El excanciller Julio Londoño analiza la 'peor crisis' con Venezuela

El excanciller Julio Londoño analiza la 'peor crisis' con Venezuela

Dice que bloqueo de EE. UU. puede traer consecuencias serias para Venezuela y también para Colombia.

Julio Londoño

Para el excanciller Julio Londoño, la opción de una intervención militar en Venezuela está descartada por el rechazo que causaría entre la comunidad internacional.

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Diego Santacruz / Archivo EL TIEMPO

Por: María Isabel Rueda
12 de agosto 2019 , 05:55 a.m.

Esta semana, EE. UU. nos notificó que nos certificó en nuestra lucha antidrogas. ¿Qué ventajas nos trae eso?

Muchas ventajas. Era una espada de Damocles que tenía encima el Gobierno de Colombia desde hacía tiempos, que llevaba años realizando esfuerzos para que las acciones emprendidas en el país justificaran esa certificación. Independientemente de que muchas personas consideren que EE. UU. se arroga el derecho de certificar o no certificar un Estado, y que eso tiene de todas maneras unas connotaciones claramente políticas.

¿Pero si nos hubieran descertificado, qué habríamos perdido?

Pues, es que cuando EE. UU. no certifica un Estado empiezan a tomar medidas de carácter económico y político en su contra, que aunque exactamente no se sepa cuáles son, de ninguna manera son buenas. Medidas que pueden afectar gravemente las exportaciones colombianas e incidir en asuntos de carácter político, incluyendo el visado para los colombianos. Hay una gama de represalias que el gobierno de EE. UU. puede tomar frente a un país que no ha sido certificado. Eso podría haber tenido consecuencias muy serias.

Pero el comunicado que habla de la certificación tiene dos detallitos. Uno, resalta un compromiso mutuo con Colombia para que reduzcamos a la mitad el narcotráfico para el 2023. Dos, reiniciar el programa de erradicación aérea…

Eso es lo que ha expresado el Gobierno de EE. UU. . Parte de la base de que el Gobierno colombiano volverá a adoptar la política de las fumigaciones aéreas. Muchas personas no solo a nivel regional de las zonas afectadas, sino también a nivel internacional consideran que las aspersiones aéreas no son el único medio para combatir el problema del narcotráfico. Es un paso, pero ni será ni debe ser el único.

Siempre ha habido críticas a los viajes presidenciales porque, repito, yo creo que la explicación es que los países se sienten un poco huérfanos

¿Qué implicaciones tiene el bloqueo que EE. UU. acaba de decretarle a Venezuela? ¿Tendrá algún impacto en Colombia?

Pues esa medida ya la ha tomado Estados Unidos contra países como Irán, Corea del Norte, Cuba, etcétera, y obviamente puede tener no solo consecuencias muy serias para Venezuela, sino también para países como Colombia. Habrá que ver cuál es el grado de severidad con que EE. UU. aplique esa medida y cómo se extienda. Si, por ejemplo, ciertas compañías norteamericanas que están operando en Venezuela pueden seguir o no haciéndolo.

Aparentemente no podrían seguir operando porque, precisamente, el bloqueo incluye hacer negocios con Venezuela…

Habrá que ver. Pero hay algunas compañías petroleras como la estadounidense Chevron, por ejemplo, que está trabajando en Venezuela; habrá que ver si se disponen algunas excepciones sobre el particular, como generalmente hace Estados Unidos. Por lo tanto, yo creo que tenemos que esperar un poco a ver cuál es el alcance efectivo de esa medida que ha tomado el Gobierno norteamericano.

Esas medidas tienen su doble cara de la moneda, pues si bien castigan de un lado al gobierno del dictador Maduro, de otro lado castigan a la población porque la economía se deteriora, y eso aumentaría la tendencia migratoria, que directamente nos cae a nosotros.

Sin duda. Yo creo que los datos de la migración son sumamente preocupantes. Yo tengo por ahí informaciones de que encuestas realizadas en Venezuela señalan que por lo menos un 10 % adicional de la población venezolana piensa de todas maneras migrar, y naturalmente el primer candidato para ese efecto es Colombia. La situación que se está presentando con los venezolanos en el país es bien conocida; genera mucha prevención; se han presentado muchos hechos, muchas complicaciones. Es un problema muy complejo que tiene el Gobierno colombiano en sus manos.

Y, además, los vecinos nuestros han cerrado sus puertas a la migración venezolana, cuando deberían estarnos colaborando, ante semejante emergencia humanitaria. Nos están dejando el problema solo a nosotros...

Así lo han hecho todos. Incluso, los países que tienen fronteras en alguna parte con Venezuela, como Brasil, las Antillas Neerlandesas, Guyana, etcétera. Y, naturalmente, los países vecinos, como ya sabemos, como Perú, Ecuador y Chile, han tomado medidas sobre ese particular.

Este es uno de los problemas más complejos que tiene el Gobierno Nacional, que no solamente es de política internacional sino de política doméstica.

Usted mencionaba un dato que es muy preocupante, y es que en general, las encuestas indican un aumento del fastidio de algunos colombianos con esa migración. La xenofobia es una de las peores pestes que nos pueden contagiar. Así el Gobierno esté dando otro ejemplo, como otorgarle la nacionalidad a 22.000 niños nacidos acá…

En Colombia nunca se ha presentado una situación de esas características, pero sería tapar el sol con las manos no verificar que en determinadas regiones del país, la situación no solo de carácter social sino de seguridad y de orden público se han agravado seriamente, y se lo están atribuyendo directa o indirectamente a la migración venezolana.

A eso súmele la protección, evidente y cada vez más peligrosa, de Maduro, no solamente al Eln sino a las disidencias de las Farc…

El Gobierno de Venezuela, como todos sabemos, ha incorporado –tácitamente, a mi juicio–, a los grupos colombianos armados, al Eln, a las Farc, etcétera, en alguna forma a sus milicias nacionales, y tiene en mente colocarlos en una primera línea de resistencia, frente a una eventual acción por parte de la comunidad internacional o de algún Estado.

¿Pero usted cree viable esa acción conjunta de la comunidad internacional? El tema, que alguna vez pudo tener algo de fuerza, se ha enfriado un poco…

Totalmente. Yo creo que las perspectivas que tenían algunos sectores, no todos, del gobierno norteamericano se vinieron abajo. Se hizo evidente que una eventual acción de carácter militar, de cualquier modalidad y con cualquier característica, merecería el rechazo unánime, o casi unánime, de la comunidad internacional en su conjunto, y tendría severísimos problemas para el futuro de algunos Estados, entre ellos Colombia. Por lo tanto, creo que esa opción está descartada, no obstante haberla promovido algunas personas desde el gobierno de Estados Unidos.

¿Pero una acción del Consejo de Seguridad de la ONU, por ejemplo, con el despliegue de una fuerza multilateral, también está descartada?

Primero, el Consejo de Seguridad tiene que estar convencido, para poder actuar en un momento determinado, de que se están afectando la paz y la seguridad internacionales.

¿Pero Colombia no pertenece a ese ámbito internacional? A nosotros sí nos está afectando…

A nosotros sí, pero no a la comunidad internacional en su conjunto. Además, para que el Consejo de Seguridad tome una decisión sobre ese particular, se necesitaría que contara con los votos afirmativos de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, y es muy improbable que en este momento, Rusia y China se presten a facilitar una resolución del Consejo de Seguridad en ese sentido.

Pero ese es el otro aspecto de los efectos de la decisión de Estados Unidos. Como pasó con Cuba, ese bloqueo empuja más a Venezuela a los brazos de los rusos y de los chinos…

Sin duda. El afán de ellos es subsistir, simplemente, y para esto, pues le venden, si es necesario, el alma al diablo, como se diría.

Tienen hipotecada a Venezuela y fuera de eso, como sabemos, China está en una guerra comercial sin cuartel con Estados Unidos

El presidente Duque acaba de regresar de la China y en el menú que llevaba para el viaje decía que iba a tocar el tema de Venezuela con los chinos. ¿Usted creería con su experiencia que irlo a hablar de frente con el gobierno chino tiene alguna posibilidad de que cambien las cosas?

Usted sabe muy bien cómo son de prudentes los chinos, y generalmente oyen muy atentamente, pero sobre todo en un tema de estas características se abstienen de dar cualquier concepto o cualquier opinión que los pueda comprometer.

Además de que no ve uno claramente qué interés pueden tener en ayudarnos. Ellos tienen hipotecada a Venezuela…

Tienen hipotecada a Venezuela y fuera de eso, como sabemos, China está en una guerra comercial sin cuartel con Estados Unidos, y no creo que en este momento vaya a tomar una actitud diferente con respecto a Venezuela.

¿Usted cree que los presidentes tienen que viajar porque eso forma parte de gobernar un país? Los viajes del presidente Duque han sido muy criticados por excesivos o por insustanciales…

Creo que lo que pasa, y no solamente es en Colombia sino en muchos Estados, especialmente latinoamericanos, es que la gente tiene un sentido especial de orfandad en el momento en que el presidente viaja. Le cuento una anécdota: durante todo su mandato, Misael Pastrana Borrero no había salido sino cuatro días. En esos cuatro días se incendió el edificio de Avianca y la gente dijo que si el presidente Pastrana no hubiera salido esos cuatro días a Venezuela, no se habría incendiado el edificio de Avianca. (Risas) Siempre ha habido críticas a los viajes presidenciales porque, repito, yo creo que la explicación es que los países se sienten un poco huérfanos.

Si han tenido o no resultados las salidas, pues es difícil tener una apreciación sobre el particular. Ahora, la diplomacia presidencial es mucho más efectiva y mucho más frecuente que antes por razones obvias, pero, de todas maneras, en cada visita que hace el presidente hay después un comunicado en el cual se dice que se están obteniendo todo tipo de cosas, de beneficios, de ventajas, de acuerdos importantísimos. Creo que si el Presidente hubiera hecho la cuarta parte de los viajes, el sentimiento hubiera sido el mismo.

Y el país estaría igual…

Estaría igual, sin duda… (Risas)

¿Cuándo se deben fallar las demandas de Nicaragua contra Colombia en La Haya, y qué sabemos del sentido que podrían traer?

Pues el Gobierno ha sido absolutamente hermético sobre cómo han sido los alegatos, cuáles son los pronunciamientos que se han hecho por parte de los dos países, cuáles son las posiciones que ha sostenido Colombia, las que ha sostenido Nicaragua, y todavía son inciertas las fechas en que se pueda pronunciar la Corte Internacional de Justicia sobre los dos temas de fondo, que son la plataforma continental extendida, por una parte, y por la otra, el cumplimiento del fallo de la Corte Internacional de Justicia del año 2012.

¿Y su pálpito cuál es?

Que eso puede empezar a darse el próximo año, dependiendo de cómo se vayan realizando las cosas y la intención que precisamente tenga la Corte sobre graduar o no graduar los fallos que tiene que emitir sobre el particular. Es prematuro y difícil predecirlo porque la Corte Internacional de Justicia es impredecible.

Y una última pregunta. Qué momento con Venezuela es más difícil. ¿El de ahora o el que le tocó vivir a usted con la corbeta Caldas?

No hay punto de comparación. Estoy absolutamente convencido de que el problema más grave que han tenido las relaciones entre Colombia y Venezuela desde 1830, cuando se disolvió la Gran Colombia, hasta nuestros días ha sido el momento actual. Nos está afectando a todos y cada uno de los colombianos. No es una cosa teórica, no es una cosa de Cancillería, no es una cosa de notas de protesta, no es un asunto de fallos o no fallos, o negociaciones o no negociaciones.

Sin duda alguna constituye el asunto más grave, más serio y con más graves consecuencias en las relaciones entre ambos países, el cual puede afectar muy gravemente la situación interna de nuestro país, no solamente hasta este momento sino hacia el futuro inmediato.

MARÍA ISABEL RUEDA
Especial para EL TIEMPO

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