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Cuatro miradas sobre el texto que cambió la historia del país
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Antonio Navarro, Humberto de la Calle, Aída Avella y Juan Carlos Esguerra.

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Cuatro miradas sobre el texto que cambió la historia del país

Antonio Navarro, Humberto de la Calle, Aída Avella y Juan Carlos Esguerra.

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Cuatro líderes que participaron en el proceso constituyente de 1991 hablaron con EL TIEMPO.

EL TIEMPO habló con cuatro líderes que participaron en el proceso constituyente de 1991: Humberto de la Calle, vocero del Gobierno de la época en la Asamblea; Antonio Navarro, uno de sus tres copresidentes; Juan Carlos Esguerra, elegido en el movimiento de Álvaro Gómez, y Aída Avella, una de las cuatro mujeres que integraron esta instancia política.

‘Fue un momento estelar de la historia’

Humberto de la Calle, vocero del gobierno de César Gaviria en el proceso

Humberto De la Calle, jefe negociador del gobierno de Juan Manuel Santos

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AFP

En 1990, Humberto de la Calle era ministro de Gobierno de César Gaviria y fue el vocero del Ejecutivo en el proceso político que derivó en la nueva Constitución.

De la Calle le dijo a EL TIEMPO que uno de los principales hechos para destacar de ese momento fue el “consenso” entre todas las fuerzas políticas para sacar adelante la nueva carta política y, por ello, no duda en calificarlo como “un momento estelar de la historia” de Colombia.

“Ante la situación tan dramática que había –la muerte de candidatos presidenciales, el terrorismo indiscriminado, la presencia activa de los carteles de la droga, la situación de desconfianza frente a las instituciones– la primera idea fue la de hacer reformas a la Constitución de 1886”, contó el exministro.

Sin embargo, según él, en medio del proceso fue ambientándose la idea de construir una nueva carta magna que modernizara nociones e instituciones y así fue como se terminó haciendo la nueva Constitución.

(Lea: “Hay una promesa incumplida por los operadores de la Constitución”)

De la Calle destacó que dentro de los principales elementos está que la carta es “norma de normas”, lo que le dio una “fuerza directa” al texto y permitió “transferir una gran dosis de poder hacia los jueces”.

“Yo fui juez en mi juventud y uno se guiaba por la ley. La Constitución era como un libro inspirado, pero realmente no existía más allá de la utopía”, comentó.

El exjefe negociador de paz afirmó que dentro de las razones que hicieron de la tutela “una revolución del acceso a la justicia” están “la capacidad de resolver rápidamente las controversias”.

Para el jurista, esto se ha traducido en el alto “volumen de decisiones que se han tomado durante estos treinta años”.

“Se adoptó un método –y para esto fue fundamental el papel de la Corte Constitucional– en el que la literalidad de la ley no agotaba la discusión, porque los valores constitucionales, la búsqueda de equidad, de justicia, de derechos, entre ellos los sociales y económicos, tenían más peso que la simple expresión gramatical de la ley”, explicó De la Calle.

Estado de derecho
En cuanto a la adopción del concepto de Estado social de derecho, el exministro afirmó que este es “la piedra de toque de todo el andamiaje constitucional”.

“Esto se basa no solo en la forma de gobernar a través de las mayorías, sino en el respeto a derechos esenciales de las minorías. Es una nueva noción de democracia”, afirmó el jurista, quien agregó que “la Constitución nos puso en el centro de una noción basada en la dignidad humana”.

Con relación a las reformas constitucionales que se han hecho, De la Calle afirmó que la mayor parte “son bastante adjetivas, son apéndices que pueden tener cierta importancia”, pero que no han logrado modificar su esencia.

“Algunas de las reformas produjeron resultados: el tema de la reelección cambió en buena parte los equilibrios de poder y la descentralización ha ido y ha vuelto. Lamentablemente es como una puerta de vaivén”, afirmó.

El exministro destacó que un elemento “muy sabio” que se introdujo en la Constitución fue “un modelo económico suficientemente amplio para que no fuese necesario cambiar la Constitución cada que llegara un nuevo gobierno”.

“Quisiera reconocer que en algunos aspectos funcionales no se cumplieron las expectativas. Todo el tema de organización de la justicia se quedó corto y quedaron unos agujeros negros que no hemos podido remediar, pero si uno quisiera hoy mirar un elemento que pudiera vigorizarse, más allá de lo que se dijo en el 91, es el tema de la preservación del medioambiente y el desarrollo sostenible”, aseguró.

‘Discusión política fue muy interesante’

Aída Avella, exconstituyente y senadora.

Aida Avella, senadora por la Unión Patriótica.

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Senado

De los 70 integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente solamente cuatro eran mujeres: Helena Herrán de Montoya, María Teresa Garcés Lloreda, María Mercedes Carranza y Aída Avella. Dos de ellas –Helena Herrán de Montoya y María Mercedes Carranza– ya fallecieron.

EL TIEMPO habló con la senadora por la Unión Patriótica Aída Avella, una de las mujeres que integraron este proyecto político y fue elegida en la lista de su partido junto con el fallecido defensor de derechos humanos Alfredo Vásquez Carrizosa.

Para Aída Avella hay algunos elementos que resaltar de la Constitución de 1991, pero también hay muchos aspectos que hacen que el balance de sus treinta años no sea tan positivo.

Dentro de los puntos favorables están la implementación de la tutela. “Consignamos unos derechos, pero para garantizar que se cumplieran tiene que haber un plazo. Esto ha sido una de las cosas que ha funcionado, a pesar de todos los esfuerzos por desmontarla”, afirmó la congresista.

(Le recomendamos: Una carta magna de respuesta a los violentos)

Adicionalmente, Avella destacó que del proceso político que se vivió con la Constituyente “quedaron cosas buenas”, como, por ejemplo, “todo el pluralismo que hubo en la Asamblea Nacional Constituyente”.

“La discusión política que se dio fue muy interesante, porque no hubo clientelismo, sino una discusión política en la que participaron todos los partidos de la época”, dijo la senadora.

Agregó que “la carta logró un gran consenso de todos los partidos de la época: estaban los liberales, los conservadores, por primera vez estuvieron los indígenas, que fueron como un bálsamo en esa Asamblea”.

Lo negativo
La exconstituyente afirmó que, para ella, la carta magna “les quedó grande a todos los gobiernos posteriores” a su promulgación.

“Si leemos, por ejemplo, el artículo primero, en su última parte dice que prevalecerá el interés general y eso poco sucede”, afirmó.

Uno de los principales apartados de la Constitución es el que tiene que ver con los derechos fundamentales de los ciudadanos, en el cual, para Aída Avella, no son muchos los buenos resultados.

Según ella, estos “derechos fundamentales no los ha cumplido ningún gobierno”. Pero va más allá y dice que “los sociales, los culturales” y los ambientales también están en la lista de los pendientes.

“Después de treinta años el balance es sencillo: hay dos constituciones, una escrita y otra real, que es la que le aplican a la gente”, afirmó la exconstituyente.

'La tutela es la reina de la Constitución'

Antonio Navarro, excopresidente de la Asamblea Nacional Constituyente.

Antonio Navaro Wolff.

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Claudia Rubio

Una de las principales demostraciones del consenso político que se logró en la Asamblea Constituyente fue la presidencia tripartita que conformaron los fallecidos Horacio Serpa y Álvaro Gómez y el exministro Antonio Navarro, quien para ese momento recién llegaba del monte, luego de firmar la paz en nombre del M-19 con el gobierno de Virgilio Barco.

Navarro le dijo a EL TIEMPO que mira “con nostalgia” el alto “nivel de consensos que se logró en 1991”, el cual cobijó no solamente a los líderes políticos, sino también a los ciudadanos y a la institucionalidad.

“Sin ese espíritu de consensos hubiera sido imposible hacer una constitución nueva en menos de cinco meses”, dijo Navarro.

(Puede leer: ‘La salida de la crisis pasa por aplicar la Constitución a plenitud’)

El excongresista destacó varios aportes de la Constitución a la vida de la Nación; entre ellos, “la independencia del Banco de la República para manejar la inflación, el fin de los estados de sitio y del bipartidismo. También, que haya mecanismos de democracia participativa, aunque el desarrollo legal los haya hecho difíciles de cumplir”.

“Tenemos un texto constitucional moderno, con unos puntos de llegada para la sociedad colombiana que valen la pena. La carta de derechos está bien escrita, es completa”, aseguró.

En relación con la definición de Colombia como un Estado social de derecho, el exgobernador dijo que si eso se volviera “realidad”, estaríamos “mucho mejor”.

“Todavía esa concepción de Estado social de derecho no se muestra en realidad en la vida diaria de los colombianos, como debería haberse producido si así lo hubieran entendido y así se hubieran propuesto hacerlo quienes han gobernado el país y han hecho las leyes en estos 30 años”, afirmó el exsenador.

Las reformas
En cuanto a las modificaciones que ha tenido la carta magna, Navarro dice que hay algunas “cosméticas”, como, por ejemplo, “quitarle el nombre de Santafé de Bogotá a Bogotá”; otras las calificó de “inconvenientes”, como “haber permitido la reelección presidencial por dos periodos: el de Álvaro Uribe y el de Juan Manuel Santos. Eso después se corrigió y se volvió a prohibir”.

“También se disminuyó la transferencia de recursos del Gobierno Nacional a las entidades territoriales, debilitando la descentralización, pero, en general, y pese a las reformas que se han hecho, el espíritu central de la Constitución y sus ejes fundamentales siguen vivos y coleando treinta años después”, consideró Navarro.

Acerca de la tutela, uno de los mecanismos más importantes para el reclamo de los derechos fundamentales de los ciudadanos, el excopresidente de la Asamblea Nacional Constituyente afirmó que era “la reina de la Constitución”.

Prueba de ello –para él– es que en estos treinta años “se han presentado cerca de 9 millones de tutelas”, que “han ayudado a preservar sus derechos a mucha gente”.

“Han intentado varias veces reformarla para debilitarla y no han podido. Creo que la tutela hay que mantenerla como está, garantizando que su uso les brinda derechos concretos y específicos a quienes se les están desconociendo, de manera que apoyo el mantenimiento de la tutela tal y como está diseñada en la Constitución actual”, dijo.

Afirmó que entre los elementos que incorporaría a la carta política si tuviera la oportunidad estaría ponerles “mucha más atención a los mecanismos electorales, para conseguir que las elecciones, sobre todo de cuerpos colegiados, sean de voto de opinión y no de clientelismo. Creo que ahí es donde más fallamos en 1991: en no haber garantizado mecanismos electorales que garantizaran la transparencia del voto y la eliminación del clientelismo en las elecciones”.

‘El balance de la carta es muy positivo’

Juan Carlos Esguerra, exconstituyente.

Una de las listas más importantes que llegaron a la Asamblea Nacional Constituyente fue la del Movimiento de Salvación Nacional, liderado por el asesinado líder de origen conservador Álvaro Gómez Hurtado, en la cual uno de los constituyentes fue el exministro Juan Carlos Esguerra.

El exconstituyente es abogado, profesión a la que está dedicado desde 1977. Esguerra también fue ministro de Defensa y de Justicia. Así mismo, fue embajador de Colombia en Estados Unidos.

(Lea también: Una Constitución que cambió el Estado nación colombiano)

En diálogo con EL TIEMPO, Esguerra no dudó en sostener que los resultados de estos treinta años de vigencia de la Constitución Nacional son altamente favorables.
“El balance que hay que hacer es un balance muy positivo. La carta vino a llenar muchos vacíos y a satisfacer, en términos generales, a los colombianos”, afirmó el exconstituyente.

Para Esguerra, quien ha sido docente por más de treinta años y fue decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Javeriana, “falta camino por recorrer, pero me parece que el que se ha recorrido es muy positivo y muy destacado”.

Derechos
El jurista destacó que entre los aspectos para resaltar que ha tenido la carta magna en estos tres decenios de existencia están “lo que ha habido en materia de derechos, de reorganización y funcionamiento del Estado”, y que estos elementos, “salvo algunos problemas que se presentan en ciertos campos específicos”, son “muy positivos”.

De igual forma, el exministro destacó “lo que ha habido por el lado de los instrumentos y mecanismos de protección de los derechos” de los ciudadanos.

Realce a la persona
El exintegrante de la Asamblea Constituyente por el Movimiento de Salvación Nacional afirmó que es “difícil” destacar un solo aporte para la vida de los colombianos entre tantos que, para él, tiene la Constitución de 1991.

Sin embargo, dijo que si se debe resaltar algo sería “el hecho de haber colocado en el primer plano de la política y de la estructura del poder a la persona humana”. En su opinión, esta modificación “cambió el poder en sí mismo”.

Esguerra, quien lidió con las tareas propias del Ministerio de Justicia, afirmó que uno de los elementos que le cambiaría a la carta política de 1991 es reorganizar “la administración de justicia, que, la verdad, ha sido un lunar que quedó en la Constitución, una fórmula que no fue la más adecuada. Creo que ahí cabría una reforma, sin duda”.

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