‘Desvincular el narcotráfico de violencia contra líderes sería irreal’

‘Desvincular el narcotráfico de violencia contra líderes sería irreal’

Francisco Barbosa habla de este tema y del impacto de la masiva migración venezolana.

Francisco Barbosa

Francisco Barbosa, consejero presidencial para los derechos humanos y asuntos internacionales.

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Milton Díaz

14 de septiembre 2018 , 09:13 p.m.

La crisis migratoria venezolana y los asesinatos de líderes sociales son dos de los asuntos que esperan hoy respuestas concretas de la Alta consejería presidencial para los derechos humanos y asuntos internacionales, una corporación que nació con el gobierno de Iván Duque y cuya cabeza es hoy Francisco Barbosa.

A un mes y una semana del cambio de gobierno, Barbosa habló con EL TIEMPO sobre los retos que enfrenta el país y las fórmulas que se usarán para garantizarles a los ciudadanos la protección de sus derechos.

Siguen matando a los líderes sociales. ¿En qué va el proyecto para atacar ese fenómeno?

Hay un compromiso en cabeza de la ministra del Interior para estructurar ese plan que será presentado en las próximas semanas. ¿Qué tendrá? Dos cosas: la articulación de las entidades del Estado y la simplificación del trabajo de las comisiones que se crearon durante el acuerdo de paz, para poder responder de forma inmediata. El objetivo es cumplir con los líderes sociales, no crear más normas, ver cómo se pueden proteger. También se busca una acción decidida de la Fuerza Pública focalizando los lugares donde se están produciendo estos hechos.

¿Qué les dejó el Gobierno pasado sobre la manera de enfrentar este fenómeno?

Que no había ninguna estrategia. Encontramos que había instancias sin articulación ni normatividad. Recibimos esto con un índice de líderes sociales asesinados, incluso hasta con disparidades en cifras. Uno de los temas de la política pública es tratar de ver cómo entre todos tenemos una sola valoración de lo que está ocurriendo.
Ahora, hay nuevas variables que han venido alterando la situación. La primera es el narcotráfico. Los líderes están rodeados de ese negocio y, por ende, están siendo víctimas de violencia.

¿Ven que esto no se trata de una escalada de violencia de lo que llaman derechas, sino producto de narcos?

Desvincular el narcotráfico de esto es completamente irreal. Otra variable, que es muy complicada, es que el aumento de ciudadanos de Venezuela está generando que los grupos armados y la delincuencia común terminen captando a personas de ese país para vincularlos a sus actividades. Estamos en un escenario en el cual, por un lado, se habla de consolidación de la paz, pero por el otro vemos desarrollos de nueva violencia. Las dinámicas de violencia no están fijadas por acuerdos políticos de hace tres años, están fijadas por todo lo que generan los territorios.

Entonces ¿qué salidas están contemplando?

Se está trabajando en una política pública sobre líderes sociales y, por supuesto, uno de los temas más importantes es un presidente en los territorios.

Pasamos a Venezuela, ¿ven un escenario a corto plazo de agravamiento de la crisis?

La dictadura venezolana no está terminando, sino que continúa. Hay una expulsión masiva de ciudadanos de ese país. Esa circunstancia nos pone en un escenario de aumentos del 600 por ciento en atenciones de salud del 2015 al 2018 y pone en una circunstancia muy complicada a todos los municipios de frontera y a aquellos que están empezando a recibir a estas personas. Luego, el agravamiento está.

El Gobierno, en cabeza del canciller, ha iniciado una campaña internacional diciéndole al mundo lo que está ocurriendo y ver qué alternativas hay, porque ningún país por sí solo es capaz de resolverlo. Alemania, con un millón de refugiados sirios, tuvo que modificar su ley de inmigración. Nosotros ya superamos el tema sirio.

¿Se prevé restringir mucho más la entrada de venezolanos?

El tema de Venezuela amerita varias reflexiones. Primero darles la mano a los venezolanos que históricamente nos dieron la mano. Tenemos que hacer un trabajo para ver cómo se pueden resolver estos asuntos dentro de los territorios con políticas locales y departamentales y en su momento el canciller presentará cuál sería la alternativa.

¿No esperan colaboración ninguna de Caracas?

El Presidente ha dicho que el Gobierno venezolano no es reconocido porque es ilegítimo. Ha violado derechos humanos y no es un Estado de derecho.

De ese trabajo que está haciendo el canciller, ¿qué espera recibir Colombia?

Si se evidencian los problemas, vamos a tener un mayor compromiso global frente al tema. El problema de Venezuela dejó de ser un tema fronterizo para convertirse en un tema nacional.

VALENTINA OBANDO JARAMILLO
ELTIEMPO.COM

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