Venezuela, una encrucijada sin solución en el horizonte

Venezuela, una encrucijada sin solución en el horizonte

Caracas continuará sus ejercicios militares, mientras Iván Duque espera la activación del Tiar.

Nicolás Maduro

Nicolás Maduro durante los ejercicios militares en la frontera entre Colombia y Venezuela.

Foto:

Tomada de Twitter

Por: Armando Neira y Eduard Soto Guerrero
15 de septiembre 2019 , 04:34 a.m.

En los días por venir, Colombia espera dar otro paso hacia adelante en su propósito de ayudar al retorno de la democracia plena en Venezuela. Los países que impulsaron ante la OEA la activación de los mecanismos del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (Tiar) continúan trabajando en los términos para aumentar las presiones en contra del régimen de Nicolás Maduro y esperan anunciar resultados dentro de dos semanas.

Se trata de una acción inédita, de gran alcance político, aunque de difícil pronóstico en sus resultados. En una paradoja, por ahora, le han servido de batería a Maduro para señalar a Bogotá y Washington de orquestar una acción militar para sacarlo a la fuerza de Miraflores, aunque los impulsores del Tiar han descartado de momento su uso, uno de los tantos recursos que contempla este tratado, que data de 1947.

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De hecho, Maduro acaba de pasar una semana al mando de su país en la que mostró que no va a dar su brazo a torcer –a pesar de que la población soporta la más grave crisis económica de su historia–, e incluso hubo varios hechos que le sirvieron de bálsamo.

El más trascendental, sin duda, la despedida fulminante e insólita –a través de un escueto trino– del consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, representante del ala más dura de la Casa Blanca. Colombia había trazado un estrecho vínculo con el hombre que le hablaba al oído al presidente Donald Trump y lo animaba a considerar todas las opciones, incluida la militar, para poner fin a dos décadas de chavismo. La sorpresa en Bogotá fue inevitable.

Conversación inevitable

Al día siguiente, en la reunión de cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA), mientras Carlos Holmes Trujillo mostraba los mapas y daba cifras concretas de la presencia de miembros de las disidencias de las Farc y el grueso del Eln en Venezuela, en Washington todas las conversaciones gravitaban alrededor de la salida del ‘Halcón’ de Baltimore.

Las pruebas mostradas por el Canciller colombiano estaban sustentadas en datos precisos como el número de criminales que tienen a Venezuela como santuario. Sin embargo, no se había asimilado aún el impacto de estas revelaciones cuando se conocieron las fotos en las que se ve al presidente encargado Juan Guaidó abrazado con dos paramilitares de la banda ‘los Rastrojos’.

(Lea también: La historia de los 'paras' que posaron al lado de Guaidó)

El régimen de inmediato se dio a la tarea de deslegitimizarlo y anunciarle un proceso más. El fiscal general, Tarek Saab, dio cuenta de una investigación al jefe del Parlamento, mientras que el propio Maduro y Diosdado Cabello se mostraban exultantes.

En este escenario, el panorama es incierto. Rocío San Miguel, presidenta de la ONG Control Ciudadano, cree que tras semejante catarata de acontecimientos difíciles de digerir vendrán otros de igual o mayor impacto. ¿Por qué? Ella piensa que tanto el presidente Iván Duque como Maduro están exhibiendo su fuerza de cara a la Asamblea General de la ONU, que comienza el próximo 24 de septiembre. “Un plazo claramente escogido por la Casa de Nariño y Miraflores para mostrar al mundo, cada uno, presuntas pruebas de agresión”, dice.

Y, según lo anticipado, la asamblea de la ONU será el momento en que se anunciarán las medidas tomadas bajo el marco del Tiar.

Gestos y provocaciones

El problema es que de aquí a allá, Maduro espera sostener sus ejercicios militares en los 2.200 kilómetros de frontera en los que él mismo se ha hecho fotografiar sonriente, puño en alto, en tanques y vehículos blindados.

“Esta dinámica es una situación muy peligrosa que puede terminar en un incidente fronterizo con consecuencias fatales para colombianos y venezolanos”, dice la experta en temas militares venezolanos.

En la misma orilla se pone el docente colombiano y especialista en temas de seguridad Jairo Libreros, quien considera que, además de la reunión en la ONU, el encuentro de diplomáticos para tratar la activación del Tiar servirá de antesala para el aumento de la tensión fronteriza: “Las declaraciones oficiales en Caracas, Washington y Bogotá serán más elocuentes, rimbombantes y amenazantes a medida que se aproxime la reunión del consejo consultivo del Tiar. Ese encuentro marcará el ritmo de los próximos días”.

Esta dinámica es una situación muy peligrosa que puede terminar en un incidente fronterizo con consecuencias fatales para colombianos y venezolanos

¿Hay otra salida? Difícil porque la vía del diálogo impulsado por Noruega en Barbados, y con el que Maduro esperaba aliviar la vara de sanciones impuesta por EE. UU. y la oposición, llevar a unas elecciones presidenciales, se suspendió.

En tan difíciles circunstancias Maduro ha enfocado su mirada hacia Colombia, a la que mañana y noche le descarga una artillería verbal que mezcla a Duque, Uribe, paramilitares, Washington e invasión. Tanto ruido no deja ver un hecho clave: ¿quién realmente está ayudando a Colombia?

“En contraste con la actividad febril emprendida en enero de 2019, cuando Guaidó asumió como presidente interino, hoy los gobiernos de Argentina, Brasil, Chile y Perú han comenzado a mirar para otro lado y se han concentrado en sus agendas internas. Colombia se ha ido quedando sola en su esfuerzo por acelerar la transición venezolana”, dice el periodista venezolano radicado en Colombia, Tulio Hernández, en un análisis para The New York Times.

Pero ¿por qué estará ocurriendo esto? Rafael Piñeros, coordinador de Relaciones Internacionales de la Universidad Externado, explica la dificultad de vender en los escenarios internacionales la tesis de que Venezuela y su régimen son “una amenaza a la seguridad regional” a la que se aferró Colombia. Por el contrario, “además de meterse con Colombia, Venezuela no ha amenazado a ningún otro gobierno” en la región.

De ahí que incluso diversos analistas consultados por EL TIEMPO consideran que será una tarea ardua lograr formalmente la activación del Tiar. El responsable de semejante crisis es Maduro, pero es evidente que también empiezan a surgir interrogantes de si Colombia ha jugado sus cartas adecuadas, y sobre todo, para los resultados que buscaba.

“La dictadura de Maduro es la fuente principal de la crisis”, dice Libreros. El analista pasa como las cuentas de un rosario todas las dificultades creadas por él y su círculo de poder: las condiciones de miseria en las que sobreviven sus connacionales, el drama de los migrantes, la destrucción del Estado de derecho y de las instituciones políticas, la presencia de campamentos de grupos terroristas y del narcotráfico colombianos en suelo venezolano y el riesgo latente de un enfrentamiento armado, y las eventuales consecuencias en número de vidas a ambos lados de la frontera, comprometen al inquilino de Miraflores.

“Sin embargo, también juegan un papel protagónico los gobiernos de Colombia y EE. UU., así como los gobiernos del Grupo de Lima, porque en no pocas ocasiones han tomado decisiones erráticas, sin allanar el camino hacia la transición democrática”, dice.

Juegan un papel protagónico los gobiernos de Colombia y EE. UU., así como los gobiernos del Grupo de Lima

¿Qué puede ocurrir ahora? “Es difícil determinarlo, porque el modelo de escenarios de tensión y distensión que escoge Venezuela para el manejo de la crisis no obedece a un patrón racionalista de toma de decisiones. Obedece al cálculo personal de Maduro para mantenerse en el poder, y esos comportamientos, ha demostrado repetidamente la historia, son capaces de llevar a la guerra a los países, lo que sería una tragedia”, argumenta San Miguel.

Tiempos de amenazas

Eso explica que en esta difícil semana que pasó hayan salido voces de peso internacional a pedirles a ambos líderes bajar la tensión.

“Quizás la parte más triste es que hay ‘una diplomacia del micrófono’. Las dos partes se han dedicado a amenazarse o a torearse. Caracas no tiene embajada en Bogotá y viceversa, y eso es grave. Además, el juego de pedir a las tropas venezolanas que deserten o que tomen partido por la oposición, o Maduro decir que apoya efectivamente a ‘Márquez’ o al Eln, y moviliza sus tropas, es un juego muy peligroso –aunque se haga para incomodar y para decir: ‘si tú me tocas, yo te toco’–. Se puede ir de las manos”, le dijo a EL TIEMPO monseñor Luis Mariano Montemayor, embajador de la Santa Sede en Bogotá, un influyente diplomático no solo por su cargo, sino por su estrecha amistad con el papa Francisco.

Así también lo hizo el secretario general de la ONU, António Guterres: “Hemos visto las informaciones de ejercicios militares. Esperamos que a través del diálogo los dos países puedan encontrar una forma de rebajar las tensiones”.

A lo que Duque respondió: “Cuando uno dialoga es para acercarse a la posición del otro y buscar puntos de encuentro. Nosotros somos un país que defiende la democracia (...) y Nicolás Maduro es el enemigo de la democracia”.

Colombia, como punta de lanza de la estrategia de Trump hacia Venezuela, ha recibido garantías de protección de Washington en caso de agresión de Caracas, pero en un tiempo de timonazos en la Casa Blanca respecto a su política exterior no es claro en qué escenario quedaría Colombia si Trump, en medio de sus cálculos electorales, vira hacia la estrategia de la diplomacia y el diálogo.

Nosotros somos un país que defiende la democracia (...) y Nicolás Maduro es el enemigo de la democracia

El diálogo en Barbados, en punto muerto

El diputado Stalin González, uno de los delegados de la oposición en las negociaciones con el gobierno de Nicolás Maduro, dijo que el formato que fue utilizado en estas reuniones, realizadas en Barbados, se agotó, y aseguró que no ve viable volver a este mecanismo porque ya todo se discutió.

González reiteró que la oposición está lista para llegar a un “acuerdo integral” con el Gobierno, pues, según dijo en una entrevista, “todo lo que se tenía que discutir se discutió”.

El gobierno de Maduro y la oposición de Venezuela iniciaron en mayo pasado un proceso de negociación auspiciado por Noruega y con sede en Barbados para buscar una solución a la crisis.

Las conversaciones fueron suspendidas a inicios de agosto por decisión de Maduro, luego de que Estados Unidos impuso un bloqueo a los bienes estatales venezolanos dentro de su territorio. Maduro dice que la oposición aplaude esas medidas, mientras que los de Guaidó creen que el régimen precipitó el fin del diálogo cuando llegó la hora de hablar de anticipar las elecciones presidenciales.

ARMANDO NEIRA
Editor de política

EDUARD SOTO GUERRERO
Editor internacional 

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