El nuevo espacio de diálogo para el Gobierno y el uribismo

El nuevo espacio de diálogo para el Gobierno y el uribismo

Derrota de las objeciones y liberación de Santrich pueden ser oportunidad para mínimos acuerdos.

Reunión de Duque con los partidos

A inicios de su gobierno el presidente Iván Duque intentó un acuerdo con los partidos, en aquella oportunidad sobre los proyectos anticorrupción. 

Foto:

David Romo / Presidencia

Por: Política
01 de junio 2019 , 11:34 p.m.

Tras los recientes acontecimientos, que incluyeron el entierro de las objeciones a la justicia para la paz y la liberación de Jesús Santrich, al Gobierno y al uribismo se les abre un nuevo espacio de diálogo con los partidos políticos, los cuales serán vitales para aprobar las reformas al acuerdo de paz en las que se han empeñado en los últimos meses.

Esta semana, la Corte Constitucional determinó que los reparos presidenciales a la ley estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) fueron archivados por el Congreso, lo que obliga al presidente Iván Duque a sancionar esa norma.

Horas antes, la Corte Suprema de Justicia consideró que era competente para investigar a Santrich y que la Fiscalía, que había ordenado su detención, debía liberarlo de inmediato.

Aunque algunos sectores calificaron estas decisiones como dos derrotas para el Ejecutivo, lo cierto es que esos mismos hechos le abren la expectativa al Gobierno y al uribismo para buscar unos mínimos acuerdos con los partidos –incluidos los opositores– y modificar aspectos de lo pactado con las Farc.

El presidente Duque fue el primero en negar las derrotas y dijo que, en el caso de las objeciones a la JEP, seguirá “defendiendo lo que, creo, debe ser el camino para que este país tenga una paz con legalidad y con justicia”.

“El derrotado es el que sacrifica los principios para acomodarse, el derrotado es el que claudica en sus convicciones por el aplauso transitorio, el derrotado es el que tiene miedo a que las ideas se defiendan en democracia”, aseguró el mandatario.

Por ello, esta misma semana, el alto comisionado de Paz, Miguel Ceballos, anunció que el Gobierno ya está trabajando en la estrategia para insistir en los ajustes al acuerdo de paz.

Entre los caminos que Ceballos mencionó está la presentación de las “reformas” legales y constitucionales “necesarias” para lograr ese objetivo y “seguir adelante” con la ley interpretativa que propuso el senador liberal Luis Fernando Velasco para aclarar el tema de la extradición a los terceros en la JEP.

En este último punto, la preocupación del Gobierno y del uribismo se centra en que, según la ley estatutaria de la JEP, los terceros que aporten verdad a la justicia para la paz, así no hayan tenido una participación directa en el conflicto, no podrían ser extraditados, lo que podría derivar en que haya narcotraficantes que gocen de este beneficio.

El derrotado es el que sacrifica los principios para acomodarse, el derrotado es el que claudica en sus convicciones por el aplauso transitorio

Expectativa de diálogo

El espacio de diálogo que se les abre al Gobierno y al uribismo en procura de unos mínimos acuerdos fue planteado ya, incluso, por algunos partidos.

Desde el Partido Conservador, el senador Juan Diego Gómez invitó a “todas las fuerzas” para buscar “acuerdos” y, “de paso, revisar con la izquierda y otros partidos disonantes”, pactos “sobre algunos de los temas que preocupan al Gobierno y al partido de gobierno”.

Es una oportunidad de oro para arrancar un acuerdo nacional con pie derecho, en el que el Gobierno convoque a las fuerzas, incluida la oposición, y mirar muy bien lo que se quiera cambiar del acuerdo de paz sin que violente el espíritu del mismo”, afirmó el senador por Cambio Radical Richard Aguilar.

En el caso de la liberación de Santrich, en cuya extradición el Gobierno se puso la camiseta, Duque también se manifestó.

“Óigase bien: nunca voy a dejar de defender la legalidad en este país, ni dejaré de llamar las cosas por su nombre, y seguiré diciendo que alias Jesús Santrich es un mafioso”, afirmó con énfasis Duque el pasado jueves.

En este caso, sin embargo, el margen de maniobra para el Gobierno es un poco limitado, por el momento. La suerte de Santrich está actualmente en manos de la JEP y de la Corte Suprema, dos tribunales que hacen parte del poder judicial, en el cual el Gobierno no puede interferir.

Lo cierto es que el Gobierno y el uribismo parecen tener una nueva oportunidad para dialogar con los partidos políticos –incluidos los de izquierda– e impulsar ajustes al acuerdo de paz, y del manejo que hagan de este espacio dependerá qué tan lejos lleguen en ese propósito.

POLÍTICA

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