¿Por qué se hundió la reforma de la justicia?

¿Por qué se hundió la reforma de la justicia?

Es el décimo gran intento por corregir los vicios de la cúpula judicial que naufraga en el Congreso.

Samuel Hoyos

Samuel Hoyos, del Centro Democrático, es el presidente de la Comisión Primera de la Cámara de Representantes.

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@SamuelHoyosM

Por: Política
05 de diciembre 2018 , 09:45 p.m.

El Gobierno tuvo que asistir ayer casi impotente al hundimiento de la reforma de la justicia, en el Congreso.

El proyecto contemplaba, entre otras decisiones, la descongestión de los procesos judiciales, la eliminación del Consejo Superior de la Judicatura y algunos ajustes a la figura de la tutela.

Aunque en sus tres cortos meses el gobierno del presidente Iván Duque ha asistido ya a varias derrotas en el Congreso de la República, este es el proyecto de mayor peso político que se le muere al Ejecutivo en el Legislativo por falta de apoyo.

La propuesta de reformar la justicia, que el país ha buscado por años y que siempre ha fracasado, ya tenía un mal augurio. El presidente Duque dijo el viernes pasado que prefería que se hundiera antes que permitir su desnaturalización.

“Debo ser claro: si la reforma pierde su esencia, si la reforma pierde coherencia, seré el primer colombiano que le pedirá al Congreso de la República que no siga con su trámite, porque eso no le sirve al país”, aseveró el jefe de Estado.

Podría haber muchas razones que llevaron la iniciativa a su fracaso.
Primero que todo es la consecuencia de la falta de una coalición sólida o de unas mayorías solventes que respalden la iniciativas del gobierno.

El presidente Iván Duque, desde su campaña, anunció que gobernaría “sin mermelada”, lo que lo llevó a armar un gabinete sin representación de los partidos políticos.

Ante esta decisión de Duque los partidos políticos no se sienten comprometidos a apoyar al Ejecutivo. Votan como quieren. Ni siquiera los partidos que se declararon como de gobierno, a la luz del Estatuto de la Oposición, han sido totalmente solidarios con el Gobierno Nacional.

Un ejemplo de esto fue la decisión del jefe del Centro Democrático, Álvaro Uribe, el primero en salirle a hacer oposición al proyecto de reforma tributaria presentado por su gobierno. Proyecto que, a la luz de los últimos ajustes, terminó disminuido.
Pero al Ejecutivo parecía no preocuparle mucho la crítica situación para los proyectos en el Congreso.

"El Gobierno tiene un estilo propio de relación con el Congreso: se presenta un proyecto y genera una discusión abierta, sin ninguna clase de presión, y se llega a unas conclusiones; se respeta la autonomía del Congreso, y hay temas del Gobierno que pasan y otros que no", explicó la ministra de la política, Nancy Patricia Gutiérrez, recientemente en entrevista con EL TIEMPO.

También quedó en evidencia la falta de manejo político que la ministra de Justicia, Gloria María Borrero, tuvo durante el trámite de la iniciativa, no obstante ser reconocida como una estudiosa de los temas de justicia. Ella fue por más de una década directora de la Corporación Excelencia en la Justicia, uno de los centros de análisis más importantes del país en temas jurídicos.  

No habían transcurrido los dos debates de Senado, hace un mes, cuando la ministra anunció con “renunciar” si no le pasaban la iniciativa. Luego rectificó.

El pasado viernes la ministra Borrero responsabilizó al liberalismo del fracaso del proyecto, pero ante los reclamos de ese partido, el presidente Duque le pidió a la ministra rectificar lo dicho, lo cual efectivamente hizo unas horas más tarde.

La oposición de Chacón

En el fracaso del proyecto fue clave el presidente de la Cámara, Alejandro Chacón. Desde cuando la iniciativa llegó a la Cámara de Representantes, su presidente, lo calificó como un “esperpento”.

Los uribistas, en su momento, acusaron a Chacón de “engavetar” el proyecto, es decir,
demorar su estudio para aplicarle la pena de muerte.
La situación coincidió con un intenso lobby de la Judicatura, la polémica Corte señalada de ser una de las mayores fuentes de corrupción en la Rama y que desaparecía con el proyecto. 

Chacón se tomó varios días para enviar el proyecto a la Comisión Primera,  que debía tramitarlo en tercer debate.

El golpe final se dio el martes, cuando Chacón decidió convocar la sesión plenaria de la corporación, en horas de la mañana, impidiendo la deliberación de la Comisión Primera donde el proyecto debía surtir su tercer debate.

El reglamento establece que cuando las sesiones plenarias deliberan, no lo pueden hacer las comisiones.

Si bien Chacón sobre las 10 de la noche rectificó su decisión y convocó a la plenaria para las 3 de la tarde, ya a esa hora la convocatoria para sesionar de la Comisión Primera había sido retirada.

Por eso esta mañana el presidente de la Comisión Primera, Samuel Hoyos, del Centro Democrático, le dijo a EL TIEMPO que ya no se podía hacer nada. Que el proyecto ya estaba hundido.

Esta era la última oportunidad, por tiempo, para que la reforma a la justicia fuera aprobada en la Comisión Primera.

Tan pronto Chacón hizo oficial la convocatoria de la sesión plenaria de la Cámara, el presidente de la Comisión Primera de la Cámara declaró la muerte oficial de la reforma a la justicia.

Este es por lo menos el décimo gran intento que se había hecho para tramitar una
reforma de la justicia en el Congreso. Todos han fracasado.

En el 2012 un proyecto de esta naturaleza alcanzó a ser aprobado, pero debido a todas las inconsistencias que se dieron en la conciliación entre lo aprobado entre Senado y Cámara, finalmente no fue sancionado.

Y en el 2015 otro proyecto en el mismo sentido fue aprobado por el Congreso, pero decisiones de la Corte Constitucional y el Consejo de Estado terminaron acabado con prácticamente todo lo aprobado.

Cuatro preguntas al Presidente de la Cámara

Alejandro Chacón, respondió a las voces que lo acusan de hundir la reforma de la justicia.

¡Por qué se le atravesó a la reforma de la justicia?

Yo no me le atravesé a la reforma de la justicia. Tanto que cambié oportunamente la hora de la plenaria para que las comisiones pudieran sesionar. Habíamos citado para las 9 de la mañana y la pasamos a las 3 de la tarde. Esto permitió a las comisiones avanzar en sus agendas, pero la Comisión Primera no citó.

¿Por qué citó inicialmente la plenaria para las 9 de la mañana?

Para salvar el proyecto de reforma de regalías, que es el que contiene el billón de pesos adicionales para educación. Lo que buscábamos era aprobar este proyecto antes de la plenaria del Senado, con el fin de que ellos discutieran sobre lo aprobado. Con el hecho de haber cambiado la hora nos impidieron hacerle modificaciones al presupuesto de regalías, porque no se podía hacer conciliación.

¿Quién hundió la reforma de la justicia?

A mí me hubiera gustado hundir la reforma de la justicia en la plenaria, me hubiera encantado ser el sepulturero de ese proyecto, pero quien terminó hundiéndolo fue Samuel Hoyos, quien no citó a la Comisión Primera para debatir. Un presidente de una comisión tiene potestad de citar a cualquier hora, a la 1 de la mañana si quiere lo puede hacer, pero no lo hizo.

¿Se opuso el Partido Liberal a la reforma de la justicia presionando por puestos en el Gobierno?

La propia ministra de Justicia, Gloria María Borrero, desvirtuó esa tesis con un comunicado que sacó el viernes pasado.

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