Los mensajes de un paro nacional que fue mayoritariamente pacífico

Los mensajes de un paro nacional que fue mayoritariamente pacífico

En todo el país, miles se movilizaron para exigirle al Presidente nuevas políticas sociales.

AUTOPLAY
Lo que dejó el paro nacionalDespués de una histórica jornada de protestas en el país, Armando Neira, editor político de El Tiempo, hace un análisis del 21N.
Paro

Mauricio Moreno. EL TIEMPO

Por: Política
22 de noviembre 2019 , 12:06 p.m.

Miles de personas a lo largo y ancho del país salieron este jueves a las calles para expresar su descontento con la administración Duque. El Presidente ha reiterado que son “válidas muchas de las aspiraciones sociales” y que el suyo es un “gobierno que escucha”. La pregunta es: ¿y ahora qué? ¿Tomará la iniciativa para, por ejemplo, concertar algunas de sus políticas?

Mientras estos interrogantes gravitan en el ambiente, este jueves quedó claro el resurgimiento del movimiento social como protagonista de las exigencias políticas. El ciudadano de a pie, llevado por su inconformidad, le envió al jefe de Estado un mensaje abrumador.

A diferencia de jornadas anteriores en las que, por ejemplo, los partidos de oposición se convertían en el motor de las movilizaciones –incluso el Centro Democrático en contra del mandato de Santos–, este jueves fueron los sindicatos, estudiantes, indígenas, ambientalistas y hasta colectivos artísticos quienes dieron un paso al frente para mostrar un cambio de rumbo.

(Le puede interesar: El 'cacerolazo' que se vivió en diferentes partes de Bogotá)

Esto en una jornada que si bien al caer la tarde impactó por la violencia escenificada en algunos puntos neurálgicos de Bogotá, no terminó alcanzada por ese contagio desestabilizador, que muchos temían, procedente de otros países de Latinoamérica.

En Chile, Sebastián Piñera aceptó un acuerdo para cambiar la constitución; en Ecuador, Lenín Moreno echó para atrás el decreto que eliminaba el subsidio a los combustibles, y en Bolivia se cayó el gobierno de Evo Morales, quien terminó asilado en México.

Aquí, en cambio, el país urbano y rural se movilizó mayoritariamente para pedir mejoras en la agenda gubernamental.

Los mensajes giraron alrededor de tres temas: el rechazo a supuestas reformas gubernamentales para flexibilizar el mercado laboral y cambiar el sistema de pensiones, el cumplimiento de los pactos del 2018 que les dieron más plata a las universidades públicas y un elemento en el que había sintonía desde La Guajira hasta Leticia, de Buenaventura a Puerto Carreño, la implementación total de los acuerdos de paz.

(Además: 'Hoy hablaron los colombianos, los estamos escuchando': Duque)

Paro

Con arengas y carteles, los manifestantes se expresaron durante toda la jornada.

Foto:

Mauricio Moreno. EL TIEMPO

Para los marchantes, Duque, en lugar de continuar con sus intentos de modificar el acuerdo que llevó al desarme de la guerrilla de las Farc, debería centrarse en proteger a los excombatientes y llevar el desarrollo social a esa Colombia profunda y olvidada.

El jefe de Estado ha dicho, una y otra vez, que no hay ningún proyecto sobre las dos primeras; que en el segundo tema, su gobierno dio el presupuesto más alto para el sector, 41,4 billones de pesos, con un aumento de los recursos para la educación superior en 4,5 billones, y que en la paz ha hecho esfuerzos tangibles al punto de que él mismo ha ido a cuatro Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR) para escuchar de primera mano las inquietudes de los antiguos combatientes de las Farc. ¿Entonces?

Los ciudadanos exigieron más recursos para el desarrollo y menos armas. En el alto gobierno valoran esta petición tan loable, pero dicen que en esas regiones hoy las bandas de narcotraficantes –jalonadas por las disidencias de las Farc– se mueven como pez en el agua y hay que enfrentarlas con mano de hierro porque su accionar pone en riesgo a las comunidades locales.

Es evidente que hay un corto circuito. Este puede pasar por el fondo y por la forma. Antes de la jornada, la Casa de Nariño puso en marcha un nuevo formato llamado Conéctate con Duque. Analistas consultados por EL TIEMPO consideran que debería ser al revés: “Duque, conéctate con el país”.

En efecto, es innegable que hay algo que está fallando. Duque es un presidente trabajador. Duerme máximo cuatro horas y son pocos los días que descansa. Sin embargo, para la gente del común –según se interpreta de las consignas vistas este 21 de noviembre–, la percepción es diferente: “Duque, sacúdete”, “Duque, empieza a gobernar”.

Las manifestaciones en Medellín fueron numerosas como emotivas las de Putumayo, Guaviare, Chocó, Villavicencio y Caquetá. Sin importar el abrasador sol de Barranquilla o Barrancabermeja ni el torrencial aguacero en Bogotá –con granizada en el sector de Suba–, los ciudadanos se hicieron sentir. Horas antes habían hecho lo mismo colombianos residentes en el Cono Sur, Europa, Oceanía y África.

Muchos de los mensajes estaban escritos en cartones y cartulinas, y fueron levantados por una ciudadanía activa que se movilizó en marchas que en términos geográficos fueron mayoritariamente pacíficas –con los tres lunares inmensos de lo que pasó en Cali, Facatativá y, al caer la tarde, en Bogotá–, en medio de música y pitos, pero también en algunos casos con una simbología tremendamente dolorosa: una sábana larga, blanca, con los nombres de 200 líderes sociales asesinados se extendía en una calle; en otra, una de color verde y rojo, con los nombres de indígenas acribillados.

Paro

La marcha avanzó en su mayoría con calma por diferentes ciudades del país.

Foto:

Mauricio Moreno. EL TIEMPO

El Presidente y sus ministros cuando tocan estos temas lo hacen desde un lenguaje políticamente correcto y de condena por esta racha de crímenes, pero, por lo visto, en centenares de mensajes para un segmento importante de la ciudadanía no es así: “Duque, indolente”, gritaron en muchas ciudades.

No han sido días fáciles para el Presidente. En menos de un mes ha sufrido dos llamados de atención indiscutibles. El 27 de octubre, una mayoría de votantes optó por candidatos distintos a los del gobernante del Centro Democrático y, ahora, el paro nacional. En el intermedio, la encuesta Gallup mostró que el 69 por ciento de los colombianos desaprueban su gestión, 5 puntos más que la de agosto, que marcaba un 64 por ciento.

No es una situación sencilla. La reforma del sistema pensional, por ejemplo, que tras estas marchas quedó engavetada al menos por este año, es un asunto que hay que abordar en el menor tiempo posible porque es una bomba a punto de explotar, sencillamente porque la plata no alcanza para cubrir a quienes gozan o aspiran a este beneficio.

(Lea también: Reviva el minuto a minuto de la jornada de paro nacional)

Desde la otra orilla, los convocantes de esta jornada salen fortalecidos hacia el futuro. “Hay un acumulado de problemas que nosotros esperamos que empecemos a revisar luego de la jornada, así sea en una gran mesa nacional de concertación”, adelantó Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación General del Trabajo, una de las organizadoras.

Hay un elemento también para destacar de lo visto en el país este jueves: la protesta social como derecho ciudadano.

Al comenzar la mañana hubo escenas que reflejaban tal nivel de tranquilidad que, incluso, se vio a familias marchando con sus niños. En Bogotá, varias personas hicieron yoga en algunas calles.

Paro

Colectivos artísticos también hicieron presencia en las movilizaciones.

Foto:

Mauricio Moreno. EL TIEMPO

Al mediodía, la movilización era masiva y los pocos encapuchados que quisieron causar desmanes fueron neutralizados por los propios marchantes que les gritaban: “Sin capucha, sin capucha”. Así sucedió en Medellín, en donde estudiantes de la Universidad de Antioquia expulsaron a encapuchados de la alma mater.

Al caer la noche, la violencia se acentuó por la presencia de vándalos. Jóvenes estudiantes se enfrentaron con ellos, pero no pudieron impedir que causaran graves destrozos en estaciones de TransMilenio.

A pesar de estos hechos tan censurables, la ministra del Interior, Nancy Patricia Gutiérrez, tomó la vocería del Gobierno para destacar el tono pacífico de la mayoría de las marchas. Otra fuente de la Casa de Nariño le dijo a EL TIEMPO que el “impecable comportamiento de los estudiantes” y “la solidaridad ciudadana” que se vivió en algunas ciudades del país cuando personas del común impidieron actos vandálicos es de resaltar.

(Además: Fotos y videos muestran cómo Plaza de Bolívar pasó de la paz al caos

Para la fuente de Palacio, “el civismo” que se vivió durante buena parte de la jornada se evidenció, por ejemplo, en el hecho de que los indígenas del Cauca hayan marchado de manera pacífica por la vía Panamericana y luego retornaran tranquilamente a casa.
En sus casas, a manera de cierre, centenares de habitantes de Bogotá protestaron con un cacerolazo que se escuchó nítido en decenas de barrios.

Hoy –un día después de una marcha que posiblemente sea la más numerosa en contra de un gobierno desde las que se hicieron en 1954 contra Gustavo Rojas Pinilla o las de 1977 contra Alfonso López– es un día de reflexión. El presidente Duque a lo largo de su carrera política ha demostrado ser, ante todo, un demócrata que sabe de la importancia del poder de la calle. Y este jueves la calle habló.

POLÍTICA@PoliticaET

Descarga la app El Tiempo

Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias.

Conócela acá
Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.