos de vandalismo o los disturbios fueron excepcionales y no empañaron la expresión ciudadana", argumenta el catedrático.

En línea con esta afirmación de Libreros viene el tercer punto.

En fotos: así fue la jornada de intensas protestas en Bogotá
Foto:

César Melgarejo. EL TIEMPO

3. ¿Qué hacer con los vándalos?

Los reclamos de la protesta quedaron, una vez más, empañados por las acciones minúsculas de verdaderos delincuentes profesionales –el asalto organizado a un banco muestra la planificación para cometer un delito– que aunque en esta ocasión fueron marginales, sí mancharon la jornada.

"En esta manifestación de sectores sociales con reclamaciones quedan rezagos de los desadaptados que ensombrecen estas oportunas peticiones", dice el analista Pedro Viveros. 

(No se quede sin leer: Denuncian agresión de Policía a congresista que participaba en marchas)

¿Quién responde por los vándalos? La pregunta no tiene respuesta entre los múltiples y muy disímiles convocantes. Ese es uno de los problemas que ha alegado el Gobierno Nacional: piden a los protestantes tener una cúpula no solo para hablar, centralizar la discusión, sino también para evitar que sectores ajenos a los sindicatos y estudiantes terminen apropiándose de la calle.

En esta manifestación de sectores sociales con reclamaciones quedan rezagos de los desadaptados que ensombrecen estas oportunas peticiones

4. Lo bueno, lo malo…

Para el analista Luis Sandoval, la jornada fue positiva a pesar de ciertos incidentes. "Tengo la impresión de que hay un aprendizaje (costoso) respecto a la legitimidad de la protesta, su carácter pacífico y su protección. Manifestantes, Gobierno, medios y policía fueron unánimes y enfáticos en eso. En parte muy grande se logró. Hubo más información y menos estigmatización", dice.

Destaca que la jornada debería servir para escucharnos entre todos para la búsqueda de soluciones colectivas. "Un interrogante es si, además de eso, se acepta y tramita la presión en diálogos útiles. El país está ante la posibilidad de una democracia de masas, por un tiempo, que ayude a reducir algunos de los desequilibrios y desigualdades más protuberantes. Por esas etapas han pasado los países hoy más desarrollados económica y políticamente", agrega.

Aurelio Suárez, por su parte, explica que la "protesta fue pacífica y biosegura, pero por ello el gobierno de Duque no puede omitir la indignación por el decreto 1174, el apoyo a la huelga del Cerrejón, la defensa del páramo de Santurbán o el préstamo a Avianca".
Para Suárez, "el balance no es ni el minúsculo grupo de vándalos ni protagonismos que quieren usurpar esa expresión".

"También es bueno recordar que en tiempos de permanente conexión ciudadana las reclamaciones llegan a las calles desgastadas porque el debate se ha agotado en el día a día de las redes. Ojalá las centrales obreras sepan traducir la agitación callejera en transformaciones institucionales para no agotar las avenidas de la ciudades y la autopista digital", argumenta, por su parte, Pedro Viveros.

Petro vs. Carlos Holmes, ¿duelo de 2022?

En paralelo a las marchas sobre el asfalto este lunes se vio una dura discusión en el ciberespacio entre Gustavo Petro, líder de la Colombia Humana y seguro candidato presidencial, y Carlos Holmes Trujillo, ministro de Defensa y posible precandidato del uribismo.

(Además: Gobierno no le caminaría a partido de la Selección con público)

La calle sigue siendo fundamental. Como recordó Vargas en su columna de este diario: "En los años sesenta, cuando el Frente Nacional de los partidos Liberal y Conservador controlaba con mano firme las riendas del Estado, las organizaciones de izquierda, excluidas del juego político bipartidista, decidieron que tenían que ganar la calle. Ya no existe el Frente Nacional, y hoy los partidos de izquierda participan activamente en las elecciones, tienen significativa representación en el Congreso y gobiernan muchas alcaldías importantes. Pero la calle sigue siendo un objetivo clave".

En este contexto, sin embargo, ahora las batallas políticas tienen un nuevo escenario que son las redes sociales, como quedó en evidencia este lunes.

De unos días para acá, Trujillo ha ido dejando a un lado su cuidadoso lenguaje institucional en sus redes sociales para hacer afirmaciones con mayor componente político. ¿Será cierto que prepara su salida del ministerio para echarse al agua como candidato presidencial?

POLÍTICA
Twitter: @PoliticaET

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