'No es más tierra para indígenas, es hacer productiva la que tienen'

'No es más tierra para indígenas, es hacer productiva la que tienen'

Experto de la Universidad Javeriana destaca lo logrado tras el acuerdo con la minga del Cauca.

Manuel Ramiro Muñoz

Manuel Ramiro Muñoz, director del Instituto de Etudios Iterculturales de la universidad Javeriana de Cali.

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Procuraduría General de la Nación

Por: Política
16 de abril 2019 , 09:32 p.m.

Manuel Ramiro Muñoz, director del Instituto de Etudios Iterculturales de la universidad Javeriana de Cali, quien jugó un papel clave en la negociación con la minga indígena, asegura que el problema no es cantidad de tierra, sino de hacer productiva la que tienen e insiste en que no hubo infiltración de los grupos ilegales, que sí quisieron aprovecharse de la situación.

Aseguró que esta fue la negociación 1.202 que se hace con los indígenas del Cauca y destacó que se hizo sobre la base de tres ejes: que fue un acuerdo logrado de manera pacífica, que se crean las condiciones para la productividad de la tierra y que fue un acuerdo eminentemente técnico.

Muñoz maneja un importante grupo de investigación que trabaja en temas de desarrollo rural y de la tierra y parte de su trabajo se centra en facilitar para transformar conflictos territoriales entre las comunidades afro, indígenas y campesinas con las empresas, y esas mismas comunidades con el Estado.

¿Cual fue el trabajo que ustedes cumplieron en el diálogo entre la Minga y el gobierno?

El papel nuestro fue de facilitar y de intermediar. Fue ayudar a  facilitar ese diálogo y que se sentaran y el  primer punto fue definir la ruta para el diálogo.

¿Es cierto lo que dicen los indígenas que ha habido demasiados incumplimiento del gobierno?

Nosotros tenemos un análisis muy juicioso y constatamos que desde 1991 hasta la fecha los diferentes gobiernos han firmado, con el último acuerdo pasado, 1.202 acuerdos. Y lo más grave del asunto es que el cumplimiento es muy bajo. Hay algunos en los que no se ha cumplido ni siquiera el 30%. 

Las barras bravas de lado y lado si querían una confrontación fuerte y abierta

¿Es decir, hay un alto incumplimiento del gobierno?

Sí, los gobiernos van  y con tal de levantar el paro y desbloquear las vías,  no tienen la seriedad de mirar si lo que firmaron se puede cumplir o no. 

¿Y que diferencia tiene lo que se firmó ahorita con los 1201 procesos anteriores?

La diferencia fundamental es que en este acuerdo tanto la Minga indígena como el Gobierno Nacional tuvieron unos acuerdos en tres temas. El primero es que el Gobierno se comprometió de alguna manera en que este era un problema social y político  y por lo tanto no debería tener una solución policiva, el segundo tiene que ver con el tema de tierras, no para dar más, sino hacer productivas las que tienen, y el tercero es que fue una negociación eminentemente técnica

¿Había gente interesada en que lo de la minga se convirtiera en algo violento?

Las barras bravas de lado y lado sí querían una confrontación fuerte y abierta. La razón fundamental: porque los estrategas políticos de lado y lado saben que polarizar es una buena estrategia electoral, pensando en las elecciones de este año. Los estrategas de lado y lado estuvieron radicalizando el asunto.

¿Quiénes eran de los esas barras bravas?

Había un sector político de barras bravas que decía ‘señor Presidente, no se deje chantajear por los indios'. Eso lo decía un sector político de barras bravas que estaba haciendo política en función de las próximas elecciones. Y del otro lado, los consejeros mayores tenían una presión muy fuerte para que eso se llevara en términos más ideológicos de políticos, que fuera un juicio a las políticas del Gobierno, sin mayores agendas políticas de diálogos y negociación y llamando a la resistencia dura en la Panamericana.

¿Pero eso no pasó?

Lo importante es que el Presidente y los líderes que estaban al frente de la minga dejaron claro que esto no podía derivar en una gran confrontación. El Gobierno, con mucha paciencia no quiso una solución de fuerza en la Panamericana, que muchos insistían en que se diera. Esta vez, por ejemplo se mantuvo abierta la vía alterna, algo que en pasadas ocasiones no siempre ocurrió.

La gente no come tierra, come lo que la tierra produce y ahí sí hay un déficit de tierra. La tierra productiva no la tienen las comunidades

¿Qué pasó en lo que tiene que ver con el tema de tierras?

Usted sabe que las comunidades indígenas en términos de extensión territorial, al igual que las comunidades afros, hoy tienen en su poder una gran cantidad de tierra, se podría decir que una quinta parte del territorio nacional. Estamos hablando de varios millones de hectáreas. Pero qué pasa, que es una tierra que la mayoría es de vocación forestal y de conservación, que además están sujetas a la ley 2 de 1959, que las inhabilita para actividades productivas y económicas. En términos de productividad, no en términos económicos, son altamente productivas, de qué, de agua, de aire, de biodiversidad, aunque económicamente por eso no reciben dinero, de eso no pueden vivir.

¿Entonces tienen tierra?

La gente no come tierra, come lo que la tierra produce y ahí sí hay un déficit de tierra. La tierra productiva no la tienen las comunidades. Entonces, tienen tierra, sí, falta tierra productiva, sí. Pero problema también es que en términos proporcionales, el país tiene muy poca tierra productiva.

¿Podríamos decir que la tierra productiva está ocupada?

Si señor, y es propiedad privada.

¿Pero los indígenas pedían 49.000 hectáreas?

Si, de hecho debo decir que esas tierras que ellos piden son las que les han firmado gobiernos anteriores de manera irresponsable. Para levantar una minga o un paro firman tierras y no se preguntaron cuánto valen, dónde están o quién las tiene. Esas tierras que ellos piden son deudas de gobiernos anteriores.

¿Entonces, hay que comprarles tierras productivas?

El asunto no es comprar tierra productiva, porque las comunidades indígenas tienen una muy buena cantidad de tierra potencialmente productiva. Y ahí está el punto.

¿Cuál es el punto?

Coger la tierra potencialmente productiva y ponerla a producir. De nada sirve si usted tiene 300 hectáreas de una tierra productiva, pero si no está al lado de una carretera, si no tiene riego, si no tiene asistencia técnica, sino no cuenta con las semillas adecuadas, sino tiene electrificación.

¿Y se puede poner a producir la tierra que tienen los indígenas?

Exactamente. Qué pasó en esta negociación, que los 820.000 millones de pesos, que sumarán a los 10 billones de pesos que están en el Plan de Desarrollo, están muy priorizados en vivienda, en carreteras, en educación para el trabajo, en dinero para la productividad, que se puede traducir en recursos para riego, para comercialización. Es decir, ahí se comenzó a dar ese primer giro a enfrentar el problema de tierras para las comunidades afros, indígenas y campesinos.

¿Es decir el tema no fue darles las tierras sino los apoyos para hacer productivas las que tienen?

Exactamente.

¿Podríamos decir que con este acuerdo se desvirtúa que se necesitan grandes extensiones de tierra?

Lo importante es hacer la tierra productiva. Aunque hay un tema político de fondo y es que los gobiernos han firmado que les deben tierra y ellos no se van a bajar de esa tierra que les deben. El tema de tierras tiene dos dimensiones: la extensión territorial, en donde hay unas deudas del pasado, y un complemento que es coger la tierra potencialmente productiva y ponerla a producir.

El Eln quiere meterse, obvio. Quiere aprovecharse de estos espacios para fortalecerse, esto es innegable

¿Cuál es el tercer punto que destaca de la negociación?

Que toda se hizo desde el punto de vista técnico. Esos $ 820.000 millones que se destinaron están en rubros muy específicos dentro de Planeación Nacional. Eso demuestra que la inversión prevista fue elaborada técnicamente y no políticamente.

Usted mencionaba a las barras bravas. ¿Esas fueron las que impidieron el diálogo entre el Presidente y la Minga?

Absolutamente.

Se escucharon voces oficiales diciendo que la minga estuvo infiltrada. Usted que estuvo ahí ¿cree eso?

En el contexto de la minga, pues las disidencias y los grupos armados estuvieron ahí tratando de pescar en río revuelto. Pero la infiltración de la que se habló, yo no la vi. Creo que los grupos armados ilegales sí estuvieron atentos a pescar en río revuelto y eso es innegable. Pero pensar que la Minga estaba dirigida por ellos me parece que fue temerario de parte de quienes lo plantearon.

¿Ese no era un territorio de las Farc?

Estamos hablando de unas comunidades con un altísimo nivel de autonomía frente a las Farc. La mayoría de los líderes indígenas no eran amigos de las Farc, pues muchos de sus líderes murieron en la lucha por la autonomía de los indígenas frente a esa guerrilla. En eso se ve una falta de conocimiento que no distingue esa dura confrontación que hubo entre los indígenas y las Farc, que eran las que estaban en el territorio.

¿Y el Eln?

El Eln quiere meterse, obvio. Quiere aprovecharse de estos espacios para fortalecerse, esto es innegable. Pero decir que dirigentes, con los que se dialogó para los temas de decisiones estaban orientados por los grupos armados, es temerario.

Pero sí hubo lo que se podría llamar la ‘infiltración’ política…

Ahí es donde me refiero a las barras bravas. Los grupos políticos, como el Polo, a mi juicio, de manera irresponsable quisieron usar una movilización social que tiene claro carácter político reivindicativo en función electoral. Eso lo intentaron y lo seguirán intentando. Los conflictos políticos y los sociales serán muy fuertes en el país en el presente y en el futuro, pero eso no nos tiene que llevar ni a la manipulación de las comunidades ni a reafirmar que por razones políticas y sociales debemos seguirnos matando. Ojalá la barras bravas de las dos partes lo tengan claro.

POLÍTICA@PoliticaET

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