Fortalecer coalición en el Congreso, gran reto del gobierno de Duque

Fortalecer coalición en el Congreso, gran reto del gobierno de Duque

El expresidente Álvaro Uribe se congratula de que se haya logrado una coalición sin dádivas.

Nuevo Congreso

El senador colombiano Álvaro Uribe Vélez asiste a la instalación del nuevo periodo de sesiones del Congreso,

Foto:

EFE / Mauricio Dueñas

21 de julio 2018 , 10:00 p.m.

Uno de los mayores desafíos políticos del presidente Iván Duque será tratar de mantener como coalición de su gobierno la misma que, con sus 81 votos en el Senado, le permitió al Centro Democrático (CD) mantener el control de esa corporación, eligiendo a Ernesto Macías como su presidente, clave para asegurar el éxito en su gestión.

Pero no es fácil que esa empresa se mantenga. Ahí están los votos de Cambio Radical, que con el excandidato Germán Vargas Lleras a la cabeza intentó arrebatarle al uribismo hasta último momento el liderazgo en el Congreso. Y los de algunos miembros de ‘la U’ y del conservatismo que no acompañaron a Duque en su aspiración a llegar a la presidencia y se mantienen recelosos.

Lo que ya deja ver el nuevo Congreso que asumió sus funciones este viernes es que tendrá una dinámica nueva. Entre otras razones, porque los partidos que allí están representados no tienen expresión en el gabinete del presidente Duque, y eso podría generar que haya dos partituras diferentes: una en la Casa de Nariño y otra en el Capitolio.

Duque es el primer presidente, en muchos años, tal vez en décadas, que no se ha reunido con los directorios políticos para acordar su gabinete.

Los ministros conocidos hasta ahora son en su mayoría expertos, técnicos en las materias de su competencia y personas veteranas. Probablemente con reparos, asunto propio de la política, pero que en ningún caso responden a la voluntad de los directorios políticos.

Inclusive, se sabe que hay ligeras incomodidades en las propias filas del uribismo, porque no ha saciado todas las expectativas de algunos miembros de su partido.

Lucha en el Congreso

El expresidente Álvaro Uribe, líder absoluto del CD y quien estará al frente de la defensa del gobierno de Duque en el Congreso, destacó que la coalición de apoyo que respaldará al nuevo gobierno se hizo “sin politiquería”.

El nuevo presidente del Senado, Ernesto Macías, habla de una “coalición de 7 partidos, que para su conformación no hubo que repartir ni puestos ni contratos”.
El triunfo uribista el primer día de sesiones legislativas, sin embargo, podría ser fruto más de un acuerdo de último momento entre los partidos políticos o de una especie de luna de miel que viven los gobiernos en el Congreso durante sus primeros meses de mandato.

La ecuación es sencilla. El triunfo de Macías el viernes pasado se dio luego de varios días en los cuales los delegados de los partidos políticos se concentraron especialmente en la tarea de repartir las presidencias de Senado y Cámara y las comisiones constitucionales del Congreso. No más.

Cambio Radical y el partido de ‘la U’ conformaron un bloque que se opuso a que el Centro Democrático y los partidos Conservador y Liberal se quedaran con toda la torta que significan las mesas directivas de Senado y Cámara y el poder que de eso se deriva, según dijeron algunos líderes rebeldes.

Este episodio reveló otro hecho: la reaparición de Germán Vargas Lleras –tras bambalinas– en el escenario político, esta vez para no dejarse arrebatar del Centro Democrático y de su máximo jefe, el expresidente Álvaro Uribe Vélez, la única cuota de poder que le queda.

Las tensiones llegaron a tal punto que pocas horas antes de que Macías fuera elegido presidente del Senado, el bloque de Cambio Radical y ‘la U’ pusieron sobre la mesa el nombre de Germán Varón Cotrino, hombre de confianza de Vargas y crítico de Uribe, para esa posición. Y llegaron a contar con el apoyo de casi todo el bloque de oposición, liderado por las izquierdas, con tal de no dejar que el uribismo controlara el Legislativo.

El presidente Duque tiene en su agenda reformas cruciales de orden económico y político que deben pasar por el Congreso, y necesita allí de unas mayorías que las respalden.

Por ejemplo, se ha hablado de crear una sala especial para el juzgamiento de los militares en la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y de que los exguerrilleros condenados por delitos de lesa humanidad no puedan participar en política hasta cumplir sus condenas.

Para lograr esto habría que hacer, al menos, dos reformas constitucionales, para las cuales, en su segunda vuelta, la administración de Duque necesitaría mayorías absolutas en el Congreso.

Esto significa que las aprobaciones se logran con la mayoría de los miembros de Senado o Cámara. En Senado, por ejemplo, son 108 integrantes. La mayoría de ellos son 55. Para que una reforma constitucional sea aprobada debe haber mínimo 55 votos por el sí.

Estas mayorías se aplican también para leyes estatutarias u orgánicas, y para normas que tengan que ver con indultos o amnistías, por ejemplo, se necesita mayoría calificada, es decir que voten por el sí las dos terceras partes de cada pleno.

Según la ley de bancadas, la “inobservancia” de las directrices del partido en las votaciones puede acarrearle al congresista la pérdida de su voto en el Congreso y hasta la expulsión. Y esa podría ser el arma perfecta de los sectores que no están comprometidos de verdad con Duque para controlar a sus partidos.

Y si a esto se agregan los gestos con los que la ‘rabiosa’ oposición ha comenzado a actuar dentro y fuera del Congreso, protegida ahora por derechos de ley, lo que se observa es que al gobierno de Duque le tocará jugarse a fondo para navegar con éxito en medio de la turbulencia política.

¿Luna de miel?

Las mayorías que Macías alcanzó para presidir el Senado pueden ser producto de una “normal luna de miel que todos los gobiernos tienen con el Congreso al comienzo”, dijo Luis Fernando Velasco (liberal), expresidente del Congreso.

José David Name, también expresidente del Legislativo y senador por ‘la U’, coincidió con Velasco en que, si bien el uribismo y sus aliados lograron la elección de Macías, “a la ministra del Interior Nancy Patricia Gutiérrez le va a tocar trabajar a fondo en esas mayorías”.

La coalición legislativa que impuso a Macías no es coalición de gobierno. Los partidos de gobierno ejercen gobierno, y ninguno de esos partidos, con excepción del uribismo, forma parte del gobierno

“La coalición legislativa que impuso a Macías no es coalición de gobierno. Los partidos de gobierno ejercen gobierno, y ninguno de esos partidos, con excepción del uribismo, forma parte del gobierno”.

Carlos Fernando Motoa, senador por Cambio Radical, fue más optimista. Para él, la votación por Macías fue un “mensaje” de que “no hay duda” sobre el apoyo de los partidos políticos al nuevo gobierno.

Hay quienes creen que el acuerdo de esta semana, que permitió elegir directivas del Congreso, tendrá sus ajustes por lo menos en el año que sigue.

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