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El malestar del uribismo radical con el presidente Duque
Uribistas

En la plaza de Bolívar los uribistas presentaron 1'315.968 firmas en contra del acuerdo de paz.

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Archivo particular

El malestar del uribismo radical con el presidente Duque

La petición de renuncia de Londoño Hoyos reaviva su inconformidad. ¿Por qué? Análisis

El manejo dado por el presidente Iván Duque a la explosión social que sacude a Colombia sacó, otra vez, a flote la inconformidad de un sector radical del uribismo con la gestión del Gobierno.

Este martes, Fernando Londoño Hoyos, exministro del Interior y Justicia de Colombia entre los años 2002-2004 durante la primera administración del presidente Álvaro Uribe Vélez, pidió la renuncia de Duque en caso de que no logre los desbloqueos, en especial el del puerto de Buenaventura.

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Londoño Hoyos, considerado uno de los más leales seguidores de Uribe de la llamada ala dura, dijo en su editorial del espacio La Hora de la Verdad: “Señor Presidente, si usted no tiene coraje suficiente, si usted no es capaz de disponer de la fuerza legítima del Estado para desbloquear el Puerto de Buenaventura (...), no le queda más remedio que renunciar”.

Fernando Londoño Hoyos habló sobre Iván Duque.

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Archivo particular

No es la primera vez que se abre una fisura así. Al cumplir el primer año de Gobierno, el exministro dijo que “la seguridad es un desastre. Y la columna dorsal de la seguridad, la lucha contra el narcotráfico, una calamidad”.

Posteriormente, María Fernanda Cabal también mostró su malestar con la línea de gobierno tomada por Duque. “No me siento representada por el gabinete de Duque”.

La legisladora hacía referencia a que en el gabinete había en ese momento ministros que para ella no representaban los intereses ideológicos del Centro Democrático (CD), el partido que llevó a Duque a la Casa de Nariño.

Incluso, se supo que había varios que habían votado Sí en el plebiscito para darles luz verde a los acuerdos de paz entre el gobierno de Santos y las Farc. Un hecho que disgustó a este sector político.

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De hecho, Duque tuvo un encuentro con Rodrigo Londoño, excomandante de esa guerrilla y ahora jefe del partido político Comunes, que a ella la disgustó. “No puede haber reuniones secretas con Timochenko. Eso fue lo que hizo Santos”, dijo.

Hace unos días, este diario publicó en su sección En Secreto un síntoma más de esta grieta. "En el Centro Democrático hay sectores que no están contentos con el presidente Duque. El aspirante presidencial Rafael Nieto Loaiza (crítico de Duque) ha señalado que los errores y la ausencia de conexión del Gobierno con el sentir nacional están favoreciendo a Gustavo Petro y perjudican las aspiraciones para el Congreso y la presidencia en el 2022", reveló la información.

Otro episodio crucial fue cuando la Cancillería pasó de manos de Carlos Holmes a las de Claudia Blum, y salió a la luz una conversación entre esta última y el entonces embajador en Washington, Francisco Santos, quien criticó la gestión de Holmes, indicando que este “no hizo nada” mientras estuvo al frente de esa cartera. También afirmó que el saliente ministro de Defensa no tenía interlocución en ese ministerio porque “Botero no trabaja”.

En un texto de análisis de Razón Publica, un reputado centro de pensamiento, titulado ‘Las grietas del Centro Democrático’, escrito por los estudiantes de doctorado Fabian Acuña y Julián Bonilla, ya se había advertido lo que vendría:

“Aunque parece prematuro, las grietas partidistas pueden observarse ya en la intención manifiesta de varios políticos dentro del CD de ser candidatos presidenciales en 2022. Aunque aún no se ha hecho explícito, existe la pretensión de enderezar el camino que ha desviado Duque y recuperar los supuestos postulados de la “causa uribista”.

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El análisis recordaba, además, que entre los factores para esta situación estaba el impacto de la popularidad del primer mandatario, "que empezó a bajar desde muy temprano en su gestión”, y que ha coincidido con algo que se creía poco probable, y es el declive de la popularidad del jefe del uribismo, que incidió en “los pobres resultados del CD en las elecciones regionales de octubre de 2019, como lo reconoció el mismo Uribe”.

Uribe, una persona que respira política a diario, sabe que de la gestión de Duque depende en buena medida los resultados para las elecciones de 2022. Para el sector más crítico del uribismo con el Presidente, el dolor de cabeza está por lo que ocurre hoy en la calle y puede pasar en las urnas.

En efecto, en la bancada del Centro Democrático hay preocupación porque interpretan que la crisis les puede pasar factura que se añade a un problema adicional: No hay un líder de la dimensión de Uribe que arrastre la lista para mantener la veintena de escaños en el Senado.

Eso explica, en parte, las críticas de distancia de Uribe y Duque para que corrija el rumbo. “¿Por qué afirmó recientemente que al Gobierno le ha faltado autoridad?”, le preguntó EL TIEMPO. “Creo que al Estado en su conjunto le ha faltado autoridad. Las decisiones anunciadas por el presidente Duque el viernes en Cali son de autoridad, que Colombia necesita, y que confiamos sean eficaces y sostenidas. Un mes de destrucción del país indica que hay fallas de autoridad y celebro que se corrijan”, respondió el expresidente.

Para el ideario uribista, una bandera fundamental es la de la seguridad. Y, claro, ellos se inquietan cuando el diagnostico en este sentido muestra lunares. 

“El Presidente prometió hacer el país más seguro. Pero la violencia está empeorando. Colombia está exportando cantidades récord de cocaína y los grupos armados ilegales se están fortaleciendo. Desde 2016, año en que se firmó un acuerdo de paz con las Farc, el ejército rebelde más grande del país, otros grupos armados han expulsado a un número creciente de habitantes de las zonas rurales de sus hogares y han asesinado a cientos de líderes locales. Los colombianos también culpan al gobierno por manejar mal la pandemia”, dijo hace unas semanas la prestigiosa revista The Economist.

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La publicación británica, de hecho, aseguró: “En lugar de una reforma fiscal valiente, el legado de Duque puede resultar en cambio asegurar que Colombia obtenga su primer presidente socialista”.

Por eso, el mismo Uribe le dijo a EL TIEMPO: "En el Centro Democrático se ha priorizado la necesidad de resolver este problema de violencia y de crisis social y después hablar de candidaturas. Lo nuestro es seguridad, emprendimiento y política social. Mi situación personal me limita para hablar de candidaturas. El Centro Democrático está dispuesto a coaliciones y hay conciencia de que no podemos ser una tercera Cuba, ni una segunda Venezuela y correr los riesgos de Chile".

Entre tanto, los integrantes del área dura no ceden. Londoño Hoyos insistió este miércoles: "Ayer decíamos lo que corresponde decir, que el señor presidente Iván Duque tiene dos alternativas clarísimas: cumplir con su deber o tomar la senda decorosa de una renuncia oportuna".

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