‘Hay que escuchar la calle, y hay que escucharla ya’

‘Hay que escuchar la calle, y hay que escucharla ya’

Eduardo Pizarro habla del tema, a propósito del simposio en Bogotá '¿La calle versus el parlamento?’

Eduardo Pizarro

Eduardo Pizarro asegura que hay muchos jóvenes descontentos.

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Héctor Fabio Zamora. EL TIEMPO

Por: Redacción Política
10 de marzo 2020 , 08:58 p.m.

Eduardo Pizarro es el coordinador del simposio ‘¿La calle versus el parlamento? Movilización y malestar social en el mundo y en Colombia’, que organizan para este jueves la Escuela Galán y EL TIEMPO, en las instalaciones del Gimnasio Moderno.

Explicó que lo que se busca es mirar la movilización nacional en una perspectiva comparada con otras experiencias a nivel internacional para entender mejor lo que significa esa protesta en Colombia.

¿Cuál es el eje central del simposio de este jueves?

Es intentar entender el paro nacional en un mundo cada vez más convulsionado donde se están dando movimientos de protesta social en prácticamente todas partes. Es muy impactante porque se están dando protestas sociales en países atrasados como el Líbano o en países desarrollados como Francia y se están dando bajo gobiernos de izquierda, contra gobiernos de centro, como en Francia; o contra gobiernos de derecha, como Chile.

Queremos mirar el paro nacional en una perspectiva comparada, por eso viene un invitado especial de Chile que va a hablar de la experiencia en ese país, pero también vamos a tratar de compararlo con otras experiencias a nivel internacional para entender mejor lo que significa el paro nacional en Colombia, que tiene características distintas y comunes con los fenómenos que están ocurriendo en otras partes del mundo.

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¿Estas movilizaciones no tienen un tinte político?

Lo extraordinario de estas movilizaciones es que tienen características similares. La primera es que son la expresión de un malestar difuso. Cuando uno mira las 135 reivindicaciones contenidas en el paro nacional en Colombia o las de los chalecos amarillos en Francia o las de Chile es un malestar difuso, no como en otras movilizaciones sociales del pasado –como es el caso de protestar por el aumento de los precios de los pasajes del metro en Chile–, sino que se trata de explosiones sociales, pero luego la agenda es completamente difusa y abarca todos los temas divinos y humanos, como en Colombia.

Se trata de un malestar difuso, con una agenda difusa, con un liderazgo difuso y con mecanismos de resolución difusos

Se trata de un malestar difuso, con una agenda difusa, con un liderazgo difuso y con mecanismos de resolución difusos. Esas son las cuatro características de todas las movilizaciones.

¿Y si son difusas se pueden tramitar las demandas?

Son movilizaciones que se niegan a tramitar sus demandas por la vía de la democracia representantiva, por la vida de los partidos o el Parlamento y quieren simplemente que el Gobierno escuche la calle, que construya unos mecanismos de negociación, no de diálogo; para negociar con la calle, pero eso va en contravía de todos los mecanismos institucionales existentes, porque la Constitución están definidos los mecanismos para tramitar las demandas ciudadanas.

¿Se podría decir que este es un fenómeno global?

Es un fenómeno global.

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¿Todos con unas características similares?

Lo primero es el malestar difuso, la segunda tiene que ver con que el mundo cambió radicalmente y hoy en día por primera vez en la historia la clase media es más numerosa que las clases populares, que los sectores pobres a nivel mundial, entonces pasamos de ser un mundo rural a uno urbano. Y tercero, pasamos de un mundo donde la población dominante eran los niños y ahora son los jóvenes. Eso significa que el nuevo actor de la movilización en el mundo son jóvenes de clase media urbanos, ese es el gran sujeto de la movilización social en todas partes.

Jóvenes de clase media urbanos...

En todas partes. Y qué ocurre, que a nivel mundial tenemos dos tipos de clase media, una consolidada, que ya tiene casa propia, que tiene empleo estable, que tiene una jubilación segura y tenemos una clase media vulnerable, aquella que acaba de salir de la pobreza y que está asustada.

¿Por qué está asustada?

Porque está endeudada, porque educó a sus hijos con préstamos y tiene un empleo inestable y malos sueldos. Entonces esa clase media vulnerable está con grave temor de volver a la pobreza, de no poder seguir mejorando su nivel de vida; está muy descontenta con los servicios que está recibiendo, como mal transporte urbano, malos servicios de salud, riesgo de que no se va a jubilar al final de su vida. Entonces esa clase media vulnerable es hoy en día uno de los motores de la movilización social.

¿Hay más motores?

En segundo motor son los jóvenes que están descontentos, primero por temas ambientales, pues sienten que los mayores fuimos responsables de entregarles un mundo con un grave deterioro ambiental y que no tiene futuro. Además, esos jóvenes sienten que la oferta universitaria se ha ampliado mucho pero la demanda de empleo no crece al mismo ritmo por lo que entrar a la universidad y obtener un título no es garantía de empleo y no es garantía de empleo con salarios dignos.

Ahí tenemos unos jóvenes que están asustados por su futuro y se está produciendo un exceso de oferta con una demanda escasa en todas partes del mundo

Ahí tenemos unos jóvenes que están asustados por su futuro y se está produciendo un exceso de oferta con una demanda escasa en todas partes del mundo.

La tercera característica es que tenemos un mundo urbano y no rural y entonces qué es lo que está pasando, que el sujeto histórico de las movilizaciones de protesta era la clase obrera y la población campesina pero ahora la clase obrera es una minoría creciente y el campesinado está reduciéndose. Por eso el nuevo sujeto histórico son las clases medias urbanas y los jóvenes de clase media urbana.

¿Eso significa que estamos asistiendo a una nueva dinámica de las movilizaciones?

Y con actores distintos. El sindicalismo tradicional ya no es el eje de la movilización social porque cada vez la clase obrera es menos significativa proporcionalmente a la población que trabaja en otros sectores de la economía.

Estamos viviendo un cambio en la composición demográfica del mundo y eso se está reflejando en quiénes son los sectores de la movilización en todas partes. Y ese es el caso colombiano, que no se está movilizando el campesinado, no se están movilizando los obreros, se están movilizando son los jóvenes de clase media urbana.

¿Todo esto es lo que se va a analizar en el simposio?

La idea es reflexionar sobre este fenómeno de la protesta global y la experiencia colombiana, fundamentalmente detectar quiénes son los sujetos de la movilización social. Por eso el director del Dane (Juan Daniel Oviedo) va a hacer un mapa sociológico de quién es quién en Colombia hoyy eso va a ser muy importante porque si nosotros sabemos quién es la población que se está movilizando y cuáles son sus demandas, las élites políticas y económicas van a tener mejor capacidad de dar respuestas.

Si nosotros ubicamos exactamente el sector que se está movilizando y cuáles son las razones de su movilización, podemos tener mejores respuestas a la calle.

¿Cuál es la idea del simposio?

La idea es que asistan personas que tienen capacidad de decisión política, del gobierno, de los gremios, de la clase política, por eso invitamos a Juanita Goebertus (representante a la Cámara) y a Jorge Humberto Botero (expresidente de Fasecolda), a dirigentes obreros para que escuchen durante todo el día el foro y luego al final, en un diálogo que será moderado por Roberto Pombo, director de EL TIEMPO, nos planteemos dos cosas importantes: en Chile cuando explotó lo que se llamó el movimiento de los Pingüinos, que eran los jóvenes liceístas exigiendo educación pública gratuita, no escucharon y luego explotó muchos años después lo que estamos viviendo hoy en Chile.

Por eso, si bien es posible que el paro nacional está en crisis, escuchemos hoy antes de que en 10 años o menos explote de una manera que no podamos administrar, escuchemos la calle y escuchémosla hoy, y tengamos sensibilidad para responder a muchas de estas demandas. El segundo llamado es a que encontremos mecanismos para escuchar la calle, hay desconfianza con los partidos, con el Congreso y con los mecanismos institucionales; entonces encontremos mecanismos para escuchar la calle, así se tramiten finalmente por la vía del Parlamento y por las vías institucionales, pero tenemos que ser muy creativos, porque la ausencia de estos canales de tramitación de este tipo de demandas está generando revueltas permanentes

¿Es un llamado para que escuchemos a la calle?

Hay que escuchar la calle, y hay que escucharla ya.

REDACCIÓN POLÍTICA
EL TIEMPO@PoliticaET

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