El pacto de Palacio: hacia la reconciliación política

El pacto de Palacio: hacia la reconciliación política

Congreso, Ejecutivo y órganos de control trabajarán en la misma línea: luchar contra la corrupción.

Cumbre contra los corruptos

Cinco proyectos que presentó el Gobierno para luchar contra la corrupción tendrán mensaje de urgencia

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Presidencia

30 de agosto 2018 , 08:49 p.m.

Hacía mucho tiempo. Muchos años que todos los partidos políticos y el gobierno, con el Presidente de la República a la cabeza, no se sentaban a la misma mesa, en Palacio, alrededor de un tema crucial para los colombianos.

Y hacía mucho tiempo. Muchos años, que no se había logrado un acuerdo político de magnitud sobre algo tan fundamental como la lucha contra la corrupción. Sobre todo, en atención al mandato de millones de colombianos como el impartido el pasado domingo en las urnas.

“Pero valió la pena la trasnochada”, fue la confesión de algunos líderes que asistieron en la noche del miércoles a la gran cumbre contra la corrupción en la Casa de Nariño, auspiciada por el propio presidente Iván Duque.

Los más cumplidos fueron los jefes de los órganos control: el fiscal Néstor Humberto Martínez, el procurador Fernando Carrillo, y el saliente contralor Edgardo Maya Villazón, ya estaban sentados a la mesa cuando empezaron a llegar los jefes y los voceros de los partidos.

También se encontraba ya el expresidente César Gaviria, quien tomó asiento justo al lado del Presidente.

El ambiente fue ameno. Incluso, hubo espacio para hacer bromas sobre el sorprendente resultado de la consulta.

“Todos reconocieron que se rajaron en sus pronósticos. El que más le ponía llegaba hasta 8 millones de votos, nadie daba un peso por ella”, contó Claudia López, una de las promotoras de este mecanismo.

Duque logró algo que hace apenas unos días era impensable: sentar a una misma mesa a todos los sectores políticos. Los más acérrimos contradictores (uribistas y exFarc) estuvieron apenas a unos metros de distancia, compartiendo café y con el mismo propósito en mente: luchar contra la corrupción.

La foto que quedó para la posteridad, porque evidencia la importancia de este pacto político, fue el ingreso de Rodrigo Londoño –otrora máximo jefe de las Farc– a la Casa de Nariño.

Llegó sonriente, sobre las 7:45 de la noche, y se anunció como cualquier ciudadano, presentando la cédula ante el personal de seguridad, y acompañado por Carlos Antonio Lozada, senador de la Farc. Ingresó como cualquier otra figura política.

Pero lo que más llamó la atención del exjefe de las Farc es que se declaró “avergonzado” por las denuncias sobre corrupción que involucran a Marlon Marín y a sus propias fuerzas, en el manejo de los recursos para la paz. Londoño se dirigió al fiscal general, Néstor Humberto Martínez, y le ofreció todo su concurso para aclarar esos hechos.

Al final fue hasta la silla del presidente Duque y se despidió de mano. Resultó curioso que, aunque había líderes de todas las corrientes políticas, no hubo un ambiente de tensión, ni de pugnacidad. Parecía más bien una reunión de amigos.

La acomodación alrededor de la inmensa mesa rectangular se hizo juntándolos por grupos de partidos. Duque fue quien moderó el encuentro. Él mismo daba la palabra. Dicen que en todo momento se mostró amable.

Antonio Sanguino, de los ‘verdes’, contó que el anfitrión ofreció “lasagna, café y agua, pero eso sí, sin mermelada, como tenía que ser”.

POLÍTICA

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