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Este domingo, día clave en busca de salida que ponga fin a la crisis
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¿Qué proponen los jefes políticos para salir de la crisis?Cuatro de los principales jefes políticos del país dan su mirada sobre la actual situación social y económica y del país y plantean alternativas para salir de ella.
Duque

Presidencia

Este domingo, día clave en busca de salida que ponga fin a la crisis

El país aspira a un resultado positivo del encuentro de esta tarde entre Gobierno y Comité del Paro.

La voz de Claudia López se escucha débil, algo quebrada. Cuenta que le dio covid-19, pero su preocupación es otra: “Sin más dilaciones establezcan una mesa de concertación nacional”, les implora al Gobierno Nacional y al Comité Nacional del Paro (CNP). Es el camino, argumenta, para hallar una solución a la explosión social que se inició el miércoles 28 de abril y que no ha dado tregua. “Es necesario pasar a la construcción de confianza”.

Las palabras de la alcaldesa mayor de Bogotá, el viernes, reflejan con claridad la gran preocupación que hay por la delicada situación del país y lo mucho que está en juego en este segundo encuentro entre las partes, previsto para esta tarde.

Primero, el estallido social hizo que muchos se olvidaran de la pandemia, el mayor desafío de salud pública que ha enfrentado el país. Y no. El virus continuó y seguirá su avance sin piedad: casi 500 muertos y 17.000 contagiados son los promedios diarios en unas estadísticas que muestran otra calamidad: el coronavirus ya ha matado a más de 80.000 colombianos. Si por cada fallecido se guardara un minuto de silencio, el país debería quedarse callado 55 días continuos. Sin embargo, en Colombia se ha gritado y discutido más que nunca en muchos años.

En segundo lugar, la necesidad de llegar a acuerdos con prontitud. Las dilaciones no solo aumentan la fatiga entre la población, sino que mina la credibilidad de las partes. Eso lo sabía el presidente Carlos Lleras Restrepo (1966–1970), quien ante un inminente paro invitó a los líderes de los trabajadores a encerrarse en el Palacio de San Carlos con el compromiso de no salir hasta firmar un acuerdo. “Porque después no nos creen”, les dijo. De allí no se movieron durante tres días hasta que firmaron un pacto.

(Lea además: El documento en el que Gaviria llama a rodear al Gobierno)

Y tercero, la ausencia de confianza. Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) muestra que en la última década se abrió una brecha entre los gobernantes y los ciudadanos. Apenas un 22 % de la población dijo tener confianza en las acciones del Gobierno.

En Héroes en Bogotá se lleva a cabo una masiva movilización.

Foto:

Héctor Fabio Zamora

Que este domingo las partes logren un consenso es fundamental para todos. Un estudioso de los conflictos sociales le dice a EL TIEMPO que en estos momentos en Colombia hay tres factores distintos: una protesta de trabajadores y estudiantes legítima y justa en sus peticiones, una explosión de violencia de lumpen, anarquismo y vándalos, y ataques de grupos armados ilegales, en especial del Eln y las disidencias de las Farc.

Para él, es clave que el CNP no prolongue los acuerdos con el Gobierno, sino que ayude a desactivar esta peligrosa olla a presión. “El comité de paro responde por las marchas diarias, pero en la noche entran otros actores más feroces que le quitan legitimidad, en la oscuridad pierden la calle y eso asusta a cualquiera”, dice.

El clamor para que las partes lleguen a acuerdos es general. “El punto prioritario para el CNP es garantía para la protesta, y para el país es la garantía de que se levantan los bloqueos y la violencia”, dice Jorge Enrique Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC).

El camino, sin embargo, es difícil. “Duque ya nos engañó”, dice Jennifer Pedraza, líder de la Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles (Acrees), que integra el CNP, en referencia a que sus reclamos no son nuevos, sino que se remontan a las movilizaciones de noviembre de 2019 y que, precisamente, fueron “guardadas en un cajón por la pandemia”, ilustra ella.

Un giro evidente

Eso explica, en parte, el recelo mostrado hasta ahora ante el evidente giro del Gobierno en sus concesiones a los marchantes. Duque aceptó que se sentaba a la mesa a “negociar” y no solo a “dialogar”, como habían insistido, y ordenó al alto gobierno insistir en que se respetaba la protesta social.

Presidente Iván Duque.

Foto:

Presidencia

En la última semana, Duque se puso al frente de una ofensiva mediática para intentar cambiar la narrativa que gravita en escenarios de enorme calado, y donde se ve con enorme preocupación los ya múltiples casos de abusos a los derechos humanos por parte de miembros de la Fuerza Pública. De hecho, ayer se conoció la de decisión de 55 congresistas estadounidenses, todos ellos demócratas, de pedirle al secretario de Estado, Antony Blinken, suspender toda la ayuda a la policía y bloquear la venta de equipo militar.

“Si está de acuerdo en que la mayoría de los manifestantes son pacíficos, ¿por qué continúa esta respuesta militarizada?”, le preguntó la prestigiosa Christiane Amanpour de CNN a Duque. “La protesta pacífica siempre se garantiza por cualquier autoridad de nuestro país”, le respondió él. “Vimos casos de violencia y vandalismo y la destrucción del transporte público y bienes, edificios y también daños a civiles o personas que pasaban por las calles, o que tienen sus negocios afectados por esos actos vandálicos. Y la intervención para enfrentar esos actos de violencia no solo se rige por la Constitución, bajo la ley, sino que siempre se realiza en estricta coordinación con las autoridades locales”, le respondió el Presidente.

(Le puede interesar: Así queda el gabinete tras la salida de la canciller Claudia Blum)

Escuchar a los jóvenes

Este discurso fue, palabras más, palabras menos, el que replicaron Francisco Santos, embajador en Washington, y Alejandro Ordóñez, en la Organización de Estados Americanos (OEA), en distintos foros.

Igualmente, medio gabinete se desplazó a Cali a escuchar a los estudiantes. Hubo, por ejemplo, un acto en el coliseo María Isabel Urrutia en el que los funcionarios estuvieron frente a unas 100 personas encapuchadas. “Tenemos que escucharlos para buscar caminos y saldar la deuda que tenemos con ellos”, dijo Lina Arbeláez, directora del ICBF.

“Cali es una ciudad de un evidente racismo estructural, una ciudad heredera de una sociedad esclavista que nunca consiguió romper con esa relación desigual para brindar las condiciones justas y dignas a las poblaciones racializadas y marginadas”, manifiesta Alejandro Martín, curador del Museo La Tertulia, en un texto publicado en 070 y titulado ‘¿Por qué el paro nacional 28A tiene su centro en Cali?’.

Y fue allí, en Cali, donde Duque envío sus primeras señales de ‘bandera blanca’ hacia los manifestantes: la matrícula cero para estudiantes de estratos 1, 2 y 3 que cursen una carrera profesional, tecnológica o técnica, y el inicio a la etapa 3 del Plan Nacional de Vacunación, que incluye a los profesores, como lo habían exigido ellos.

(También: Eln y disidencias, detrás de los ataques en Popayán, Cali y Jamundí)

El CNP recibió con poco entusiasmo los anuncios y, por el contrario, le dio largas a la respuesta en una semana en la que realizaron otra movilización, el miércoles 12, que si bien fue masiva, no lo fue tanto como las realizadas el 28 de abril y el 1.º de mayo. Asimismo, explicaron que en su pliego de peticiones, además, es esencial el retiro del proyecto de reforma de la salud –casi moribunda en el Congreso– y establecer una renta básica de un salario mínimo para personas de bajos recursos.

También insisten en que el primer punto para discutir este domingo es el de “las garantías necesarias para ejercer la protesta social en Colombia, así como que cesen el uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades”.

A pesar de las distancias, se ha avanzado. Carlos Ruiz Massieu, jefe de la Misión de Verificación de la ONU, se muestra optimista: “Esperamos que Colombia poco a poco vaya saliendo de este momento difícil para el país y para su población”.

“Estamos en contacto permanente con las partes para buscar que se llegue a esa definición habida cuenta de la urgencia que hay”, dice, por su parte, monseñor Héctor Fabio Henao, director de Pastoral Social.

El regreso de Gaviria

En el ámbito político, Duque se movió y logró acercamientos con los expresidentes. El más notorio, sin duda, es con César Gaviria, quien en menos de dos semanas pasó de ser un vociferante crítico a pedir en tono sobrio un respaldo a la institucionalidad.

(Lea además: Comité Nacional del Paro, dispuesto a reunirse nuevamente con Gobierno)

En este contexto, el Gobierno podría mostrar un balance positivo en la semana que pasó. Pero la realidad expuso otras caras muy duras de la moneda.

Incluso hubo quema de vehículos en la noche del viernes en Popayán.

Foto:

Juan Pablo Rueda. EL TIEMPO

El eco de la explosión social alcanzó al continente en directo, por televisión, en la transmisión de los partidos de la Copa Libertadores de Junior vs. River Plate y de América vs. Mineiro. Los gases lacrimógenos en las afueras del estadio Romelio Martínez, en Barranquilla, por los disturbios en la calle, causaron escozor en los jugadores en el campo.

Asimismo, el estremecedor caso de una menor de edad que se quitó la vida en Popayán después de haber sido detenida y, según dijo, abusada por el Esmad fue la chispa para que la capital del Cauca ardiera en la noche del viernes y le sumara un ingrediente adicional al conflicto. Sergio Fajardo y Gustavo Petro, quienes mantienen una mutua diferencia ideológica, se sintonizaron en el reclamo de la urgente, profunda y necesaria reestructuración de la policía.

Y aunque Duque intentó mostrarse más fuerte políticamente, se produjo la renuncia de la canciller Claudia Blum. Los manifestantes pueden ufanarse de haber tumbado a dos ministros –Alberto Carrasquilla, de Hacienda, fue el primero– y el texto inicial de la reforma tributaria.

Lo que sí es una derrota para todos son las inmensas pérdidas económicas. El paro le ha costado $ 6,2 billones al país. La cifra es de José Manuel Restrepo, ministro de Hacienda, quien calcula que el costo diario es de $ 484.000 millones. Un derrumbe gigantesco en el camino de la reactivación.

(Lea: Punto a punto: ¿Qué tan cerca o lejos están Gobierno y Comité de Paro?)

Sin embargo, quienes ven el vaso medio lleno creen que hoy el cielo luce más despejado que el de hace unas horas atrás, cuando la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos presentó un balance desolador: 716 civiles lesionados y 35 fallecidos. En la otra orilla, 849 uniformados de la Policía Nacional lesionados, y un uniformado muerto.

Por todo esto, el encuentro de hoy es fundamental.

ARMANDO NEIRA
EDITOR POLÍTICO DE EL TIEMPO

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