Mujeres en Colombia: el falso dilema de ser madres o profesionales

Mujeres en Colombia: el falso dilema de ser madres o profesionales

Las mujeres han encontrado una barrera para acceder al empleo: la posibilidad de quedar en embarazo.

Licencia de maternidad y licencia parental

Ilustración del artista bogotano Óscar Ramírez elaborada para este trabajo de EL TIEMPO, ‘Mujeres: el falso dilema de ser madres o profesionales’.

Foto:

Óscar Ramírez

Por: Javier Forero Ortiz
05 de agosto 2019 , 08:26 a.m.

“Para nosotras, tener útero se volvió una maldición. Ingresar a una convocatoria laboral es sinónimo de aguantar una discriminación evidente. En muchas partes me preguntan si tengo planes de casarme o tener hijos, cosas que no les cuestionan a los hombres. Incluso sé que en algunas partes, la prueba de embarazo es requisito para entrar”.

Isabel Hernández, ingeniera industrial de 29 años, no solo enfrenta el calvario de buscar empleo sino que en el camino se encontró otro “tormento” que dificulta conseguir trabajo: ser mujer en edad reproductiva.

La disyuntiva sobre ser madres o profesionales, una pregunta que debería ser cosa del pasado, es una inquietud que aún se plantean las mujeres colombianas. No obstante tener mayor nivel de escolaridad y constituir la mayoría de la población, para las mujeres la tasa de desempleo es del 13,5 %, mientras que la de los hombres, de 8,4 %, según el Dane.

El censo 2018, el más reciente realizado, mostró que el porcentaje de mujeres en educación superior subió del 27,7 en 2005 al 36,5 por ciento en 2018.

No obstante, aún persiste el rezago de participación de la mujer en el mercado laboral. El efecto negativo en esta materia es causado por la percepción social de que la mujer podría quedar embarazada próximamente.

(Le puede interesar: En qué consiste el proyecto que establece la licencia paternal compartida)

Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud, al 32,5 por ciento de mujeres que han trabajado alguna vez les exigieron prueba de embarazo; al 2,2 por ciento, prueba de esterilización y al 7,6 por ciento, prueba de sida. 

También está el caso de aquellas que son despedidas por quedar en embarazo. Esto le sucedió a María Guiommar Cuesta, una ejecutiva de un banco a quien tras tener a su bebé le otorgaron la licencia de ley, pero al regresar a su oficina apenas pudo recoger sus cosas.

A esto se suma que, según el Dane, las mujeres destinan más del doble del tiempo que los hombres al trabajo doméstico no remunerado aun cuando están insertas en el mercado laboral.

La sobrecarga de trabajo afecta sus posibilidades de ingresos en el mercado de trabajo en iguales condiciones que los hombres.

Para nosotras, tener útero se volvió una maldición. Ingresar a una convocatoria laboral es sinónimo de aguantar una discriminación evidente

“Hay una contradicción entre los nuevos discursos y las viejas prácticas. El hecho de exigir pruebas de embarazo o preguntar sobre el número de hijos en una entrevista muestra que el mercado aún entiende que el rol de la mujer es de cuidado del hogar”, dijo la socióloga de la Universidad Nacional Beatriz Mora.

Licencia compartida

El Congreso discutirá un proyecto que busca sumar los cuatro meses y medio de licencia de maternidad que legalmente se otorgan con los ocho días que se le dan al padre y repartir este tiempo de manera más equitativa entre el padre y la madre, con el fin de que los hombres respondan por la crianza de sus hijos, al igual que para acabar con la discriminación laboral contra mujeres en edad reproductiva.

“Con la licencia parental compartida se busca eliminar que, como criterio en procesos de selección de personal, se tenga en cuenta si la mujer está en edad reproductiva”, dijo el representante José Daniel López –coautor del proyecto junto con la representante Juanita Goebertus y el congresista Gabriel Santos–, para quien “los hombres también realizan hoy labores del hogar”.

En Chile, desde octubre del 2011 existe un modelo similar al propuesto por el congresista. Allí, la mujer recibe seis semanas de licencia antes del parto y otras 12 semanas para cuidar al bebé. A partir de la séptima puede traspasar parte del tiempo restante de licencia al padre.

Según estudios de la Cepal, organismo de la ONU, lo sucedido en Chile “es uno de los avances más importantes en las legislaciones laborales modernas”. Sin embargo, la normatividad ha tenido “dificultades” en su implementación.

Licencia de maternidad y licencia parental

Ilustración del artista bogotano Óscar Ramírez elaborada para este trabajo de EL TIEMPO, ‘Mujeres: el falso dilema de ser madres o profesionales’.

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Óscar Ramírez

En los primeros tres años de entrada en vigencia de la norma, solo en el 3 por ciento de los nacimientos hubo transferencia de semanas al padre. Una de las razones que expone el organismo para este resultado es que los padres (hombres) utilizan la licencia compartida solo “cuando su duración no resulta excesiva, ya que así no representa un obstáculo en la reincorporación laboral”.

El informe resalta que “los hogares en los que los ingresos del padre son muy superiores a los de madre, el uso de la licencia compartida fue prácticamente nulo”, por lo que la mujer queda de nuevo relegada a tareas del hogar.

Aun así señala que en la medida en que se comprendan los nuevos roles de género, la norma “no solo brindará más tiempo a las mujeres para dedicar al trabajo remunerado sino que también repartirá de manera más equitativa el costo laboral de la maternidad y paternidad en el mercado de trabajo”.

En esto coincidió el investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario Iván Jaramillo, según quien “al establecer la corresponsabilidad entre padres y madres en el cuidado del niño se van levantando los sesgos de discriminación”, aunque sugirió “analizar también la posibilidad de aumentar la licencia de paternidad con disfrute obligatorio”.

Tendencia a renunciar a la maternidad

Hace unas décadas, el tema no tenía discusión: una mujer realizada era aquella que se convertía en mamá. Hoy, la historia ha cambiado.

Tanto así que aquellas que renuncian a su maternidad en pro de su éxito académico y laboral son una tendencia creciente. Se hacen llamar las 'NoMo' (no mothers).

En Colombia, la más reciente Encuesta de Nacional de Demografía y Salud –estudio que se hace cada cinco años– señaló que la tasa de fecundidad pasó de 2,4 hijos en 2005 a 1,8 en 2015.

El informe arrojó cifras reveladoras sobre cuántas mujeres en Colombia no querrían hijos: el 34,9 por ciento de las mujeres entre 18 y 49 años que viven en unión se practicó la esterilización femenina.

En España, un estudio de la firma Ipsos evidenció que, bien sea por realización laboral o por cuestiones ideológicas, 45 por ciento de las mujeres entre 15 y 24 años rechazan la maternidad, al igual que el 32 por ciento de las mayores de 33 años.¿Qué opina de esta propuesta? Opine en nuestras redes sociales con el #LicenciaCompartida

JAVIER FORERO ORTIZ
REDACCIÓN POLÍTICA

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